Ciencia y Tecnologí­a / DICIEMBRE 05 DE 2021 / 1 mes antes

Tecnología digital, también contamina

Autor : Diego Arias Serna

Tecnología digital, también contamina

La tecnología digital no solo contamina el medio ambiente, sino también que se ha convertido en una muy nociva polución en las relaciones humanas. Ni siquiera el lecho matrimonial se salva de sus efectos.

Los expertos conocen el panorama actual y sus frases hacen referencia a ello: “La privacidad ha muerto y Social Media la mató”: Pete Cashmore.

El advenimiento de la tecnología digital a mediados del siglo XX facilitó la vida a una parte de la sociedad. Como es una industria que no tiene chimenea, da la impresión de que no genera gases contaminantes ni residuos tóxicos. Pero la realidad es que sí contamina, por algo elemental: para que funcione requiere de energía eléctrica y esta se produce, en un alto porcentaje, usando combustibles fósiles; además, es una devoradora de materias primas —que al obtenerlas— dejen su huella ecológica. 

Asimismo, es un contaminante mental, si no se controla su uso; y como si fuera poco, facilita el control social, que como “perro guardián” permite la vigilancia. En la educación igualmente ha sido útil, pero si se usa con mesura, de lo contrario, degrada ese proceso. Ni qué decir de la medicina. En ella el aporte sigue siendo importante, no solo en el diagnóstico de la enfermedad, sino también en el seguimiento de su evolución. En este campo facilitó el trabajo, pero está suprimiendo empleos; permite grandes avances científicos, y facilita el periodismo, etc. 

Como son muchos los temas ligados con la tecnología digital, en esta ocasión presentaré algunos aspectos relacionados con la contaminación ambiental, porque el planeta está en estado crítico y si no se toman medidas urgentes, las nuevas generaciones van a pasar peores situaciones que las vividas en estos tiempos. Se usan redes sociales, WhatsApp, Instagram, Facebook, correo electrónico, etc. Bajo el convencimiento de que no está destruyendo el lugar en donde habitamos. 

Como si fuera poco el contagio de la industria digital, hay que sumarle el temor que su avance suscita. Basta recordar que cuando se dio a conocer la actual pandemia, se especuló con la tecnología 5G, afirmándose que producía cáncer. Otro hecho que enciende las alarmas, está dado porque los minerales que se usan en la producción de productos tecnológicos, como el tantalio y el tungsteno, se extraen en países africanos inmersos en conflictos bélicos. 

Un poco de historia   

Aunado a la tecnología digital están los medios relacionados con ella, que tienen que ver con cualquier comunicación realizada a través de Internet. Por eso puede mencionarse que estas tecnologías existen desde los años 70 del siglo pasado, época en que comenzaron a circular los primeros emails; y luego se agregó la difusión por Instagram, Facebook, WhatsApp, videos, ebooks, etc. Así, los medios digitales se convierten en nuevos canales que permiten la comunicación y el intercambio de información entre usuarios, empresas y entidades oficiales. 

¿Cuánto contaminan esos espacios que se ven tan pacíficos? Ese mundo representa una huella ecológica del 4 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Debe aclararse que existen dos tipos de contaminación ambiental, por un lado, la relacionada con las centrales de datos y de las infraestructuras de red, y por otro, la contaminación vinculada con los equipos de consumo. La segunda es la responsable del 4 % antes mencionado. Se plantea que de aquí al 2025 ese porcentaje se duplicará.

A lo anteriormente expuesto, hay que hacer mención a la huella ecológica dejada por la extracción y procesamiento de los recursos naturales necesarios para la fabricación de los materiales. Estos permiten fabricar los equipos que hacen posible que el medio digital funcione. A ello debe sumarse la contaminación dejada por el transporte indispensable en todas las etapas de producción. Es la fabricación del dispositivo electrónico la que más consume energía, y por supuesto la que más emisión de dióxido de carbono, CO2, genera. 

A causa de esa contaminación, desde el 2010 Greenpeace alienta a las empresas de la web, a alimentar sus centros de datos con energías renovables. Por otra parte, Google y Facebook también están comprometidas, en contraste con Netflix, Spotify y Twitter que son los que peor funcionan de acuerdo el estudio Clickling Clean de Greenpace publicado en 2017.

