Ciencia y Tecnologí­a / ABRIL 18 DE 2021 / 7 meses antes

¿Detendrán la muerte? 

Autor : Diego Arias Serna

¿Detendrán la muerte? 

Como el título de la canción del intérprete de música popular, Óscar Agudelo, La cama vacía, quizás porque uno más de no se sabe cuántos, también perdió su batalla contra la Covid-19. 

La historia de la forma como la ciencia médica ha enfrentado pandemias anteriores y enfermedades como la viruela y la tuberculosis, indica que los virus e infecciones sí son vencidos. La vida sigue.

En estos días se ha presentado un inesperado aumento de contagiados con la Covid-19, tanto en Colombia como en el resto del mundo. Al mismo tiempo que se avanza en la aplicación de las diferentes vacunas, en unos países más que en otros. Asimismo, para zozobra de la población, volvieron los aislamientos, el toque de queda y el pico y cédula. Para muchas personas es como si reviviese lo que pasó hace un año cuando arrancó esta pandemia. ¿Esta situación debe generar alarma? ¿Será que las vacunas no están ejerciendo su función? ¿Se detendrá la muerte?   
Pocas personas inyectadas han presentado trombos o coagulación sanguínea, lo cual, por el mal manejo de la información y el abuso mal intencionado de algunas redes sociales, ha ayudado a que la alarma sea mayor. No ha valido la explicación de los expertos, cuando aclaran que la coagulación se puede dar por múltiples factores, tales como la falta de vitamina K, problemas hereditarios, e inclusive efectos secundarios originados por el uso de algunos medicamentos. ¿Acaso no debe llamar la atención que, de varios millones de personas inyectadas, unas pocas decenas se les haya manifestado el trombo?   
Debe saberse que todo medicamento tiene contraindicaciones, y que para algunas personas presenta manifestaciones leves y en otras graves. Por eso, médicos y paramédicos deben conocer de esas posibles contraindicaciones es informarles a los pacientes. ¿Si históricamente las vacunas contra la viruela o la tuberculosis, citando solo dos, han frenado miles de muertes, por qué dudar de las que se están usando en esta actualmente? Algunas pueden ser mejores que otras, pero todas ayudan a salvar vidas. 
  Le Monde diplomatique editó en español el Atlas Medioambiental 2006-2007, y en uno de sus artículos titulado: “De norte a sur, enfermos por el medio ambiente”, expresa: “La degradación del medio ambiente por factores tóxicos, infecciosos o sociales origina una cuarta parte de las enfermedades y causa 13 millones de muertes anuales en todo el mundo”. Aunque la Organización Mundial de la Salud da una cifra de 11 millones, la diferencia no es mucha, y esas cifras no generan alarmas, y no se aplica la ‘vacuna’ que frene tantas muertes. Sin embargo, la Covid-19, hasta la fecha lleva unos 3 millones de defunciones, y la alarma es mucho mayor. ¿Por qué? 


  ¿Dejará de transmitirse la Covid-19? 

Queriendo dar luz sobre lo que está pasando entre la Covid-19 y las inyecciones, es la intención de este artículo, contándose con el apoyo de expertos en divulgación científica. Empezamos mencionando las vacunas que se están usando y los países donde se originaron. Reino Unido: Astrazeneca; EE. UU.: Moderna; Alemania: Pfizer; Bélgica: Janssen y China: Sinovac. Hay que decir que Cuba, posiblemente en pocos meses, le obsequie a la humanidad su propia vacuna, convirtiéndose en el único país de Latinoamérica que la tenga.   
Claro que Colombia no se queda atrás, y como dicen sarcásticamente en las redes sociales, los ‘pensadores’ del gobierno, en particular su ministro de hacienda, ya la tiene y se llama reforma tributaria, disfrazada con el nombre de “Ley de solidaridad sostenible”. Magnífico ‘obsequio’ para un país que tiene varias pandemias: corrupción, delincuencia, violencia de todo tipo, asesinato de líderes sociales y defensores de los derechos humanos. 
  Retomando el tema central, es menester hacer alusión a lo publicado en la revista Investigación y Ciencia de este mes, edición en español de Scientifc American. Allí, Smriti Mallapaty, periodista científica especializada en tecnología y agricultura, editora sénior de Nature Index, presentó el artículo titulado: “¿Dejará de transmitirse la Covid-19 gracias a las vacunas? Subtitulado: “El control de la pandemia necesitará vacunas que detengan la propagación del virus, una propiedad difícil de medir”. 
  Un elemento que resalta Mallapaty es el siguiente: Las vacunas que impidan la transmisión ayudarán a tener controlada la pandemia si se administra a suficientes personas. Es lo que los expertos llaman inmunidad de rebaño, que sucederá cuando un 75 % de la población esté vacunada; porcentaje del que está lejos la mayoría de los países. Israel, puntero en inyecciones aplicadas, lleva el 50%, y el impacto es directo. Han caído el número de infectados, hospitalizaciones y muertes. 


