Ciencia y Tecnologí­a / FEBRERO 14 DE 2021 / 1 mes antes

Mujeres científicas y la Covid-19

Autor : Diego Arias Serna

Mujeres científicas y la Covid-19

Si las ciencias no estuviesen en constante desarrollo, la humanidad hacía rato hubiese desaparecido. Según Shi Zhengli Li, hay unos 5.000 virus sin conocer, por eso el peligro continúa.   

El pasado 11 de febrero se celebró el Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia. Es una fecha instituida tardíamente en el 2015, pues tuvieron que esperar hasta el siglo XXI para que la Asamblea General de las Naciones Unidas reconociera que han desempeñado un papel clave para el avance de la ciencia y la tecnología. 

Ellas han hecho aportes importantes en física, química, biología, matemáticas, astronomía, geología, ciencias de la salud, tecnología, etc. Y no ha sido un asunto de los últimos 150 años. Ya en el siglo IV, Hipatia de Alejandría escribió varios tratados de matemáticas y astronomía; además, realizó diversos experimentos. Como los fanatismos y las polarizaciones por asuntos políticos y religiosos son de vieja data, quien es considerada la primera mujer científica de la historia, fue asesinada brutalmente por enfurecidos cristianos, posiblemente, por su vinculación al paganismo.

Así que las científicas han estado siempre presentes a lo largo de la historia. Otra cosa es que hayan sido víctimas de varias ‘pandemias’, como la de la discriminación, el marginamiento, el desconocimiento de sus investigaciones, o la expropiación de sus resultados por el sexo opuesto. Igualmente, el ‘virus’ de la tortura y la hoguera golpeó la investigación científica de las mujeres, como sucedió con la caza de ‘brujas’, en la Edad Media. Como sabían de química, anatomía, botánica y sexualidad, la debilidad del hombre, expresada en machismo, las consideró una amenaza.  

Son muchos los vejámenes que han sufrido quienes han querido ser científicas, incluido el negarles el acceso a la universidad, fenómeno superado apenas en el siglo XX, o tener que estudiar en la clandestinidad. Como estos asuntos se han tratado en otras entregas dominicales, en esta ocasión presentaré cuál ha sido su contribución en el caso particular y muy sentido de la pandemia. Además, porque este año el tema central del Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia fue ‘Las mujeres científicas, líderes en la lucha contra Covid-19’. 

Se amplía la brecha de género 

Antes de empezar a resaltar a las que se han destacado por encontrar salidas científicas al coronavirus, desde las investigaciones para conocer el virus, el estudio de las vacunas y el desarrollo de técnicas para las pruebas, hay que manifestar que la pandemia ha afectado a las que se encontraban en sus inicios de sus carreras y, por supuesto, ha ampliado la brecha de género que hay en la ciencia.   

Llegar a la meta donde se ‘encuentre’ la vacuna contra la Covid-19, es una competencia científica, una puja entre países y una carrera en la que también es protagonista la industria farmacéutica. Uno de los premios para quienes crearon las vacunas que actualmente se está aplicando, es el Nobel de Fisiología o Medicina. Son varios los nombres que ya empiezan a sonar para que celebren en octubre, cuando el Instituto Karolinska de Estocolmo dé a conocer los nobel de este 2021 o del 2022. 

Como el artículo es un homenaje a la mujer científica, solo las citaré a ellas. Empecemos con la bioquímica húngara Katalin Karikó. Desarrolló la vacuna basada en genes, no en proteínas. Se hizo realidad gracias a sus investigaciones y en considerar al ARN mensajero, aunque durante varios años le rechazaron la financiación para esa investigación. El hallazgo llamó la atención de la comunidad científica que la considera la ‘madre de la vacuna’. Estuvo 40 años trabajando silenciosamente y desarrollando importantes avances para las vacunas de Moderna y BioNTech. El solo trabajo de esta científica desvirtúa el ruido de las redes sociales en las que se afirma que la vacuna salió muy rápido.

En la lista igualmente se encuentra Sarah Gilbert, quien también es bioquímica y vacunóloga, especializada en el desarrollo de vacunas contra la influenza y patógenos virales emergentes, así mismo, participó en el desarrollo de otras vacunas muy importantes, como la universal contra la gripe que se sometió a ensayos clínicos en 2011. Es una científica británica considerada la genio de la universidad de Oxford y está detrás de la vacuna de Oxford-AstraZeneca, una de las 4 inyecciones aprobadas para su comercialización que está aplicándose en varios países. Está tan segura de su descubrimiento que ya experimentó con sus hijos trillizos. ¿Qué más pruebas quieren los ingenuos incrédulos?

