Ciudad / JUNIO 25 DE 2021 / 3 meses antes

Declaratoria del PCC ha sido desaprovechada por los gobiernos

Autor : Gustavo Ossa García

Declaratoria del PCC ha sido desaprovechada por los gobiernos

Uno de los valores más importantes del paisaje son las relaciones comunitarias. 

Según Gustavo Pinzón, una de las voces más calificadas en la materia, no se ha impulsado un trabajo que fortalezca el paisaje. 

Hace 10 años el país celebró la inscripción del Paisaje Cultural Cafetero, PCC, en el listado de patrimonio de la humanidad de la Unesco. Lo anterior como un homenaje a la tradición y a las construcciones sociales erigidas en torno a la caficultura.  

Gustavo Pinzón Sánchez, coordinador del proyecto Paisaje Cultural Cafetero, PCC, es una de las voces más calificadas en la materia, y quien participó con docentes y académicos de otros departamentos en concretar esa idea de la declaratoria cuestionó el poco interés que han presentado las administraciones locales y departamentales para tomar mano de este instrumento con el que cuentan pocos territorios en el mundo, cuya finalidad es apostar a la preservación, un sentido contrario a lo presentado hasta el momento.   

¿Cómo surgió? 

El proyecto surgió en la Universidad Nacional, sede Manizales, de la mano de 2 personas: Fabio Rincón y Fabio Sarmiento. “El interés era incluir a la lista de patrimonio de Salamina, Caldas. Pero la Unesco, ese año abrió la categoría de paisajes culturales y por recomendación del ministerio de Cultura, se pensó en abrir el abanico hacia la región y esto implicó un trabajo más amplio”, relató Pinzón Sánchez. 

Aclaró que la declaratoria no es sobre un objeto, sino sobre las tradiciones culturales derivadas. “En Colombia, el joropo es patrimonio cultural en los Llanos Orientales, lo que se reconocen no son las vacas o los caballos, lo que se reconoce, son las tradiciones que giran en torno a la actividad ganadera de esta región, expresados en instrumentos musicales, las danzas y una aceptación de un folclore rural en los sectores urbanos”. 

Uno de los logros conseguidos gracias a la declaratoria ha sido presentar al mundo las características y bondades de una serie de familias campesinas que se han dedicado a la producción del café más suave del mundo, en condiciones excepcionales y hacen que el territorio sea único. 

A pesar de que otros países tienen cultivos del grano, incluso en mayor proporción que Colombia, la Unesco destacó la declaratoria por un conjunto, pasando desde la semilla, germinadores, chapolas, colinos, cultivos, por la manera como se beneficia, se recolecta y se transforma en el proceso de recolección.  

La declaratoria estima el conjunto como un atributo, como una pequeña propiedad que apunta a la seguridad y la sostenibilidad agrícola. “Es la forma como se imprime ese valor agregado a los cultivos, la manera como se benefician, como se recolecta y se transforma, es lo que tiene el Quindío”.    

No es cantidad, sino calidad  

Pinzón Sánchez destacó que otro punto importante, consiste en que los proyectos de patrimonio de la humanidad son de los Estados, no de los gobiernos de turno, en consecuencia, la Unesco siempre habla del compromiso del ‘Estado Parte’. 

“Los gobernantes de las regiones son representantes deben proteger y conservar para evitar el riesgo de una salida por los manejos inadecuados en el paisaje, ha habido muchas deficiencias por los gobernantes locales porque no saben lo que es el territorio y se ven afectados por aspectos sociales, económicos”, explicó el experto.  

“En el 2013, con un trabajo que adelantamos con el entonces concejal Luis Fernando Ramírez Echeverry, presentamos un proyecto que contemplaba un anillo ecológico importante, resaltando que la única ciudad capital del PCC es Armenia, aprovechando su cercanía con otros municipios. Un anillo conformado por Circasia, Calarcá, La Tebaida y Montenegro y no fue posible por los intereses del gremio constructor pues algunos proyectos anulaban la visibilidad del mismo paisaje, es decir, ha sido complejo”, comentó. 

