Ciudad / ENERO 25 DE 2021 / 1 mes antes

En Armenia así fue el crecimiento en construcción de los últimos 22 años

Autor : Gustavo Ossa

En Armenia así fue el crecimiento en construcción de los últimos 22 años

Pese a la existencia de los instrumentos de planificación, gestión y financiación la ciudad tiene algunas deudas para mejorar en materia de urbanismo y calidad de vida.

Armenia en el año 1999 era un municipio de 67.111 predios en los que habitaban unas 214.388 personas según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, Dane. Poco era el tráfico vehicular al igual que las edificaciones de ese momento de una ciudad que comenzaba a crecer. 

Previo al 25 de enero de 1999, la localidad tenía listo lo que sería el Plan de Ordenamiento Territorial, sin saberlo, Armenia en ese momento era pionera en adoptar ese instrumento de planificación, pero el mismo no alcanzó a dimensionar lo que implicaría aquel evento natural. Fue necesario adoptar uno nuevo.

En líneas generales, vale recordar que para la época del terremoto se presentó una afectación en 35 municipios de la zona cafetera. Fueron 90.474 predios afectados y 35.972 destruidos totalmente, la capital del Quindío concentró la mayor parte de los estragos. 

Según estadísticas recopiladas para entonces, en la ‘Ciudad Milagro’ resultaron afectadas 10.293 viviendas que eran arrendadas y 10.943 que eran propias para un total de 21.236 soluciones que se necesitaban resolver en ese instante donde el sismo había ocasionado la mayor destrucción física.

Una de las necesidades que surgieron para entonces, fue la ubicación de más de 30.000 familias que lo habían perdido todo y que habitaban algunas zonas que tras el fenómeno telúrico, se convertirían en sitios no aptos para la construcción y fue así como se dio paso a nuevas soluciones de vivienda.

Infraestructura

Armenia tuvo una necesidad imperiosa de crecer con un sentido de ciudad, porque varias de sus calles eran inconclusas, no se contaba con un solo puente elevado salvo el intento fallido del intercambiador de La Cejita, obras que no cumplieron con un rigor técnico y tuvieron que ser demolidas para dar paso a las que hoy día están en el lugar.

Poco a poco comenzó a tener algunas ampliaciones y mejoramientos viales, entre ellos la construcción de la avenida 14 de Octubre, conocida como avenida Los Camellos, la cual desahogó varios sectores del perímetro urbano y permitió una conexión de norte a sur principalmente, porque antes los caminos eran pocos.

Otra de las obras que se logró concretar fue el puente sobre la avenida Bolívar a la altura de la calle segunda con avenida Las Palmas, lo cual permitió la conexión de la ciudad con la zona norte que posteriormente concentraría las clínicas, centros médicos y planteles de educación superior.

También fueron construidos centros de salud, estaciones de policía, de bomberos, colegios y otras infraestructuras que empezarían a alzar vuelo y que fueron situadas estratégicamente.

La ciudad poco a poco tomó un aire que la impuso como destino turístico, no solo por el don de gente que la caracteriza, sino por el empuje que concentró y aportó para levantar sus ruinas. 

Hoy se ha convertido en un vividero que concentra una población de 307.880 de los cuales 144.530 son hombres y 163.350 mujeres, según cifras de la Base única de Afiliados, BDUA, del Sistema General de Seguridad Social en Salud; sin mencionar la población flotante estimada en un 2 %.

Es así como también se presentó un nuevo aire para la construcción. Se dio paso a nuevas soluciones de vivienda en altura en sectores que hasta hace unos años habían albergado fincas o casas de la bonanza cafetera, predios que parecían se resistían a desaparecer y que ahora son aposentos de miles de nuevas familias. 

Hoy según cifras del Instituto Geográfico Agustín Codazzi, Igac, con corte al año 2018, hay 140.081 predios en la zona urbana de Armenia es decir en comparación con las cifras del año 1999, se presenta un crecimiento superior al 120 %, sin contar con proyectos de vivienda recientemente terminados y que no están incorporados a la estadística.

Es el caso de sectores como Puerto Espejo, las veredas La Patria y Piamonte, también sectores de la avenida Bolívar y la  Centenario, que concentran planes de vivienda concluidos y a punto de ser entregados.

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Las falencias

Según el arquitecto Édgar Arbeláez González, docente de la Universidad La Gran Colombia, el crecimiento de Armenia no fue propiamente en términos que compone el urbanismo, es decir, hay un crecimiento solo basado en cemento. 

Explicó que en muchas de las zonas de la ciudad, se multiplicaron los proyectos de vivienda, soportados en las mismas vías y componentes urbanísticos de hace 30 años. 

“Hay un cordón del tiempo, aparece la ley 388 del año 1997 y Armenia fue la primera ciudad que la presentó. Creíamos que era lo mejor que se había presentado y una vez aprobado al otro día fue el terremoto y no se pudo aplicar”, dijo el académico.

Agregó: “Hoy podemos hablar de un crecimiento en construcción, más no de un crecimiento urbanístico como tal. Es una ciudad que ha planteado la construcción de varios planes parciales -planificación de un pequeño sector de ciudad- pero no ha logrado ejecutar ninguno por distintos aspectos”.