Chile se relajó 

Por su parte en Chile, nación que va muy bien en vacunaciones, 5.1 millones de personas han recibido las dos dosis, lo que significa que el 32.7 % de su población; aun así, está viviendo la segunda ola de contagiados. ¿Por qué? Los expertos plantean dos opciones del fenómeno: Esa nación nunca tuvo un control efectivo de la pandemia, algo que sí lograron Israel, los Emiratos Árabes, China y Reino Unido. Chile se estabilizó en lo que los expertos llaman una endemia alta, o lo que es lo mismo, un número persistente de casos que nunca bajó. 

  Lo segundo, porque la población se cansó de cuarentenas y se relajó. Lo que sucede también en Colombia, donde la situación se agudiza por las pocas vacunas aplicadas y la cantidad de personas que viven del rebusque, teniendo que salir para poder vivir. Indiscutiblemente al colombiano le falta disciplina, además, porque a estas alturas de la pandemia, todavía hay negacionistas que, ante la evidencia del problema, persisten en alegar que todo es mentira, aunque en su familia algunos se contagiaron. 
  Ante la pregunta: ¿se detendrán las infecciones? Smriti Mallapaty asevera: “Aunque en la mayoría de los ensayos clínicos de las vacunas contra la Covid-19 se demostró que estas protegerían de la enfermedad, también se obtuvieron indicios de que podrían evitar las infecciones”. Apoyándose en una científica, expresa: “Una vacuna muy eficaz a la hora de impedir que los vacunados se infecten ayudaría de entrada a reducir la transmisión, afirma el vacunólogo Larry Corey, del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson, en Seattle (Washington)”.   
También manifiesta Mallapaty que, durante los ensayos de la vacuna de Moderna, fabricada en Boston, se tomaron muestras por hisopado, es decir, probando con muestras de las fosas nasales, a todos los participantes para ver si le quedaban restos de ARN vírico. Al comparar con quienes recibieron un placebo, se observó una disminución de dos tercios en las infecciones asintomáticas entre los que se inyectaron la primera de las dos dosis de la vacuna. Pero como solo se comprobó dos veces en cada persona con un mes de diferencia, podrían haberse omitido algunas infecciones. 
  

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¿Disminuirán los contagios?  

Otra pregunta de la periodista científica: ¿Disminuirán los contagios? Al respecto explica: “Podría ocurrir que las vacunas ni impidan las infecciones ni las disminuyan significativamente. Pero, si una vez administradas, hacen que los infectados sean menos infectantes, ayudaría a reducir la transmisión. Varios grupos de investigación en Israel están midiendo la “carga vírica” (la concentración de partículas del virus) de los vacunados que más adelante han dado positivo para el Sars-Cov-2. Se ha comprobado que la carga vírica es una buena indicación de la contagiosidad, según han demostrado en Cataluña Oriol Mitjá, del Instituto de Investigación Germans Trias i Pujol”. 
  Luego agrega: “En un trabajo preliminar con personas que habían recibido la primera dosis de la vacuna de Pfizer, se observó una caída importante de la carga vírica en un pequeño grupo de infectados con el Sars-Cov-2 al cabo de entre 2 y 4 semanas, en comparación con quienes se infectaron en las dos primeras semanas. Para la modelizadora de enfermedades infecciosas, Virginia Pfizer, de la facultad de Salud Pública de Yale, en New Haven, los datos son ciertamente interesantes y apuntan a que la vacunación reducirá la contagiosidad de los casos de Covid-19, aunque no se impida del todo la infección”.   
Ante la vacuna de Oxford- Astrazeneca, Mallapaty señaló: “En las pruebas se observó que en un pequeño grupo de vacunados se reducía más la carga vírica que en el grupo sin vacunar. Pero para otros investigadores no está claro todavía si esta caída de la carga vírica será suficiente para volvernos menos infectantes en la vida real”. Añade: “Para precisar si las vacunas detienen la transmisión, se están rastreando los contactos estrechos de los vacunados para ver si tienen una protección indirecta ante la infección”. Este estudio también se está haciendo en Israel.   
En síntesis, la sociedad debe estar tranquila porque los investigadores sobre la salud, se están desvelando para encontrar los antídotos que frenen la muerte que genera esta pandemia. La población debe contribuir en todo aquello que evite la propagación de la Covid-19. Se debe recordar que la primera vacuna es la protección personal y la segunda elevar el sistema inmunológico. 


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