Deportes / DICIEMBRE 28 DE 2020 / 1 mes antes

Alexánder y Jefferson Arias, gemelos y árbitros que triunfan en la B

Autor : Andrés Felipe Ramos Gámez

Alexánder y Jefferson Arias, gemelos y árbitros que triunfan en la B

Alexánder es juez central, mientras que Jefferson es asistente o línea.

Tienen 28 años y 15 de ellos dedicados a una labor poco agradecida dentro del deporte rey mundial.

El deporte está considerado como el reflejo del mundo, donde existen distintos papeles o cargos que se encargan de dar equilibrio.

Al citar esta afirmación en el fútbol, se encuentran algunos roles que se llevan el protagonismo y la admiración de los seguidores, gracias a sus increíbles anotaciones, o por la inteligencia para crear y surtir de balones a los delanteros, la agresividad a la hora de hacerle frente a la ofensiva o con el valor de meterse en medio de 3 palos y evitar así el grito sagrado de gol con sus atajadas espectaculares.

Pero también debe existir la oposición, a cargo de aquellos que reciben el rechazo de la sociedad, de la hinchada porque sus decisiones pueden llevar de la felicidad, a la indignación y/o a la tristeza y el enfado, de inmediato son señalados como villanos.

Se trata de los árbitros, los que deben impartir justicia en el terreno de juego, los que en muchas ocasiones deben tomar decisiones que pueden favorecer a una masa y perjudicar a la otra, los que deben aguantar la presión de ambos bandos.

Sin duda es la labor más desagradecida que existe en la disciplina rey, pero qué pasa cuando esa dura tarea se convierte en la razón de ser de muchos, el amor verdadero, ¿se puede llegar a ese punto?

La respuesta es sí, la prueba evidente la pueden enseñar Alexánder y Jefferson Arias Beltrán, hermanos quindianos que han llamado la atención, no solo por el hecho de ser gemelos de 28 años, sino por el rendimiento mostrado en los duelos que han tenido que afrontar, especialmente en Copa y Torneo Dimayor, gracias a los 15 años dedicados a esta labor.

Amor desde temprana edad

Los hermanos Arias Beltrán siempre han estado ligados al deporte desde la niñez. Primero dedicados al atletismo, bajo las órdenes del profesor Jorge Enrique Beltrán, el reconocido estratega de la disciplina base, quien se ha encargado de colocar al departamento en los primeros planos por encima incluso de grandes potencias.

El adiestrador se encargó de pulir a Alexánder y Jefferson, quienes figuraron en certámenes como los intercolegiados y eventos nacionales.

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Sin embargo, eso no fue suficiente para que ambos se cautivaran con el arbitraje: “Nosotros entramos primero por expectativa, por invitación. Teníamos 13 años cuando nos motivaron en Comfenalco para pitar, en ese tiempo vivíamos en Guaduales de la Villa y nos íbamos en cicla hasta el centro recreacional de la caja de compensación, recuerdo que los uniformes nos quedaban muy grandes”, destacó Alexánder, quien es juez central y licenciado en educación física.

No ocultó que a esa edad recibían dinero por sus servicios como jueces, fue una motivación demás, pero lo que no sabían era que en al poco tiempo sentirían un amor incondicional pero por la profesión.

“A una corta edad estábamos en 6 partidos por día, sí el dinero llama la atención, pero de repente le cogimos cariño a ser árbitros, se volvió fue una pasión. Fernando Augusto Panesso Zuluaga en ese tiempo era árbitro profesional, nos motivó a vincularnos al Colegio de Árbitros”. 

De dirigir cotejos infantiles empezaron a escalar posiciones y escalafones: “En Colombia hay 3 divisiones que son la C, la B y la A, esta última es lo máximo. Iniciamos en torneos sub-15 y sub-17, luego vienen los eventos nacionales gracias al buen desempeño. He podido estar en cuadrangulares del ascenso, en Copa Dimayor”, dijo Alexánder.

Coincidencia en la B

El 17 de septiembre del año en curso, el fútbol de la B regresaba a competición, tras más de 6 meses de suspensión debido a la alerta mundial por la Covid-19.

Los elencos que se encargaron de retomar el certamen fueron Atlético Huila y Barranquilla FC, choque llevado a cabo en el estadio Guillermo Plazas Alcid de Neiva. El resultado final fue victoria del local 2-1.

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La contienda quizás no llamó la atención a gran parte del país, pero sí a un departamento, a un Colegio de Árbitros del Quindío y al deporte regional, porque por primera vez los hermanos Arias Beltrán coincidían en un mismo encuentro. Alexánder como juez central y Jefferson como asistente o árbitro de línea.

“Fue el primer y único partido oficial en el que estuvimos juntos. Trabajamos en un mismo duelo, pero de pretemporada, sobre todo en los que estaba Deportes Quindío”, manifestó Jefferson, quien cuando no está en la cancha se dedica a la mecánica dental.

El sacrificio, la clave

Si bien a los árbitros les pagan por sus servicios dentro de un encuentro oficial, en muchas ocasiones el dinero no justifica las horas y los sacrificios en el aprendizaje de las normas y la preparación física, sin contar el mal trato que reciben desde las tribunas.

“A nosotros nos conocen gracias a esta labor, muchos nos distinguen, pero lo que nadie sabe es que hemos llegado gracias a que estudiamos en cada momento las reglas, nos preparamos físicamente, perdimos momentos con la familia, es que entregamos la juventud. Nos toca también como un deportista de alto rendimiento luchar, tener disciplina y prepararnos constantemente para alcanzar las metas”, expuso Jefferson.

Y es que el objetivo es llegar a la máxima categoría del fútbol profesional colombiano, pero tanto Alexánder como Jefferson saben de primera voz que ese camino es muy complicado.

“Creo que las condiciones las tenemos, eso lo dijeron varios profesores que nos enseñaron, contábamos con que fuera en el 2021 que se dieran las cosas, pero no nos llamaron. Estamos citados a la pretemporada ahora el 10 de enero, seguiremos haciendo las tareas y con la fe de que se va a dar la llegada a la A”, resaltó Jefferson.

Agregó Alexánder: “La oportunidad se va a dar, aún estamos jóvenes, en mi caso tengo sumatoria de partidos en la B y el tiempo ideal. Voy a esperar esa oportunidad y cuando llegue voy a responder lo mejor posible”.

La tensión y el rechazo

Los árbitros están considerados como seres poco comprendidos en el fútbol y el deporte. Sus determinaciones pueden favorecer o perjudicar a un grupo, sin tener en cuenta que fue justa o no.

La parte mental, el manejo del mismo rechazo es otro de los aspectos que deben controlar: “Gane o pierda el equipo, la culpa siempre será del árbitro, nadie va a estar contento. Si a cierto club le meten 10 goles que es que el juez intervino, pero si un delantero tiene 10 opciones para marcar y no los concreta ahí sin nadie dice que el árbitro no tiene la culpa”, coincidieron Alexánder y Jefferson.

¿Cómo unos niños árbitros de 13 años pudieron con la tensión y la presión desde la tribuna?, la respuesta es el amor por el trabajo: “La plata influye, pero puede más el amor. Estoy agradecido con el arbitraje porque pude estudiar con él”, dijo Alexánder.

“Es muy bonito porque se da a conocer, la gente del fútbol te distingue. Tenemos dentro del gremio una gran amistad, nos ha dejado la honestidad”, enfatizó Jefferson.   

 


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