Ciencia y Tecnologí­a / DICIEMBRE 19 DE 2021 / 5 meses antes

Salvar el planeta, responsabilidad de todos

Autor : Diego Arias Serna

Salvar el planeta, responsabilidad de todos

Explicarles a las nuevas generaciones las bondades de las energías renovables, como - por ejemplo - la eólica, es crearles conciencia acerca de la urgente necesidad de salvar el planeta y garantizarles el futuro.

Si el clima cambia, ¿por qué las personas no lo hacen si son las afectadas? Si las empresas se afectan con el exceso de calor o de lluvias, ¿por qué no evitan contaminar? 

En la comunidad de científicos hay consenso acerca del deplorable hecho de la destrucción del planeta, aunque habrá uno que otro incrédulo. Como esta degradación ha sido obra de la ‘civilización’, entonces corresponde a la humanidad resarcirse con la Pachamama y ralentizar la contaminación, si es que no puede detenerse. Las señales dadas por esta dramática situación evidencian que el asunto es serio: aumento del nivel del mar, tornados como el sucedido recientemente en el centro de EE.UU., lluvias con inundaciones y calores excesivos con aumento de la temperatura, deshielo polar, etc. 

La Tierra está “pidiendo a gritos” que se frenen la contaminación, la deforestación, la pérdida de biodiversidad, las guerras y conflictos armados, que también causan contaminación, acompañadas de la peor: la del contagio de las mentes humanas. De nada (o poco) han servido las 26 Conferencias de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que se hacen anualmente. Recordemos que la última, la Cop-26 se realizó del 31 de octubre al 12 de noviembre en Glasgow, Escocia.

Ese evento fue una ‘vitrina’ para que casi todos los presidentes expusieran sus mentiras sobre lo que hacen o harían como mandatarios: no al fracking, la deforestación, contaminación de ríos, lagos y mares, explotación minera cerca a páramos, etc. Mientras allá dicen no, en sus países se refrenda con un sí para los empresarios sin pudor con el planeta.  El ejemplo es claro con el mandatario colombiano y los expresidentes. Duque en campaña decía no al fracking, pero como gobernante dijo que sí.

Con las energías renovables pasa igual: muchas promesas y nada concreto o muy poco. Con las energías fósiles, empresarios y gobernantes se sienten más cómodos con las ganancias. Por fortuna, al menos como ejemplo, 4 naciones pequeñas: Islandia y Noruega en la Unión Europea, así como Costa Rica y Uruguay en Latinoamérica, marcan la pauta. Aunque la energía que se produce no es 100% usando renovables, sí se dan el lujo de producirla durante todo el año con poco carbón, petróleo y gas.  

A más contaminación, mayor responsabilidad   

Los esfuerzos de esos países no serán suficientes para detener la catástrofe, pues mientras China, EE.UU. la India y Rusia - los grandes contaminadores - no asuman la responsabilidad de ir suprimiendo las energías fósiles y reemplazarlas por las renovables, el ejemplo de esas pequeñas naciones será en vano. Recordemos que la población de esos 4 equivale a cerca del 50% de la población del planeta; mientras que los pequeños antes mencionados, sólo cuentan con aproximadamente 14.3 millones de habitantes, es decir, menos del 5%. 

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Esa disparidad en número de habitantes de alguna manera implica más contaminación. Pero también el estilo de vida, por eso EE.UU. contamina más que la India. Lo cierto es que para salvar el lugar donde vivimos todos debemos aportar: personas y países. Obvio que a mayor contaminación más responsabilidad, y aquí quienes deben actuar a la altura de su dignidad son los gobiernos, porque están llamados a tomar decisiones inteligentes, no corruptas. El caso de los 4 países aludidos que son ejemplo, lo han logrado gracias a políticas oficiales que apalancaron ese cambio de energías fósiles a renovables.

Es bueno destacar el caso de Islandia, el más pequeño en número de habitantes y en lo económico, que hace pocas décadas era considerado como un país subdesarrollado, pero que sus gobernantes se enrutaron por el camino corrector a seguir. Frente al tema plantado aquí, es menester hacer referencia a Joan Lluís Ferrer, graduado en periodismo por la universidad del País Vasco, y quien escribió para la página web Verde y Azul, el artículo titulado: “Ya hay cuatro países con casi el 100% de energía renovable”. Sobre Islandia, reveló que siempre usó energías fósiles, con combustibles importados hasta la década de 1970.

