Ciudad / AGOSTO 17 DE 2021 / 1 mes antes

Lustrabotas, un oficio que va perdiendo brillo

Autor : Gustavo Ossa García

Lustrabotas, un oficio que va perdiendo brillo

Los mismos embellecedores piden una recuperación integral de la plaza Bolívar pues afirman que se convirtió en un espacio para todos pero al que nadie cuida. Foto : John Holmes Cardona N.

A un costado de la plaza Bolívar, los embellecedores de calzado ajustan más de 30 años de estar en el lugar. Piden más amor a los ciudadanos y rigor a las autoridades para mantener limpia la zona.

Los embellecedores de calzado, que se encuentran ubicados a un costado de la plaza Bolívar, son quizás los mayores testigos oculares del crecimiento y cambio de Armenia a lo largo de estos años.

Aunque el oficio ha disminuido, siguen siendo los fieles anfitriones quienes llegan a la denominada sala de recibo de la ciudad, a escasos metros de donde fue alzado  el Monumento al Esfuerzo, obra del escultor colombiano Rodrigo Arenas Betancourt.

Hay días en los que atienden  hasta 35 clientes, otros en los que la situación es compleja y alcanzan 2 o 3 personas. Los momentos menos concurridos son los fines de semana, por lo que muchos optan por no ir. La pandemia también ‘enfermó’ a sus puestos de trabajo debido a las jornadas de teletrabajo de los oficinistas, que son algunos de sus más fieles clientes.

Allí, mientras se comparte un café, se accede al servicio de limpieza y lustrado del calzado. Se puede leer el periódico y también escuchar lo que dicen las romerías de ciertos asuntos que se roban atención de los ciudadanos.

Los lustrabotas han sido testigos de cambios sustanciales en la ciudad, como el que produjo el terremoto del 25 de enero de 1999, o la misma peatonalización de la carrera 14, que dio paso a los caminantes y, al mismo tiempo, para que la incultura y la inseguridad se apropiara de varias esquinas y mobiliarios, especialmente al caer la noche.

Carlos Torres Torres es embellecedor de calzado desde 1989, pero solo a partir del año 2005 —momento en que llegó proveniente de Bucaramanga— pasó de trabajar con la caja de lustrar a tener un módulo en la plaza. 

“Desde entonces me ha tocado ver el cambio de la ciudad, uno de ellos fue el paso peatonal sobre la carrera 14 porque dio paso para que llegaran muchos problemáticos que hoy día han hecho de esta calle su sitio para actuar”, afirmó.

Los 6 embellecedores de calzado fueron ubicados en la plaza durante la administración de la gobernadora Belén Sánchez Cáceres. 

Por estos módulos dónde limpiar o embetunar un par de zapatos se puede hacer desde $4.000 han pasado gobernadores, alcaldes distintos representantes de la clase dirigente del departamento, incluso algunos expresidentes han hecho una parada para conversar con los lustradores y permitir que dejen su calzado como nuevo.

“Aquí ha venido el expresidente Álvaro Uribe Vélez, es decir nosotros como el cuento nos ponemos en los zapatos de todos”, dijo Torres Torres, quien, al igual que sus colegas, guarda su módulo en un parqueadero para así evitar que sea abierto o robado.

Inseguro

Otro lustrabotas, que solo se identificó como Fabián, por temor a represalias, dio su opinión sobre el estado actual de la plaza Bolívar: “Aquí nos tocó acostumbrarnos a ver peleas, consumo de estupefacientes, indigencia  y hasta actos tan despreciables como ver algunos orinando y haciendo toda clase de necesidades fisiológicas. Por aquí no se ve la Policía de día, mucho menos en la noche”, afirmó.

Según denuncia, el lugar se ha vuelto blanco de los destrozos y robos qué algunos delincuentes han hecho especialmente en algunos locales o módulos  que se encuentran sobre la vía pública.

“Un local lo tuvieron que cerrar luego de haber sido hurtado en 3 oportunidades. Los propietarios optaron mejor por cerrar y desde entonces el local permaneció vacío, pero con el agravante de que algunos han visto la oportunidad de llegar a destrozarlo y acabarlo para convertirlo en baño público”.

Otro embellecedor de calzado, Jair Carvajal Carvajal, tras 24 años de ejercer esta actividad, se lamenta por cómo ha disminuido la clientela y cómo se ha deteriorado este sector emblemático de Armenia.

“Definitivamente esta plaza la tenemos muy desmejorada, no sé si las autoridades no pasan por aquí. Ojalá se fijaran cómo se encuentra la zona que sostiene el Monumento al Esfuerzo, llena de maleza y suciedad, es una carta de presentación muy pobre para los turistas”, dijo.

Don Jair hace 23 años dejó la caja y se instaló como uno de los embellecedores de calzado permanentes en la plaza Bolívar. Tras el confinamiento, en junio del año pasado  regresó, luego de de 2 meses sin poder trabajar, pero aún no se recupera de las pérdidas.

Gerardo Marín Hoyos, uno de los clientes de los lustrabotas, coincidió en que al lugar le falta más atención y pidió a la administración concentrar los esfuerzos para ganarle terreno a la falta de cultura.

 “Es evidente lo que ellos señalan, pues son los que más conocen de la plaza  y cuando uno debe caminar por aquí de noche siente temor y molestia ante el comportamiento de muchos que uno ve consumiendo, que riegan basuras, que se orinan en cualquier lado o intimidan a los demás ciudadanos”, dijo.

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