Cultura / JUNIO 30 DE 2020 / 2 meses antes

Agoniza Alejandría: ¿qué pasa con la Biblioteca Pública de Armenia?

Autor : Mayra Alejandra Ovalle Peñuela

Agoniza Alejandría: ¿qué pasa con la Biblioteca Pública de Armenia?

Ilustración: Dahiana Fernández

Atardece, los colores del sol iluminan tu rostro. Como anuncio del desastre, la avenida permanece vacía, silenciosa. Abres la ventana, tu memoria te devuelve un antiguo momento: estás en la Estación, esperas el ferrocarril con una vieja maleta de mano. En el pasillo, pasajeros inquietos miran sus relojes, mueven los pies y observan ansiosos la llegada del tren a la Estación.

Suena la campana, ruge furioso el tren, se marcha. Como una casa en medio del derrumbe, se arrodilla y se lanza al abismo el recuerdo de aquella Estación de 1926. Emergen sillas vacías, pasillos sin niños, estantes con libros cubiertos por la ausencia. Sin asombro, descubres que la Estación del Ferrocarril es ahora la Biblioteca Municipal. Abandonas la ventana, una tristeza de siglos y el peso de los meses de encierro oscurece tus gestos. Proclamas tu fe en la biblioteca como organismo vivo para la educación y la cultura. Ahora callas, deseas escucharme, así que, Lector, te contaré el resultado de mis investigaciones.

Primer inventario- indiferencia

El 18 de mayo de 2020 fueron enviados desde la Biblioteca Nacional dos oficios, dirigidos a gobernadores y alcaldes. En estos, les recuerdan a los empleados públicos la obligación de dar cumplimiento a la Ley 1379 de 2010, en el marco de la emergencia por COVID-19 y la necesidad de estructurar planes para que mediante la continuación de los servicios que prestan las bibliotecas públicas, se protejan los derechos de los ciudadanos y se garantice el acceso a la información, la educación y la lectura

A la luz de dichas exigencias, conversé con Bibiana Bernal, Coordinadora Departamental de la Red de Bibliotecas Públicas del Quindío, sobre la Biblioteca Pública Municipal de Armenia (BPM): “[se] ha realizado un trabajo muy significativo durante la emergencia. Al igual que el resto, se ha mantenido activa y ha sido recursiva y eficiente en cuanto a la prestación virtual de sus servicios.”

Sin embargo, al hablar con Diana Marcela Rodríguez, directora de la Corporación de Cultura y Turismo (entidad a cargo), surgieron sospechas sobre la eficiencia de los procesos. Expresó que desde el inicio de la emergencia “se iniciaron dos estrategias para seguir promoviendo la lectura a través de la Biblioteca. La primera, fue el servicio de préstamos a domicilio, actividad que después de un mes debimos suspender definitivamente atendiendo al oficio recibido por las Secretarías de Salud y de Cultura, donde se prohibía esta práctica a fin de prevenir la propagación del virus. La segunda fue trasladar las acciones de promoción de lectura a las redes sociales a través de contenidos digitales como la hora del cuento y las lecturas recomendadas.”

En cuanto a las actividades de promoción de lectura, César Castañeda, encargado de este espacio, contó que desarrolla La hora del cuento y dos actividades más. “Los lunes hay una sección de Fomentemos la Lectura en formato de video, donde se dan tips a los acudientes de cómo acercar a los niños a la lectura y los otros días está la actividad de la lectura del día, en la que se invita a la comunidad a leer un texto.” 

Constantemente estas actividades son publicadas en el fan page de la Biblioteca, pero brillan por su ausencia los usuarios. Evelin Álvarez, estudiante de la Uniquindío, opinó: “La BPM, más que actividades para la promoción de la lectura, se ha limitado a subir contenidos con recomendaciones sobre cuáles textos literarios leer o lecturas grabadas sin ninguna interacción con el público. […]Esta pudo invitar a lecturas conjuntas, convocar para clubes y talleres virtuales, transmitir en directo La hora del cuento, invitar a escritores regionales a leer obras propias o ajenas para provocar la participación de sus usuarios. La BPM está cuasi abandonada, mutilada, desprotegida.”

Impera crear recursos y estrategias que desde lo virtual (por ahora), vinculen a los lectores. Publicar contenidos que no generan reflexiones con el público no es promoción de lectura. Si no hay diálogos, no hay cultura, mucho menos educación y hasta ahora el trabajo ha sido insuficiente, no garantiza los derechos de los ciudadanos.

Segundo inventario -abandono

Asimismo, los documentos del pasado mayo explicitan acciones indispensables que deben realizarse durante la emergencia; la continuación de los servicios bibliotecarios y la contratación del personal, son algunas de ellas. No obstante, desde hace poco más de un mes, la BPM no cuenta con bibliotecario contratado y en consecuencia, diversas acciones se interrumpieron y permanecen en la incertidumbre.

Sobre esto Johanna Ramírez, representante del Grupo de Amigos de la Biblioteca de Armenia (GAB), informó: “En este momento la BPM no está brindando apoyo, las planeaciones que se habían diseñado para la emergencia, fueron por poco tiempo y nos hemos visto afectados por la ausencia de un funcionario que represente la biblioteca.” Procesos como La hora del cuento o la postulación a la Convocatoria de estímulos 2020, que el GAB venía realizando “de repente, quedaron congelados por falta de recursos y bibliotecario a cargo.”

Respecto a la contratación del bibliotecario, la directora de Corpocultura agregó: “Según el acuerdo 141 de 2019, la BPM pertenece a la Alcaldía de Armenia y la creación del cargo de bibliotecario se debe hacer en la planta de personal de esta.” ¿Qué ha sucedido en la Alcaldía? Fuentes cercanas afirman que tal contratación se vio afectada por los retrasos para la aprobación del Plan de Desarrollo Municipal. Entonces ¿cuál es el valor que le dan a la biblioteca?

Sandra Patricia Suescún, Coordinadora Nacional de la Red de Bibliotecas, opinó sobre esta situación “si una administración municipal no cumple con la contratación del personal bibliotecario y en ese sentido no dispone el servicio de la biblioteca pública a la comunidad, está incumpliendo la Ley y no está garantizado los derechos de acceso a la información y la lectura que es su responsabilidad. La biblioteca en su condición de servicio público, es igual de importante que la educación y la salud, no puede simplemente suspenderse. En estos momentos los gobiernos locales deben garantizar que los servidores públicos de primera línea, estén formalmente contratados y cuenten con las garantías requeridas para cumplir con su función administrativa, social, educativa y/o cultural.”

Inventario final- desolación

He terminado y tú, Lector, te has vuelto casi transparente. ¿Desapareces? No, te resistes a la realidad amenazante. ¿Cómo hacerles entender que la biblioteca es como un faro? ¿Cómo obligarlos a cumplir su deber? Y a los ciudadanos, ¿cómo despertarlos del estado que les impide exigir sus derechos? Regresas a la ventana. La noche cayó, la ciudad titila silenciosa. Agregas: aquí no hay incendios como en Alejandría, hay indiferencia, ignorancia y corrupción, actitudes más devastadoras que el fuego…



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