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Lo que inquieta 

Las grandes siembras de aguacate que avanzan en el territorio, versus la disminución de áreas sembradas de café son una amenaza, sin embargo, advierte que al final quedarán los cafeteros con hondas raíces alrededor del grano. 

Pinzón Sánchez reiteró que para el paisaje cultural los monocultivos son una amenaza incluso, cuando son del mismo grano de café, pues el reconocimiento hace alusión a los pequeños cultivadores del grano que apuestan a una sostenibilidad alimentaria a partir del café. La declaratoria no recae sobre cosas materiales, sino en lo que se genera en ese conjunto. 

“Hay mandatarios que no tienen claridad sobre la importancia de la declaratoria. No saben lo que ha contribuido a la preservación del paisaje. En comparación, Risaralda y Caldas han liderado este trabajo, pues comenzó como un ejercicio académico de la universidad Nacional sede Manizales”. 

Comenta que cada 4 años los observatorios, instituciones, universidades y la misma Federación Nacional de Cafeteros ofrecen talleres gratuitos a los mandatarios locales y concejales, sin embargo, el desconocimiento y el desinterés prevalece. 

“Los espacios formativos los hemos puesto al servicio de los mandatarios locales para que ellos entiendan qué es esto y no cometan los errores que algunos han incurrido por decisiones absurdas, correspondientes a lógicas económicas que atentan contra la declaratoria, lo que denota una mentalidad muy reducida”. 

El académico señaló que ha faltado pensar que el sostenimiento del paisaje y la declaratoria, se ha desperdiciado una oportunidad que podría significar cuantiosos recursos económicos por vía de un turismo cultural, científico y académico. 

“Con profundo respeto a los amigos de los parques temáticos, el concepto del paisaje difiere de la imagen que a veces nos quieren presentar. El paisaje comprende aquel campesino que recolecta en tenis, con una vestimenta no tan perfecta y colorida como la señalada en algunas expresiones artísticas”, dijo.  

De campesinos a empresarios 

También cuestionó la forma en la cual algunos gremios han buscado cambiar el paradigma del cafetero tradicional, buscando que este adopte el pensamiento de un empresario del campo, inculcando que su pensamiento todo el tiempo esté en función de obtener ganancias de su producto lo que considera como lesivo para las relaciones sociales que se tejen. 

El futuro 

Para Pinzón Sánchez, el futuro del Paisaje Cultural Cafetero está en manos de los jóvenes, pero hay una disyuntiva frente a las disposiciones en materia de protección de explotación infantil. La legislación ha ocasionado que se confunda aquellos trabajos y ayudas con el núcleo familiar y lo ha interpretado como explotación infantil, condición que estaría sembrando temor en los padres que buscan hacer ver el campo como algo provechoso para los hijos, pues al tiempo podría estar incurriendo en una causal para ser sancionado. 

“Hay una ley en contra del trabajo infantil, pero también hay casos en los que los niños ayudan a esa pequeña producción familiar sin que necesariamente sea explotación. Cabe mencionar que el 75 % de los costos de una finca se presentan en la mano de obra, por eso si al pequeño productor le impiden involucrar a los hijos, sería ignorar que las economías campesinas han sido apoyadas por la mano de obra familiar y muchos lo han dejado de hacer por temor que les quiten a los hijos”, dijo. 

El académico relató que hace 2 años llegaron al país 2 ciudadanos belgas con el ánimo de adelantar una investigación en torno al PCC en Colombia. “Los profesores en Bélgica los habían enviado con un objetivo específico, identificar e investigar la explotación infantil en el cultivo de café. Cuando me dijeron eso, yo les pedí que se devolvieran, pues el objetivo no sería cumplido. Los llevé a varias fincas para demostrarles que en esos lugares los menores no estaban siendo explotados, incluso en uno les demostré que papá había cedido una porción del área cultivable al niño para que el producido de esa área fuera destinado para las compras y estudio del menor”, dijo.  

Concluyó que el tema de trabajo infantil es más un asunto de la mercadotecnia, que busca vender una promesa alrededor del grano, pero desconociendo por completo las raíces y la misma cultura entorno al grano.  



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