Ciudad / MARZO 21 DE 2020 / 1 año antes

Taxistas e informales, dos caras del drama económico por el coronavirus

Autor : LA CRÓNICA

Taxistas e informales, dos caras del drama económico por el coronavirus

Las filas de taxis en las afueras de los supermercados.

Algunos jefes les están exigiendo la misma entrega de dinero, a pesar de la reducción considerable de pasajeros, el gremio manifestó su preocupación. 

Mientras las autoridades toman medidas para evitar que el coronavirus avance, entre la población quindiana van surgiendo diversos escenarios en los que salen a flote dramas personales y colectivos. 

Por un lado, los comerciantes informales, que viven del día a día, del rebusque, que dependen exclusivamente de sus ventas para poder sobrevivir, tal y como le sucede a César Augusto López Acevedo, quien cuida carros en el sector céntrico de Circasia para velar por el bienestar de su madre, de 78 años de edad, y de una sobrina, menor de edad.

“Tengo 55 años, sufro de asma crónica, si yo me quedo en la casa no habrá quién nos lleve la comida. O sea que, quiera o no, me toca salir a buscar”, dice mientras cuenta que su única protección es un tapabocas y reconoce que su enfermedad lo pone en mayor riesgo que a los demás ciudadanos. 

También están los adultos mayores de 70 años, que no están pensionados y que se sienten en plenitud de sus fuerzas, que requieren trabajar para distraerse y ayudar al sostenimiento de una familia, es el caso de Julio César Novoa, en el municipio de Montenegro. “Tengo 85 años cumplidos y solo sé que aquí, hasta ahora, no se ha visto la epidemia. Toda la vida me la he pasado administrando cafés y billares, pero con esta restricción, estoy esperando a que el presidente diga cómo nos vamos a mantener, porque la comida está muy cara”.

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Otro lado del coletazo del coronavirus es el que viven los taxistas de Armenia, quienes desde que empezó el toque de queda nocturno han visto disminuido considerablemente el número de pasajeros. Jairo Londoño lleva 20 años como taxista en la ciudad y asegura que esta es una de las peores crisis a las que se ha enfrentando en el gremio. 

“Yo debo entregar $75.000 diarios, pero con esta escasez de gente a uno no le queda ni para tanquear el carro”. 

Rodar por las calles representa un desgaste innecesario y pérdida de combustible. “Solamente en las afueras de supermercados se consiguen las carreras, porque ya ni en la terminal se encuentran pasajeros”, agregó. 

En el mismo sentido, John Mario Rojas Pozo considera que el gremio de los taxistas ha sido uno de los más afectados por la ausencia de los ciudadanos. “Las carreras se han mermado en más de un 50 %, las calles están vacías. Lo más grave es que la gran mayoría de patrones siguen exigiendo las mismas entregas, por lo que muchos compañeros han decidido entregar los vehículos, ya que no alcanzan a cumplir las cuotas tan altas”. 

La desazón de conductores es total, no terminan de comprender cómo la vida cambió de una semana para otra, así lo resume Víctor Hugo Vallejo, taxista hace 9 meses: “Ya no hay servicios que prestar, la gran cantidad de taxis en las afueras de los supermercados no es negocio, porque cada carrera sale después de 30 a 40 minutos”, dice al tiempo que señala que los amarillos han sido de gran ayuda para la crisis, en especial en las horas de la noche, cuando ya ha comenzado el toque de queda y la gente requiere acudir a los centros asistenciales. 

Muchos se han tomado el riesgo de propagación del coronavirus muy en serio y llevan guantes y tapabocas, así no presenten síntomas de enfermedades respiratorias, ya que constantemente están en contacto con personas desconocidas. 

“Esto es iniciativa propia, muchos cargamos nuestro gel antibacterial y los guantes por el contacto con el dinero. Además incrementamos el aseo en los carros”. 

Los almacenes cerrados, el toque de queda y la competencia son factores que tienen el oficio de taxista en jaque, sin embargo, reconocen que el servicio de transporte público es vital en la coyuntura que vive el país y que seguirán prestándolo en la medida de las posibilidades, aunque algunos, como Carlos Julio Arias, preferirían un toque de queda permanente por varios días, antes de que sea demasiado tarde para contener el virus. 

“El toque de queda de noche, cuando hay menos gente en la calle, de nada sirve, yo sí le digo al gobernador que lo deje por varios días, mientras todo esto pasa”, aseguró.

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Los taxistas opinan

Jairo Londoño, taxista hace 20 años. 

Para este fin de semana creemos que va a ser mucho más duro porque ya nadie quiere salir”. 

John Mario Rojas Pozo, taxista hace 10 años.

Uno no puede seguir trabajando para que lo vean, ya que no queda ni la entrega para el patrón, ni para el diario”. 

Víctor Hugo Vallejo, taxista hace 9 meses.

Si los patrones no toman conciencia de las entregas, uno no tiene físicamente cómo responderles”. 

AlexÁnder Lemus, hace 15 años está en el gremio.

La situación está terrible, la gente no sale. Nosotros que vivimos el día a día, estamos muy preocupados, no sabemos cómo vamos a hacer para llevar el sustento. Lo bueno es que todavía hay patrones conscientes de la crisis”. 

Carlos Julio Arias, taxista hace 10 años.

El toque de queda debe ser todo el día, si espera a que se contamine toda la ciudad, ya para qué lo van a hacer”. 

 


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