Cultura / MAYO 31 DE 2021 / 1 mes antes

La Silla de la Paz del quindiano Duván López llegó a Luxemburgo

Autor : Por Adriana Patricia Giraldo Duarte

La Silla de la Paz del quindiano Duván López llegó a Luxemburgo



Babel, el nombre con el que se conoce a la torre construida por los descendientes de Noé, deriva de la palabra hebrea `balal` que significa confundir.  Lo que vivimos por estos días en Colombia bien podría referir algunos elementos de esta historia recurrente de la mitología, un ejemplo sobre qué tan arrogantes pueden ser los hombres, y la vez, qué tan abiertos y dispuestos pueden estar para comunicarse, dialogar y hablar un único lenguaje.

Derrumbar las torres que nos dividen es dialogar.  Coincidir con las convicciones de los demás, preguntar, escuchar, ser escuchado, razonar. Para ello, destacados activistas por la paz de todo el mundo se reunieron en la Universidad de Luxemburgo, en la novena ceremonia anual de entrega del Premio de la Paz y de la Conferencia del Diálogo Transatlántico Reimaginando La Torre de Babel, escenario que aboga por una filosofía de práctica que incorpore enfoques basados en las artes, la paz y la ciudadanía global.

En la lista para recibir el premio 2020 estuvieron Scilla Elworthy, nominada en 3 ocasiones al Nobel de la Paz por formular políticas en materia de armas nucleares; William Vendley, pionero en facilitar el establecimiento de consejos multirreligiosos en todo el mundo; la organización Las Palabras Curan el Mundo, creada por una joven brasileña para combatir el discurso de odio y el extremismo en Internet; Libby Liu, dedicada a apoyar a las personas que legalmente denuncian infracciones; el movimiento conjunto israelí-palestino Una tierra para todos: dos estados; el profesor Steve Youngblood, director del Centro de Periodismo para la Paz Global; el fotógrafo keniano Bonifacio Mwangi; la asociación Agua, Paz y Seguridad; y el artista mexicano Pedro Reyes, cuyas obras incitan al cambio y la movilización social.

Los galardonados reciben desde 2017 La Silla de la Paz, estatuilla creada por el artista quindiano Duván López, y que la Fundación para la Paz de Schengen entrega como emblema: una silla de 3 patas, en la que la cuarta la completan quienes creen en las acciones de la no violencia. 

En esta versión, el artista colombiano que evidencia en sus esculturas la visión unifocal y la destrucción del concepto de tridimensionalidad del espacio, estuvo presente en el evento para inaugurar la cuarta escultura de La Silla de la Paz en el mundo.  Actualmente hay 3 sillas de estas, exhibidas en diferentes partes del mundo: una en la Fundación Vila Casas, en Besalú, provincia de España, otra en Barcelona, en el mismo país y una en la plazoleta de la Alcaldía de Quimbaya, en Quindío, municipio donde nació el artista.

Para Duván, tener la escultura en la plaza pública, permite generar pensamientos y nuevas preguntas a un problema que no se puede focalizar en Colombia porque es universal: la violencia. 

“Yo no quería hacerlo en Colombia porque no quiero politizar mi obra y porque el país está en reestructuración mental, de poder, de gobierno, en un momento molesto que se tiene que dar.  El poder no puede hacernos olvidar de la democracia, que está en gestación en Colombia.  Tenemos que hablar, no de paz, sino de convivencia. Colombia tiene que aprender a ser justa, sin matar a sus hijos”, añadió el artista Duván López.

Duván sabe que todo es un camino, y ahora que instala La Silla de la Paz en la Universidad de Luxemburgo, para fomentar la reflexión sobre el diálogo y el encuentro humano, trabaja en un proyecto que muestra 7 sillas de colores que habitan el ser humano. 

Estarán organizadas esta vez en un círculo, y no en una torre como la de Babel, porque éste no tiene ni principio ni fin, y porque quiere expresar simbólicamente el sentido de la vida humana y el universo, la idea de que podemos ser diferentes y de múltiples colores, hablando en paz de identidad, arte, cultura y las costumbres que nos unen como país, superando las diferencias, acercándonos a los demás con la voluntad de reconocer y comprender.

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Sobre el diálogo en Quindío y Colombia

Al instalar la escultura en Luxemburgo y recibir el reconocimiento, Duván López expresó: “La silla le recordará a las personas que la vean, que es necesario que cada uno sea constructor de paz. No es un problema de los políticos,  de los estudiantes,  de la educación. Es un problema de cada uno”.

Al referirse a las protestas y el descontento que enfrenta el país, y a los hechos registrados, manifestó “Colombia se olvida de sus pobres, es un país que mata sus hijos, y ahora tiene que aprender a ser justa con ellos.  Los jóvenes han entendido que no todo es regalado, que los derechos no se consiguen cantando, sino peleando, porque no hemos construido la democracia que se quiere.  Y los jóvenes tienen derecho a hacerlo porque nosotros no hicimos el trabajo, y ahora le están haciendo preguntas a un poder dañino, agresivo, corrupto, justo cuando la democracia está en gestación en el país”.

Sobre las últimas marchas en el departamento, en las que algunos jóvenes de las barras del fútbol local se subieron a protestar desde la Casa Campesina, escultura ubicada en la glorieta de Bomberos, indicó que se emociona al saber que el monumento ya es de ellos, no de la estética, sino de un  movimiento cívico que pasa a tener significado para los jóvenes.



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