Ciencia y Tecnologí­a / ABRIL 17 DE 2022 / 2 meses antes

Guerras: macabro negocio. II parte

Autor : Diego Arias Serna

Guerras:  macabro negocio. II parte

“La locura de la guerra vuelve a crucificar a Cristo”. En la Plaza de San Pedro, ha pedido “responder a los clavos de la vida con el amor y a los golpes del odio con la caricia del perdón”: Papa Francisco.

 

Los chinos, una sociedad milenaria, le ha brindado a la humanidad muchas enseñanzas en varios tópicos, y uno de ellos fue el militar. De un gran prestigio goza el libro “El arte de la guerra”, escrito por el general Sun Tzu, (544 - 496 a. C.).

Es un libro de gran actualidad por la sabiduría que legó. No solo lo han estudiado los militares -o algunos de ellos-, sino también políticos y empresarios. Al conocerse lo que escribió, surge la pregunta: ¿Por qué los gobernantes y la cúpula militar actúan en contravía de sus enseñanzas? Una respuesta fácil sería decir que la guerra es un macabro negocio, como se verá luego.   

Veamos algunas de las afirmaciones de este militar y filósofo: “La mejor estrategia es la que consigue, por medio de diplomacia y negociaciones, abortar el conflicto, hacerlo innecesario”. Enseñó que un buen militar es capaz de vencer al enemigo sin entrar en batalla, porque cuando esta se gana se ha obtenido de forma sangrienta. Y si no hay más remedio que el enfrentamiento, la mejor victoria consistirá en respetar la integridad de las tropas derrotadas y del país conquistado. Manifestó también: “Por autoridad entiendo las cualidades de la sabiduría, equidad, humanidad, coraje y severidad del general”. 

Dijo también algo que se está viviendo con la guerra actual de Rusia y Croacia: “La peor política consiste en atacar las ciudades. No las ataque, a menos que no haya otra solución”. Así que, de estas pocas enseñanzas citadas, se puede decir que Tzu planteó simultáneamente la tesis de la guerra y la antítesis de la paz. Por la misma época, en China existió un pensador, Confucio (551 - 479 a.C.). Como vivió en un tiempo marcado por las guerras, su filosofía política reflejaba su rechazo a ellas; por eso soñó con la armonía y el orden como aspectos claves en la sociedad.

 Orden sustentado en las relaciones jerárquicas: Los sujetos debían obedecer a sus gobernantes, los niños a sus padres y las esposas a sus esposos. Pero, para Confucio, ese mandato no podía ser impuesto por la fuerza. Planteaba que se debía alentar a las personas en su autodesarrollo, para que pudiese aprovechar al máximo su posición social. Pero formulaba que el estado moral no dependía de su situación social. Así como era posible que hubiera campesinos buenos, también podía ver gobernantes malvados o aristócratas crueles. Glorificaba el pasado y veneraba la vejez; dos aspectos esenciales en una sociedad que hoy se desdeñan. 

 

Confucio: no a la agresión

Recorrió los reinos de China tratando de convencer a los gobernantes para que siguieran sus enseñanzas, pero no logró nada. Apenas consiguió un puesto público de bajo escalafón. Su semilla sí germinó en un grupo de seguidores que ha logrado transmitir sus enseñanzas hasta los tiempos actuales. Confucio no formuló una religión como tal; aunque no negó la existencia de un mundo espiritual, afirmó que era más importante concentrarse en este mundo mientras uno estaba en él. Sobre el arte de gobernar fue claro planteando que los gobernantes no tienen licencia para la opresión.  

Algo más, los gobernados les debían lealtad a los gobernantes, pero aquellos que no cuidasen el bienestar del pueblo perdían el “mandato del cielo” y podían ser derrocados justamente. Hay que resaltar que el pensamiento de este pensador se basaba en la educación como fuente de virtud, siendo tres valores los principales: la bondad, la ciencia y la valentía. La primera genera alegría y paz interior; la segunda permite disipar las dudas; y la tercera ahuyenta toda forma de miedo. Su pensamiento ha sido tan importante que los gobernantes actuales están dándole visibilidad. Dejó una frase estupenda: “La venganza eterniza los odios”.

Rana Mitter señaló su importancia. En BBC News Mundo - Historia, 15 diciembre 2018, en el artículo titulado:  Confucio: Por qué el legado del gran sabio chino ha sido tan influyente durante milenios. “El “maestro número uno”, Confucio, está una vez más en los programas escolares. Los valores de orden, jerarquía y obligación mutua siguen siendo tan atractivos en el siglo XXI como lo fueron en el siglo V a.C.”. Mitter es experto en historia y política de la China Moderna y autor de Una revolución amarga: La lucha de China con el mundo moderno. Oxford University Press 2004.

