Ciencia y Tecnologí­a / SEPTIEMBRE 13 DE 2020 / 1 mes antes

6 meses de pandemia: una mirada a las cifras

Autor : Diego Arias Serna

6 meses de pandemia: una mirada a las cifras

Mientras no se tenga una vacuna, las medidas de bioseguridad son la única alternativa para evitar que el contagio se propague exponencialmente, con las fatales consecuencias.

Además del virus de 2020, el planeta está mancillado por otros males que deja más defunciones. Los gobernantes deben también tomar medidas para frenarlos.    

El 11 de marzo, la Organización Mundial de la Salud, OMS, informó que la COVID-19 estaba presente en parte de China e Irán y había llegado a Europa y cruzado el Atlántico. En esa fecha había oficialmente 120.000 contagios y 4.000 fallecimientos, en todo el orbe. 6 meses después, la cifra de infectados creció hasta 27.970.000 y la de fallecidos llegó a 905.426, de acuerdo con las estadísticas de la OMS. EE.UU. es el país con más contagios y más fallecidos, pero el virus se extiende con prisa por India, Brasil y Rusia.

La OMS aclara que desde el 30 de enero se había declarado la emergencia de salud pública de importancia internacional. Y para bajarle intensidad al miedo que le han asociado a la COVID-19, es bueno conocer cifras positivas recopiladas por las redes sanitarias internacionales: al 11 de septiembre se contaban 20.400.000 pacientes recuperados, lo cual representa más del 70 % del total.      

Dice la entidad que de los 7.000.000 de casos activos, solo alrededor del 1 % —unos 60.000— están en estado grave o crítico, un número que se ha mantenido muy estable durante los últimos 4 meses, pese al aumento de contagios.  Sin pretender desdeñar los cuidados que se deben tener frente a la pandemia, hay que recordar, según la OMS, que el tabaco mata cada año a 8.000.000 de personas y la contaminación ambiental causa más muertes al año que el tabaco. ¿Por qué no se genera alarma en estos casos?   

Así mismo, las pandemias de la violencia y de las personas que mueren huyendo de los conflictos armados, la del maltrato que conduce a la muerte en el seno familiar, la de la desnutrición y el hambre, etc.; y en el caso colombiano se debe sumar: el asesinato de defensores de derechos humanos, líderes sociales, sindicalistas, aborígenes, así como de quienes marchan en las protestas sociales que son asesinados por la policía, dando cifras de muertos que pareciera no importarle a las autoridades y no alarmar a la sociedad. 

También se debe repugnar la intolerancia de quienes han atacado al personal médico y paramédico, y se espera que las autoridades castiguen a los culpables. Además, no se puede olvidar a todos los que han fallecido cumpliendo con su deber de atender a los infectados. 

Se destaca la actitud de los científicos

Por otra parte, se debe destacar —en esta pandemia— la actitud de los científicos, quienes no abandonan los centros de investigación y han estado indagando sobre la forma de tratar a los infectados, entender la naturaleza del virus y su transmisión e investigar en la obtención de la vacuna, que infortunadamente se convirtió en asunto político.

Los aportes de los científicos son muchos, e informaré sobre 2 de los reportes de la última semana. El día 7 de septiembre se publicó en la revista Journal of Pediatrics, que los niños pueden dar positivo por COVID-19 y tener anticuerpos de forma simultánea. Así lo manifestaron investigadores del Children’s National Hospital de EE. UU.  

Los científicos señalaron: “En la mayoría de los virus, cuando se comienza a detectar anticuerpos, ya no se detecta el virus. Pero con la COVID-19, estamos viendo ambos sucesos, lo que significa que los niños todavía tienen el potencial de transmitir el virus incluso si se detectan anticuerpos”.

La investigación puso de manifiesto que, desde la positividad viral hasta la negatividad —cuando el virus ya no puede detectarse— pasan 25 días, mientras que el tiempo medio hasta la seropositividad o la presencia de anticuerpos en la sangre fue de 18 días, y el tiempo medio hasta alcanzar niveles adecuados de anticuerpos neutralizantes es de 36 días. La siguiente fase de la investigación será probar si el virus que está presente junto con los anticuerpos se puede transmitir a otras personas.

El informe de los científicos concluye que no se puede bajar la guardia solo porque un niño tiene anticuerpos o ya no muestra síntomas. El papel continuo de la buena higiene y el distanciamiento social sigue siendo fundamental.

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Detectar el virus en el medio ambiente

El pasado jueves, científicos españoles reportaron el desarrollo de un método innovador para detectar ARN de la COVID en el medio ambiente. El equipo, que está integrado por enfermeros, biólogos, médicos, veterinarios y hasta un físico, que apuestan por el concepto Una salud para combatir la COVID-19, investigó la facilidad con la que se podría detectar el material genético del SARS-CoV-2 en muestras ambientales, en sitios potencialmente contaminados como centros comerciales, escuelas, residencias u hogares de personas infectadas. 

Los investigadores pertenecen al Grupo de Investigación en Sanidad y Biotecnología del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos; al Servicio Médico Local de Horjaco de los Montes, al Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid y al Instituto de Salud Carlos III. Partieron de la hipótesis de que el ácido ribonucleico —ARN— del SARS-CoV-2 sería detectable en lugares con circulación reciente del virus.

Los resultados mostraron la presencia de ARN del SARS-CoV-2 en 7 de 57 muestras —12 %—, incluidos 3 hogares y 3 sitios públicos del área estudiada. Los científicos sugieren que se puede monitorizar la presencia del SARS-CoV-2 en grandes espacios, mientras que analizando a todas las personas que usan un espacio concreto el proceso sería más costoso económicamente y más lento. Ellos usaron unas esponjas, que al frotarse con la superficie de un objeto arrastran el ARN del virus que pueda contener, y al extraer el material genético se hacen las pruebas para confirmar la presencia de la COVID-19. 

Otros datos de la OMS

En cuanto a contagios, América concentra más de la mitad de los casos con 14.400.000 y el sur de Asia es la segunda región más afectada con 5.100.000 positivos, seguida de Europa con 4.600.000 y de Oriente Medio con 2.000.000. El número de defunciones en Europa es de 224.000, el sur de Asia, suma 89.000 y Oriente Medio 54.000, que parece estar entrando en un nuevo pico, al tiempo que África y Asia-Pacífico registran una curva descendente. 

Por el contrario, infortunadamente, Perú con 700.000, México 647.000, Argentina 512.000 y Chile 428.000, son cifras que indican cómo Latinoamérica sigue siendo uno de los epicentros de la pandemia. Las posiciones varían en la clasificación de países con más fallecidos, en la que, si bien Estados Unidos también ocupa el primer lugar con 189.000 defunciones, Brasil es segundo con 128.000, India tercero con 76.000 y México cuarto con 69.000 decesos.

En el caso particular de Colombia, reporta 702.000 infectados, 583.000 recuperados y 22.518 muertes. En síntesis, la amenaza de la COVID-19 es real, pero se debe también afrontar otras ‘pandemias’, que desde décadas han estado presentes y hacen más doloroso afrontar a la más nombrada en este año.   

 

 


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