Cine / NOVIEMBRE 22 DE 2020 / 5 días antes

Cuando el deseo supera el amor

Autor : Camila Caicedo  / [email protected]

Cuando el deseo supera el amor

Una apuesta interesante que falló en su estructura enrevesada.

3 parejas definen su destino a partir de los sentimientos que tienen entre sí: el anhelo de perdón, la complicidad para hacer justicia y el amor imposible disfrazado de simple deseo, en Amores infieles, la cinta de 2013.  

Nueva York, París y Roma son los escenarios de una lucha por la custodia compartida de un hijo, el triunfo de una amante sobre una esposa y el rescate de una niña secuestrada, historias que dibujan el panorama de muchas realidades modernas: la incertidumbre.  

El director Paul Haggis, quien recibió en 2005 el premio Óscar a Mejor Película, por la cinta Crash, trató de repetir su estilo narrativo, tejiendo un hilo entre vidas paralelas, que al principio se muestra como un acierto de edición, pero que empieza a verse forzoso en tanto avanza la película. 

Después de presentar las diferentes situaciones y sus complejidades, las tramas llegan a un punto en el que no logran definirse bien ante el espectador, pues ninguna tiene el suficiente tiempo en pantalla para demostrar hacia dónde se dirige, y los enlaces entre escenarios son más confusos que cruciales.  

 Y es que estos encuentros escenográficos no tienen una explicación evidente, estrellando al espectador con un cierre abrupto, que parece una decisión desesperada, al no poder desenredar la historia.  

Un aspecto positivo del filme es su llamativo, talentoso e interesante elenco, compuesto por Liam Neeson, Olivia Wilde, Mila Kunis, James Franco, Adrien Brody y Moran Atias. Sin embargo, solo llegan al clímax Kunis y Franco, quienes protagonizan la mejor escena de los 137 minutos de película.  

De esta manera, un póster atractivo para muchos cinéfilos se convierte en un nudo de intenciones que no llega a ninguna parte, demostrando que no siempre la misma fórmula tendrá el mismo efecto y que ningún lazo puede ser gratuito.

El robo de Crash 

En la edición 2005 de los premios Óscar, la academia de ciencias y artes cinematográficas sorprendió al mundo cuando le entregó el galardón de mejor película del año a Crash, ópera prima del escritor Paul Haggis, a pesar de ser una cinta que retrataba las tensiones raciales y cuya estructura narrativa sobresalía con varias historias entrelazadas, era muy inferior en calidad a varias de las demás nominadas como Munich o la políticamente atrevida Secreto en la montaña.  

Hoy, con el paso de los años, la crítica y el público sigue calificando aquella ceremonia como uno de más grandes ‘robos’ de la ceremonia de premios norteamericana. 

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