Ciencia y Tecnologí­a / ENERO 16 DE 2022 / 4 meses antes

Superalimentos: ¿verdad o mentira?

Autor : Diego Arias Serna

Superalimentos:  ¿verdad o mentira?

“Evidencias científicas contrastadas sobre el papel de las frutas y verduras en la reducción de ciertos tipos de cáncer, no quiere decir que, si a uno se lo diagnostican, se curará consumiéndolas”: Jara Pérez.

La sociedad está inmersa en un mundo de gran desinformación, la cual en parte se debe a que la formación en la escuela, desde la primaria hasta la universidad, no es analítica, lo cual implica que no sea crítica y razonada. Como consecuencia de ello, resultan personas que “tragan entero”, creen lo que se comparte en las redes sociales; y otras muchas se atienen a lo que difunde la televisión y otros medios de comunicación. 

Además de las redes sociales, aparece la propaganda o mercadeo de productos de todo tipo sin sustento científico y datos que corroboren lo que se afirma. Por eso es importante que los científicos divulguen sus resultados de investigación, no sólo en revistas especializadas que llegan a un selecto sector, sino por medios que tengan acogida en un público más amplio. 

Sobra decir que la educación básica y la universidad deben jugar también ese papel divulgador, formando masa crítica y “construyendo diques de contención” que impidan la circulación de tanta falsedad. En sólo productos alimenticios resulta una lista larga de aquellos que en los últimos años se ofrecen como superalimentos: quinoa, cúrcuma, espirulina, (o spirulina, como aparece en las etiquetas de los recipientes), bayas de goji, semillas de chía, maca, aceite de coco, jengibre, espelta, guanábana y hasta la tradicional panela, entre otros productos, que siendo alimentos no hacen milagros. 

Para aclarar ideas, qué mejor que conocer el saber de los expertos, para lo cual se presenta parte de la información que expuso Jara Pérez Jiménez en su libro Los superalimentos, publicado a finales del 2021. 

Reino Unido, un ejemplo a seguir

Pérez Jiménez narra en el prólogo que al indagar sobre el significado de superalimento se llevó la sorpresa de que la palabra no tenía significado. El Diccionario de la Lengua Española no incluye el término, pero si se va más allá en la búsqueda de una definición más legal, tampoco existe, y si como dice ella, se recurre a algún congreso o encuentro científico donde los investigadores hayan podido acordar qué son, nuestra indagación será igualmente infructuosa, Así que, concluye la investigadora: “me hallaba en el punto de empezar a escribir un libro sobre algo que no existe”. Sin embargo, añade: “al buscar en los diccionarios anglosajones, pude encontrar una definición”. 

El diccionario inglés de Oxford los define como “alimento rico en nutrientes considerado como especialmente beneficioso para la salud y el bienestar”, mientras que el diccionario estadounidense Marrain-Webster, con ello se hace referencia a “alimento con una alta densidad de nutrientes, repleto de vitaminas, minerales, fibras y/o fitonutrientes”. A pesar de estas definiciones, no existe ningún descripción legal ni científica sobre el término. De hecho, el uso de la palabra en el Reino Unido con fines comerciales no está permitido. 

De acuerdo con la autora, “la Advertising Standards Authority, el organismo en Reino Unido que regula la publicidad, hizo que se retirara de la carta de un restaurante una ensalada de superalimentos, así como el anuncio de televisión donde la chía y el lino se promocionaban como tales”. A pesar de estas aclaraciones, como dice Pérez Jiménez, “si se escribe en un buscador de Internet superalimentos, nos aparecerán millones de páginas hablando sobre sus bondades, videos de influencers, empresas que venden sus productos bajo eso marchamos, etc”.

Según la experta, “en general, y a pesar de esa falta de definiciones oficiales, se podría decir que los superalimentos son alimentos con un origen generalmente exótico que no formaban parte de nuestra alimentación habitual hasta hace unos pocos años, pero que se han promocionado en los últimos tiempos debido a sus efectos en la salud, aparentemente muy poderosos e incluso, podríamos decir, milagrosos”.

El gusto por los de origen exótico 

Datos importantes que revela la investigadora: “un informe del Ministerio de Asuntos Exteriores de los Países Bajos señaló en 2015 que los consumidores buscan los superalimentos por cuatro razones: composiciones químicas, orígenes remotos, referencias a culturas exóticas y aspectos relacionados con el fomento del comercio justo. Por lo tanto, vemos que cuando hablamos de superalimentos estamos abordando algo que a la vez existe y no existe. Al mismo tiempo, muchas de las afirmaciones que se realizan sobre los efectos en la salud de los superalimentos tienen una base científica cuando menos dudosa”. 

En vista de que es imposible abarcar en este artículo todos los supuestos alimentos milagrosos, y presentar dónde está la falsedad, se hace alusión en esta oportunidad a los que contienen sustancias antioxidantes. Esto manifiesta la científica: “se les atribuye múltiples efectos en la salud, desde mejorar el aspecto de nuestra piel hasta prolongar nuestra vida, prevenir enfermedades, etc.”. ¿Cómo intervienen estos alimentos en nuestro cuerpo? Frente al interrogante explica: “en el organismo se produce un estado de equilibrio entre una gran cantidad de sustancias conocidos como estatus oxidativo”.

A lo anterior agrega: “Este equilibrio se produce por la combinación de diversos componentes que debemos distinguir; por un lado, los prooxidantes, sustancias perjudiciales que generan nuestras células por su propia actividad y que pueden aumentar por factores como la radiación solar o por el humo del tabaco. Estas sustancias activan un proceso conocido como estrés oxidativo, que se relaciona en última instancia con numerosas patologías, como son las enfermedades cardiovasculares, los procesos neurodegenerativos, la diabetes tipo 2 o el cáncer. Por otro lado, y de forma opuesta, se encuentran las sustancias antioxidantes, que son capaces de reducir el estrés oxidativo”. 

Aclara que “estos antioxidantes pueden ser, o bien defensas endógenas que tiene nuestro cuerpo o bien sustancias que adquirimos del exterior, es decir, a través de los alimentos”. Los alimentos ricos en ellos no asuelen aparecer en la lista de los superalimentos de moda. A la vez, existen otras categorías de antioxidantes como son los polifenoles, que sí aparecen en la “lista VIP” de los superalimentos”.

Frutas y vegetales antioxidantes

Pérez Jiménez se declara partidaria de los polifenoles porque, como dice, ha investigado sobre ellos, enfatizando que están asociados con distintos beneficios en la salud, reduciendo el riesgo principalmente de enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2. Sin embargo, advierte: “no podemos asegurar la total efectividad de este compuesto frente a la aparición de dichas enfermedades, así como su cura, ya que ésta depende de diversos factores”.

La decisión sobre qué consumir es un asunto personal, pero se deben conocer las razones científicas para inclinarse por un alimento determinado. Como el mercadeo implica negocio, hay que decir con Jara Pérez Jiménez que: “globalmente se espera que el mercado de los superalimentos alcance en el periodo 2020-2026 cifras mundiales de negocio 2 billones de dólares”. ¡Gran negocio! Así que, alimentarse bien es un asunto de conocimiento, y en eso hace falta alfabetizar a la población, misión que deberían cumplir entidades gubernamentales relacionales con la salud. 

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