Al descubierto / NOVIEMBRE 03 DE 2014 / 7 años antes

Soy músico ante todo, pero al servicio de las causas: César López.

Soy músico ante todo,  pero al servicio de las causas: César López.

Este artista colombiano, mensajero de la No violencia en el mundo —título que le otorgó las Naciones Unidas en 2006—, estuvo en Armenia compartiendo sus experiencias e invitando a los jóvenes de la región hacia el camino de la paz.

César López comenzó a darse a conocer como músico cuando hizo parte de la agrupación llamada Poligamia, en la que también actuaba Andrés Cepeda. 
Después de esto su trabajo comenzó a enfocarse en razones sociales, en busca de cambiar la situación de violencia que vivía el país y de esta manera, una de sus primeras ideas fue transformar un fusil en una guitarra, instrumento que denominó Escopetarra y que causó gran impacto en todo el mundo por el cambio que le daba al concepto de guerra por el de paz y vida.

¿De qué se trata el trabajo que realizó en Armenia?
Mi visita hace parte de una estrategia que fue planeada desde hace un año atrás para intentar fomentar más la educación o formación desde la No violencia y de esta manera estuvimos en Armenia en las instalaciones del Sena Quindío impartiendo el mensaje que desde hace muchos años he dado por el mundo, enfocado hacia la buena convivencia.

Un gran proyecto o idea que ha desarrollado en busca de brindar un buen mensaje es la creación de la Escopetarra. ¿En qué consiste este instrumento?
La Escopetarra es un instrumento que servía para matar e intimidar y ahora se ha convertido en un instrumento de vida. Es un arma de fuego transformada en una guitarra eléctrica para generar en vez de guerra, cultura. Esta idea nace del sentido común de un ciudadano preocupado por la situación del país en el año 2003. Después de un período muy difícil en 1999, 2000, 2001 e incluso 2002, en los que hubo mucha violencia por el conflicto armado, masacres, paramilitarismo y mucho más, comencé a buscar opciones de hacer algo positivo y me encontré con que podía hacer esta transformación del principal instrumento de guerra como es el fusil.

¿Cuál ha sido el logro más importante con este objeto ya acondicionado como instrumento musical?
Durante los últimos diez años, lo más importante es haber llegado a muchas esquinas del planeta para reflexionar con jóvenes sobre la posibilidad de cambiar, pero hacerlo no porque sí, sino de cambiar en dirección a lo positivo, a transformarse y transformar más personas.

¿De qué manera impacta la Escopetarra en la sociedad?
Hay que destacar que el objeto de este instrumento no es precisamente generar simpatía. Mucha gente lo ve y lo rechaza, pero esto es muy importante porque estamos creando un símbolo que debe interpelar a la sociedad y las personas deben sentirse tocadas y decir: ¿un país como el mío tuvo que crear un símbolo de este tipo para decirme que se puede cambiar? O por ejemplo hay muchachos que dejan los grupos armados y dicen: “Yo soy ese objeto, yo servía para la muerte y ahora como la Escopetarra tengo otra opción y otra labor social”. De esta manera va adquiriendo sentido.

Usted además es músico, ¿qué proyectos adelanta?
Así es, soy músico de formación y acabo de publicar un disco de piano, podríamos decir que de música formal. Además formamos un proyecto que se llama Toda bala es perdida, un grupo con el que tenemos un disco con 17 canciones que recogen diversas historias encontradas en las intervenciones, talleres y recitales de No violencia realizados con la Escopetarra en cárceles, con pandillas, grupos combatientes y excombatientes; comunidades vulnerables, niños y jóvenes de diversas partes del país. El grupo del que hago parte es el encargado además de brindar los conciertos en las giras que hacemos en nuestro trabajo por generar conciencia. 

¿Qué importancia tiene la música en el trabajo de reconstrucción social que adelanta por el país y el mundo?
Hemos encontrado en eso que aprendimos a hacer, la música, un lenguaje muy importante para poder transmitir todos nuestros mensajes, por lo que se encuentra no solo una vocación social, sino el uso de la herramienta para poner en escena esa vocación, ya que ante todo soy músico, pero al servicio de las causas.
Es muy relevante cuando uno llega a un barrio o una comuna y los muchachos me reciben con afecto porque ven que soy músico y estoy pensando en positivo. Para mí esas personas son las más importantes en este momento y lo digo yo, que cuando hice las primeras Escopetarras se las quería entregar a personalidades del mundo, pero poco a poco mi pensamiento fue cambiando y me di cuenta de que las personas que más valen son aquellas que están dentro de los espacios más vulnerados poniéndole la cara a la violencia. Ellos son los famosos y los héroes.



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