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Zhengli, descubrió el Sars-CoV-2

Otra científica, en esta oportunidad de origen chino, que además es general del Ejército de su país, merece ser destacada. Se trata de Shi Zhengli Li, quien obtuvo su doctorado en la universidad de Montpellier II, Francia. Dirige el Centro de Enfermedades Infecciosas Emergentes del Instituto de Virología de Wuhan, donde lleva los últimos 16 años estudiando virus provenientes de murciélagos. Su equipo de investigación fue de los primeros en estudiar la Covid-19 cuando aún no se sabía de qué virus se trataba y habían sonado las alarmas sobre una rara neumonía de origen viral. 

Así surgió uno de los primeros estudios sobre el coronavirus, cuyos resultados se publicaron en Nature en febrero de 2020. En el artículo, ella y su equipo describían al culpable como un virus de la misma familia del Sars, y que tenía un 96.2 % de superposición del nuevo genoma con el coronavirus conocido. Por lo tanto, estaban ante un nuevo virus, al que bautizaron como Sars-CoV-2. Zhengli y su colega Cui Jie, descubrieron que el nuevo virus, bautizado como Covid-19, provenía de murciélagos.

Su investigación, junto con la de sus pares científicos, ha facilitado a los chinos tener la vacuna desarrollada por el Instituto Científico Milita y la compañía biofarmacéutica china CanSino Biologics, conocida como vector de adenovirus Ad5-nCov. En su momento, la empresa informó que los ensayos clínicos de fases I y II se llevaron a cabo en China. El estudio se completó el pasado 11 de junio. Además, señaló que las pruebas confirmaron la buena seguridad de la vacuna, así como su alta inmunidad y un adecuado nivel de respuesta inmune celular. Actualmente es de uso interno en el Ejército chino.

Nita y June, vencieron el ‘virus’ de la pobreza  

Como ejemplo de vida, sobre todo para quienes tienen dificultades económicas, hay que destacar a Nita Patel. Nació en el campo, en India. Cuando tenía 4 años, su padre enfermó por tuberculosis. Aunque salvó su vida, quedó en convalecencia prolongada, lo que llevó a la familia a una pobreza tal, que de niña iba al colegio descalza y siempre con el mismo vestido. Esa situación la llevó a querer dedicarse a la medicina para hallar la cura a esa y otras enfermedades. 

Puso total empeño en el colegio, sin importar que todos los días llegara sin zapatos y con el mismo vestido harapiento. Por sus buenas calificaciones obtuvo becas del gobierno de India y estudió primero microbiología aplicada en su país y más tarde biotecnología en EE. UU. donde se vinculó con la industria farmacéutica, comenzando, por supuesto, con el proyecto de una medicina contra la tuberculosis. Es la directora del equipo científico de Novavax, empresa cuya vacuna contra el coronavirus se encuentra actualmente en las últimas fases de ensayos clínicos. 

Otra científica que salió de la pobreza es June Almeida. Nació en 1930 de familia muy humilde, en Glasgow, Escocia. Como muchas mujeres, dejó de estudiar siendo muy joven para trabajar y ayudar en casa. En el poco tiempo que lo hizo se destacó en ciencias, por eso, sin ninguna titulación, logró encontrar trabajo como aprendiz de laboratorio en el Glasgow Royal Infirmary, donde aprendió todo lo importante sobre microscopía electrónica, técnica que le confirió fama internacional. 

Luego pasó al hospital de St. Bartholomew, y al casarse se mudó a Canadá, donde consiguió un puesto como investigadora en el Ontario Cancer Institute de Toronto. Aunque seguía sin tener estudios oficiales, su trabajo la respaldaba y, a pesar de las dificultades, logró seguir avanzando en su carrera científica. Ante la necesidad que había de obtener imágenes muy precisas para estudiar un virus similar al de la gripe, June, por su experiencia con la microscopía electrónica, fue la persona indicada.   

Por supuesto que lo logró. Obtuvo una imagen tan precisa que permitió ver que, indudablemente, nunca se había descrito nada igual. Les llamó especialmente la atención su estructura, similar a una corona solar, así que decidieron llamarlo coronavirus. ¡Eureka! así se descubrió el grupo de virus al que pertenece nuestra actual ‘tormenta’. Por eso, ella merece ser considerada una de las mujeres científicas de la Covid-19, aunque ya no podrá disfrutar de ese aporte, falleció en 2007. 

Es justo mencionar, además, a Lisa A. Jackson, quien ha trabajado en la vacuna de Moderna y dirigió la fase de 3 ensayos clínicos. A la rusa, Elena Smolyarchuk, investigadora principal de la vacuna Sputnik. Obvio que hay más científicas que están ‘confinadas’ en este artículo. La verdad es que son muchas las mujeres que han contribuido, y siguen aportando para que millones de persona ya hayan sido inyectadas, y muchas más están en turno esperando que sean vacunadas.  


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