Su economía se basó siempre en la agricultura y la pesca. Generando electricidad con combustibles contaminantes, no parecía un ejemplo de sostenibilidad. Sin embargo, las autoridades políticas islandesas decidieron cambiar de rumbo hacia 1980. En esa década, el país con sólo 360.000 habitantes, transformó radicalmente la mezcla energética convencional por otro basado en fuentes renovables domésticas y los resultados han sido excelentes.  

Geotérmicas e hidroeléctricas

Las energías renovables superaron el 99% de producción de energía en la década de 1980 y así ha seguido sucediendo desde entonces. Hoy en día, toda la energía eléctrica de Islandia es generada por hidroeléctrica y geotérmica. Como afirma Ferrer, “la energía estaba en la propia isla y, además, gratis y limpia. Los volcanes proporcionan energía geotérmica en cantidades abundantes. Y, por otra parte, la energía hidráulica es la otra fuente de suministro muy importante”.

Con las hidroeléctricas no hicieron lo que se ha hecho en Colombia: destruir el medio ambiente, robar del presupuesto de los proyectos, y peor aún, hacer mal las obras; y como si fuera poco: violar los derechos humanos, asesinar y desaparecer a quienes protestan. Irlanda, también dio ejemplo con el atraco bancario, con el visto bueno de gobernantes, que se dio en varios países en 2008. Ante la defraudación, los islandeses se organizaron y enviaron a la cárcel a los responsables. El país fue saqueado por unos 30 banqueros, políticos y empresarios, pero el pueblo aplicó justicia y quitó la contaminación. 

También debe señalarse que hay otros países, entre los que más afectan el medio ambiente, que tratan de descontaminar. Citando, por ejemplo, a España, entre el 1 de enero y el 7 de diciembre, del 2020, sus instalaciones eólicas produjeron el 23,1% del total de energía del sistema eléctrico, superando así a la energía nuclear y a la de ciclo combinado, que precisa de gas (combustible fósil). El periodista Francisco José Benito publicó en la página web Azul y Verde, que la energía eólica le evitó a España, en 7 años, la emisión de 210 millones de toneladas de gas carbónico - CO2.   

Un estudio sobre el impacto del sector eólico en esa región del continente europeo, elaborado por la firma de consultoría Deloitte para la Asociación Empresarial Eólica, reveló que el sector se consolida como una tecnología madura y relevante gracias a la mezcla energética española, siendo la renovable la que más contribuye a esta transición y a la seguridad energética. España es el quinto país con mayor potencia eólica instalada a nivel mundial después de China (236 gigavatios, GW, 36%), Estados Unidos (105 GW, 16%), India (38 GW, 6%) y Alemania (61 GW, 9%). Hay otros países produciendo renovables, pero hace falta apretar el acelerador, así como en el campo de la solar y las otras energías que tampoco dañan el ambiente. 

No hay tiempo que perder

 

La situación de la Pachamama es crítica. Así lo advierte António Guterres, secretario general de la ONU, al referirse a la última cumbre sobre el cambio climático: “El acuerdo fue muy débil, aun cumpliendo cada meta no llegaremos donde debemos llegar”. Mientras que Moisés Naím, en su artículo: ¿Será inhabitable el planeta? publicado en el periódico El País de España, afirmó: “Los resultados de las 26 conferencias mundiales sobre el cambio climático que se han llevado a cabo no han sido alentadores”, agregando que la mayoría de las promesas no se han cumplido. 

Y se pregunta: “¿Podrán las naciones más desarrolladas poner su poder financiero al servicio de la construcción de bienes públicos en todo el planeta, no solo en sus territorios, a fin de lograr un clima que permita la vida humana en el planeta? De la respuesta a esta pregunta depende la supervivencia de la civilización, tal como la conocemos hasta ahora”. En la misma fecha se divulgó otro artículo titulado “Urge pasar a la acción para salvar al planeta”, publicado en la página Empresas y Sectores, en la que se resalta que 450 entidades destinarán 112 billones de euros a impulsar la descarbonización.

Ese artículo reflejó lo dicho en el encuentro organizado por el periódico El País y la ONG Acción, en el que diversos expertos debatieron sobre los retos y oportunidades que deja la Cumbre del Clima de Glasgow. Por ejemplo, Robert Watson, expresidente del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas, afirmó hace algunos años, que con 3 grados más habrá bosques en el Ártico, diásporas de los habitantes de muchas de las ciudades costeras y hambruna generalizada. Si sube 4 grados, Europa estará en sequía permanente y grandes áreas de China, la India, y Bangladés serán conquistadas por el desierto. ¿Qué esperan para evitar la hecatombe?  



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