 

La paz es de sabios 

Es conveniente citar a Buda, cuyas fechas de nacimiento y muerte aún generan polémica. A propósito, en un simposio sobre tales sucesos que tuvo lugar en 1988, la mayoría de los participantes coincidió en que ambos hechos pudieron tener ocurrencia en un periodo en el 400 a. C. Se dice que renunció a su vida laica y después de varios años de mendicidad, experimentó un despertar espiritual. Enseñó el camino entre la complacencia sensual y el ascetismo. Criticó el sacrificio de animales.  Otro gran personaje chino fue Lao-Tsé, quien vivió en los siglos VI y V a.C. Enseñó a vivir en armonía con el universo; y sobre la guerra, igual que Confucio, afirmaba que la mayor sabiduría que aporta la guerra es la de evitarla.  

 Las ideas que han permeado a los creyentes en Mahoma y Jesús de Nazaret tienen algo de parecido, en lo que tiene que ver con la violencia. Lo que se dirá, tiene el respaldo del artículo que publicó la revista Viento Sur titulado: ¿Es el islam una religión violenta?  escrito por Alain Gresh y Roland Laffitte el 9 octubre 2018. El primero es un periodista francés y exeditor de Le Monde Diplomatique, mientras que el segundo es presidente de la Sociedad de Estudios Lingüísticos y Etimológicos Francés y Árabe, así como secretario general de la Sociedad de Estudios Saint-Simonianos.

 Dice inicialmente: “La cuestión de la violencia en el islam aparece de forma recurrente en los medios. Más que las demás religiones, el islam estaría inclinado a la violencia por razones que tendrían que ver con el propio texto del Corán, o la personalidad de su fundador Mahoma, presentado tanto como jefe guerrero y jefe religioso. “Yavé, tu Dios, te los entregará [esos pueblos] y los conturbará con gran conturbación, hasta que desaparezcan; entregará en tus manos sus reyes y harás desaparecer sus nombres de debajo de los cielos; nadie podrá resistirte hasta que los hayas destruido”.

 

¿Apología de la violencia?

¿Ese llamamiento al genocidio está escondido en el Corán? No. Es un extracto del Antiguo Testamento (Deuteronomio 7, 23-24), donde también se puede leer: “El Eterno habló así a Moisés: “Tratad a los madianitas como enemigos y destruidlos; ...matad de los niños a todo varón y de las mujeres a cuantas han conocido lecho con varón”. (Números 25-31). ¿Tendría el Antiguo Testamento un mensaje más pacífico? Más adelante citan a la historiadora Jacqueline Chabbi, quien ha realizado una lectura antropológica de ese texto, y no duda en comparar los pasajes violentos incriminados del Corán con los fragmentos comparables de la Biblia. Ellos aclaran que esos escritos están para la libre interpretación. 

Francisco de Asía (1182 – 1226) fue un reformador de la iglesia cristiana y como pacifista se presenta en esta frase: “Mientras estás proclamando la paz con tus labios, ten cuidado de tenerla aún más plenamente en tu corazón”. Gandhi, quien existió recientemente, es más conocido. Su actitud ante la paz se refleja en la siguiente frase: “La violencia es el miedo a los ideales de los demás”. Como se dijo al inicio, los sabios enemigos de la guerra y defensores de la paz han arado en el desierto, porque los amigos de la confrontación saben que las armas son un gran negocio.

 Esta situación se refleja en el artículo de Andrea Rizzi, publicado por el periódico El País de España el 20 marzo 2022, cuyo título lo dice todo: “El mundo se asoma a una nueva época de gran rearme”. El subtítulo complementa el desastre que se avecina, si la cordura no asoma la cabeza: “La Agresión de Rusia a Ucrania y la tensión en el este asiático impulsan ingentes inversiones en un gasto armamentístico global que ya estaba en una senda ascendente”. En el 2020, los gobiernos tiraron al fondo de la muerte dos billones de dólares.   

La guerra: Cristo 

crucificado 

 

El Papa Francisco expresó el Domingo de Ramos: “La locura de la guerra vuelve a crucificar a Cristo”. En la Plaza de San Pedro, ha pedido “responder a los clavos de la vida con el amor y a los golpes del odio con la caricia del perdón. Asimismo, manifestó: “Cuando se usa la violencia ya no se sabe nada de Dios, que es Padre, ni tampoco de los demás, que son hermanos. Se nos olvida por qué estamos en el mundo y llegamos a cometer crueldades absurdas. Lo vemos en la locura de la guerra, donde se vuelve a crucificar a Cristo”.  

Exclama el pontífice: “Lloran la muerte injusta de los maridos y de los hijos. Es crucificado en los refugiados que huyen de las bombas con los niños en brazos. Es crucificado en los ancianos que son abandonados a la muerte, en los jóvenes privados de futuro, en los soldados enviados a matar a sus hermanos”. Seguramente el jueves, en el acto del lavatorio de pies, se pensará que los verdaderos cristianos verán ese acto litúrgico como un símbolo del compromiso de la iglesia de estar con tanta gente que camina por los senderos de la pobreza. 

 Igualmente, el viernes, en el Sermón de las Siete Palabras, más de un sacerdote se referirá a tanta injusticia, hambre y falta de oportunidades para que mucha gente que está muy mal pueda salir de la miseria. Además, algunos pastores llamarán la atención sobre tanta violencia ejercida por quienes dicen gobernar.     

 



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