Lea también:Conocimiento científico: ¿Quién tiene la razón?

Lo más contaminante

El hecho de que la fabricación de equipos sea lo que más contamine, es lo que motiva a las grandes empresas a trasladar la producción de aparatos a países —generalmente— en vía de desarrollo. Como quien dice, que sean otros los que causen ese problema, mientras que los centros de datos que son procesos más limpios, ellos sí pueden estar en países avanzados. Por eso actualmente el sitio danés Data Center Map cuenta en el mundo con más de 4.700 centros de datos en 126 países y más de 300 cables transoceánicos, los cuales se extienden por una red de más de un millón de kilómetros.

Ante un mundo marcado por la miniaturización y el uso de software, o desmaterialización, la tecnología digital no ha sido ajena a estos fenómenos. Pero, aunque parezca ilógico, mayor es el impacto en el medio ambiente, lo que podría atribuirse a la necesidad de usar sistemas de producción más sofisticados, más limpios y mejores sistemas de calibración. 

El avance de la comunicación digital es una de las más activas en el siglo XXI, y las nuevas tecnologías con los nanomateriales, han sido clave para lograrlo, lo que ha permitido popularizar los medios con efectos en la calidad de los mensajes y contenidos. Se amplió la cobertura y la libertad de expresión, pero en detrimento de la información y la opinión. Eso se difundió en pocos medios serios, y muchos llenos de mentiras y basura. El fenómeno se decantó en 2017 en uno de los hechos destacables, como fue la abundancia de noticias e informaciones falsas, tendenciosas y manipuladoras (Fake News).

Asimismo, la tecnología digital, y en particular el medio digital, ha estado en el día a día de las personas. La mejor prueba de ello es que el 45 % de la población mundial ya está activa en las redes sociales, según el informe The Global State of Digital in 2019, divulgado por la empresa Hootsuite. Hay que señalar que la lengua española es la segunda más utilizada en redes sociales como Facebook o Twitter, según el estudio: “El español, una lengua viva”, realizado por el Instituto Cervantes en 2019. 

Redes sociales, sinónimo de temor

El 10 de octubre de 2019, Guillermo Vega publicó un artículo en el periódico El País de España, titulado: “Diez frases para tener miedo de la tecnología y las redes sociales”. Inicia expresando: “Sentir vértigo, desconfianza y respeto por todos los cambios que se están sucediendo es algo lógico. Sobre todo, porque muchos actores relevantes de estas industrias no escatiman esfuerzos en lanzar sus advertencias”. 

También afirma: “Los móviles son el sueño de Stalin, porque emiten cada dos o tres minutos una señal de ubicación. Y peor aún, uno de sus procesadores tiene una puerta trasera universal que los convierte en dispositivos de escucha que no se apaga nunca”. Esta frase es de Richard Stallman (Nueva York 1953), creador del software libre, así como del concepto copyleft, que dio lugar a las creative commons. 

Él en 1984 se lanzó a la creación del software libre Gnu, completado en 1992 con Linux. Para entrevistarle —asevera el periodista del El País—  nos hizo comprometernos a no subir fotos suyas a Instagram, Facebook o WhatsApp; a desactivar la geolocalización para no facilitar “el seguimiento” antes de tomar una imagen con el teléfono móvil; y a distribuir el vídeo que le hiciéramos en formatos que solo puedan reproducirse en software libre. 

Otra frase es de Elon musk: “Suelo estar en contra de las regulaciones estrictas, pero en inteligencia artificial la necesitamos […]: es un riesgo para nuestra civilización. […] Los investigadores creen que son más inteligentes que la inteligencia artificial, pero se equivocan”. Este personaje casi no requiere presentación, pero el “Libro de Estilo” de El País nos obliga a ponerla. CEO de Tesla y SpaceX, fundador de Paypal, que ha instado a los gobernadores de Estados Unidos a tomar medidas frente a los riesgos que supone el desarrollo de la inteligencia artificial para la humanidad, propugnando porque se establezca un organismo que supervise y guíe su desarrollo”, afirma Vega.



COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

copy
© todos los derechos reservados
Powered by: Rhiss.net