Para citar un caso, señaló el sector de Puerto Espejo, ubicado en el sur de Armenia donde con las mismas carreteras se presentaron más de 300 nuevas construcciones, lo que ha causado problemas de organización que terminaron en conflicto social.

“La norma lo permite y en Puerto Espejo quedaba un pequeño colchón dentro de los sectores para el fin de vivienda. Estaban los suelos de desarrollo y el crecimiento ha sido exponencial en soluciones de vivienda en altura, sin tener en cuenta otros aspectos como la parte de infraestructura, a pesar que la planificación se usa para evitar problemáticas, ya se están presentando”, aseveró Arbeláez González.

Así mismo, indicó que “hay soluciones que no cuentan con la capacidad de parqueaderos necesarios para la comunidad que allí habita y si uno va tipo 6 p. m., quien llegue primero es quien tiene derecho a estacionamiento o espacio y esto deriva en riñas y conflictos sociales entre los mismos habitantes, lo que se habría evitado con una correcta planificación”.

Explicó el académico que la calidad de vida se debe mejorar en todo sentido, lo cual puede estar en riesgo en caso de no tomar los correctivos, por lo que espera que en las denominadas zonas de expansión de la ciudad en La Maravilla sector I y II de la vereda La Patria, así como Bretaña Paraíso, en sector de Jardines, y Puerto Espejo, se tengan en cuenta y se tomen los correctivos necesarios.

Aspecto ambiental

Para el ambientalista Jhon Elvis Vera, la transformación y crecimiento comprometió ecosistemas debido a determinaciones y políticas que han cambiado varios sectores antes caracterizados por ser verdes y contener especies arbóreas y de fauna.

“Lo  que  sí podemos  asegurar, quienes nos preocupa el  territorio y su sustentabilidad en este siglo de la mayor crisis ecológica planetaria, es que, Armenia y el Quindío se han transformado no en bien de la diversidad y la vida, no en mejora del bienestar integral de quienes habitamos este rincón de la tierra. Su cambio se está dando como producto principalmente de la agresión cuyos impactos ambientales y por lo tanto su afectación de la vida misma, no parecen preocupar”, afirmó Vera.

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Recurso hídrico

Desde el punto de vista ambiental, hay un aspecto que concentra la atención de ambientalistas, corresponde a la garantía hídrica del río Quindío, el afluente principal del departamento y del que Armenia toma el vital líquido en la bocatoma El Agrado. Sin embargo, cuestionan que el crecimiento podría poner en aprietos este afluente.

No obstante, según lo señaló Jorge Iván Rengifo Rodríguez, gerente de las Empresas Públicas de Armenia, EPA, la entidad ha realizado seguimientos continuos a la fuente junto con la Corporación Autónoma Regional del Quindío, CRQ, con el propósito de adelantar labores de recuperación y conservación y precisó que la fuente tiene capacidad para la demanda de las generaciones actuales y venideras.

“Tenemos una garantía hídrica y existe un menor consumo gracias a los avances que se han presentado en la actualidad y que se ve reflejado en los hogares, por lo que tenemos la certeza que está garantizado el recurso. Actualmente tenemos una concesión sobre el río Quindío de captación de 1.300 litros por segundo, supeditado a lo que determine la CRQ, pero en los tiempos en que más hemos requerido por una alta demanda, llegamos hasta los 960 litros por segundo”, señaló. 

Agregó que la entidad también tiene un proyecto que ya fue presentado a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, Ungrd, para la exploración de 2 pozos subterráneos que permitan un respaldo hídrico en caso que la ciudad lo requiera. El proyecto se encuentra en trámite.

“En este momento estamos en gestión de un proyecto piloto para la perforación de 2 pozos en la ciudad, con el propósito de superar alguna afectación que se presente a futuro”.

Economía

Javier Ramírez Mejía, economista, señaló que “todo lo que tumbó el terremoto y se cayó ya se logró levantar, empero, el tejido social quedó seriamente comprometido de una crisis que venía desde 1989, cuando la ciudad que basaba su economía en el café, terminó por sentir los embates de la crisis internacional entre productores y consumidores de café.

Reiteró: “El terremoto derribó una cáscara de huevo que escondía serias complicaciones a nivel de tejido social. Demostró que lamentablemente en una vivienda vivían hasta 4 familias en condiciones no muy óptimas. A pesar que se logró reconstrucción, esas dificultades persisten y se notan pasando por la bonita avenida Bolívar y a pocas cuadras llegar a una zona de invasión”

Señaló que la ciudad debe fortalecer el sector público y ser muy atractivo para el privado, de tal manera, que el primero sea promotor de condiciones propicias para que el segundo sector encuentre condiciones para adelantar actividades que dinamicen la economía local.

“El sector público debe mejorar de tal manera que se convierta en un jalonador de riqueza y que los inversionistas vean con buenos ojos, en la medida que se adelanten proyectos que contribuyan al mejoramiento de la calidad de vida”, precisó Ramírez Mejía.
 



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