Ciudad / ENERO 20 DE 2022 / 4 meses antes

“Carlos Mario fue un hombre de fe”, obispo de Armenia

Autor : Ernesto Acero Martínez

“Carlos Mario fue un hombre de fe”, obispo de Armenia

Cielo Morales, Juliana Álvarez y Patricia Loaiza, recibieron de monseñor las cenizas de un hijo, esposo y padre que siempre se refirió a estas tres damas como los amores de su vida.

Dos días después de su fallecimiento, el filósofo y educador fue despedido por familiares y amigos en la Catedral La Inmaculada Concepción de Armenia.

A las 3 p. m. en la Catedral La Inmaculada Concepción de Armenia, monseñor Carlos Arturo Quintero Gómez presidió el acto religioso con el que centenares de ciudadanos, que llenaron la basílica quindiana, despidieron a quien los gobernó desde el 1 de enero de 2016 hasta el 29 de abril de 2018.

Carlos Mario Álvarez Morales falleció en su lugar de residencia la noche del pasado lunes 17 de enero. Un paro cardiorrespiratorio terminó con la vida del filósofo, educador y político quindiano. Su cuerpo fue cremado y las cenizas entregadas a su señora esposa, Luz Patricia Loaiza; su madre, Cielo Morales; y su hija Juliana Álvarez.

En el oficio religioso, monseñor Carlos Arturo Quintero Gómez, jerarca de la iglesia católica en el departamento del Quindío, se refirió al fallecido alcalde como un hombre de fe. “Carlos Mario fue un hombre que en su vida fue tejiendo hilos de esperanza en medio del dolor, en medio del sufrimiento que padeció, muchas veces en silencio, en el silencio de un hogar, junto a Patricia, Juliana, Cielito, y sus familiares y sus amigos más cercanos”, dijo el religioso y agregó: “Hoy nos damos cuenta que tenemos que clamar por una justicia que realmente sea ecuánime. Qué tristeza, queridos hermanos, que en Colombia a una persona se le mancille su honor, se le mancille su honra; primero se le pone en la picota pública y aunque pasen los años y llegue a declarársele inocente, ya habrá corrido mucha agua debajo del puente, mucho dolor, frustración, rabia, y zozobra”.

“Carlos Mario seguía esperando, como un académico que era, porque, además de ser un filósofo y un hombre educador, era capaz de dar la vida por sus convicciones. Seguramente con muchas deficiencias y dificultades humanas, como todos las tenemos, pero con convicción. Tenía en su corazón una recta intención, esa recta intención puede estar en el corazón de todos nosotros por más equivocaciones que cometamos, por más que se nos pueda señalar en lo más profundo de nuestro ser”, agregó el obispo diocesano.

Durante su homilía, monseñor despidió a Carlos Mario Álvarez Morales con un mensaje de aliento, de fe y esperanza, animando a la parroquia que dirige para que en el corazón de todos germine la esperanza, para levantarse y seguir adelante. También alentó a los familiares del desaparecido alcalde de Armenia para que continúen abanderando las luchas de Carlos Mario y se conviertan en un testimonio vivo de la alegría que significa vivir en familia.

“Hoy, al despedir a Carlos Mario, lo que le decimos al Señor es, Señor, ponemos en tus manos la vida y la vocación de Carlos Mario, sus límites y fragilidades, todo lo dejamos en tus manos, Señor. También nosotros nos ponemos en tus manos Señor, y ponemos en tus manos la vida de su familia, recíbenos como una ofrenda de amor”, sentenció el guía espiritual del departamento del Quindío.

Mensajes de asocio

El Congreso de la República, la gobernación del Quindío, la alcaldía de La Tebaida, el concejo de Armenia, la exgobernadora Sandra Paola Hurtado, el Consejo Territorial de Planeación, el Frente amplio por la paz y la dirección departamental del Partido Liberal, se sumaron con sentidos mensajes de condolencia al luto colectivo por la partida del pensador y líder quindiano.

Las palabras de su hija

Con la voz quebrada, Juliana Álvarez despidió a su padre revelando detalles de cómo era su relación. Contó que eran frecuentes las conversaciones entre ambos sobre teorías de la vida, entre ellas una de Immanuel Kant sobre las leyes de la felicidad: tener una pasión, alguien a quien amar y algo que esperar. “Mi papá siempre decía: buenos ciudadanos hacen buenas ciudades. Hoy de parte de mi papá les pido a todos los que están aquí que cuando salgan de aquí, vayan y sean los ciudadanos que este mundo necesita”, concluyó la hija de Carlos Mario, que sollozando y mirando las cenizas de su padre exclamó: “Te habla tu florecita pa, tu niña linda. Hoy no hay palabras para explicar este vacío tan grande que tengo, extrañaré las noches en las que hablábamos de música, de ciencia, de política, de la vida. Extrañaré tus mensajes de: buenos días mi vida, cómo amaneciste; extrañaré tus abrazos, tus consejos siempre perfectos”.

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