Economí­a / AGOSTO 03 DE 2020 / 2 meses antes

Apicultura, con gran potencial; necesita reglas claras del Estado y profesionalización

Autor : Karol Moreno García

Apicultura, con gran potencial; necesita reglas claras del Estado y profesionalización

Expertos advierten que los polinizadores contribuyen a que los cultivos tengan una mayor productividad.

La pandemia podría representar una oportunidad para reorientar la economía del país, con una recuperación que tenga como foco un campo más productivo con ayuda de los polinizadores.

La propagación del coronavirus por el mundo ha impactado de una manera trascendental a la humanidad, la ha obligado a vivir una crisis, a pasar por momentos difíciles a nivel económico y social, pero también ha permitido hacer un alto en el camino, reflexionar sobre lo que tenemos y redireccionar la manera de vivir. 

Mucho se ha hablado en el pasado de la importancia de los polinizadores para algo tan esencial como la producción alimentaria, sin embargo, ni siquiera en medio de la pandemia, se deja de evidenciar a cientos de abejas muertas en los campos a causa del uso indiscriminado de agroquímicos. 

Diferentes actores a nivel nacional y local son conscientes de que se necesita un cambio y que los recursos naturales, los suelos fértiles y las bondades climáticas pueden ser importantes para fortalecer la economía del país.  

Fabio Diazgranados Jaramillo, presidente de Fedeabejas, advirtió que es momento de pensar en la recuperación económica del país. “Por esto es importante que tengamos la posibilidad de ver esta coyuntura como una oportunidad para reinventarnos y explorar alternativas que nos ayuden a encaminar nuestra productividad, entendiendo que el campo y la apicultura deben ser un foco para la recuperación económica”. 

El agrónomo Marnix Doorn, director del proyecto Salud Apícola 2020 Latam, habló con LA CRÓNICA sobre el peso que tiene la agricultura en la economía y advirtió que para que esta sea aprovechada se requieren políticas de Estado y de profesionalización para el sector. 

“El gran problema, y no solo en Colombia, en toda Latinoamérica, es que no hay regulación. A las universidades y a las carreras de ciencias veterinarias les falta educación en apicultura, tanto en el nivel técnico como profesional”. 

Dijo que a la apicultura muchas veces no se le da la relevancia como a otros sectores agropecuarios, como al ganadero, por ejemplo. 

“Nunca he visto un camión con vacas cruzando el país sin un permiso, pero con colmenas se desplazan sin medidas sanitarias ni de protección. Lo primero es que el gobierno y la academia reconozcan que si se tiene un animal productivo, se necesita un veterinario que sepa cuidarlo y ayudar a los productores a implementar medidas para que esté sano.  Si una vaca se enferma, el productor llama a un veterinario, pero si las abejas están enfermas, ¿a quién se llama?”. 

Reiteró que es muy importante que el Estado defina las reglas de juego. “Para esto es clave que los gremios, bien sea agrícola o apícola, se sienten y se pongan de acuerdo, capaciten a sus miembros y entreguen las herramientas para poder mejorar su gestión”. 

En busca de una política pública

Fáber Sabogal Martínez, representante legal de la Asociación Colombiana para los Protectores Reproductores de las Abejas, Asoproabejas, precisó que actualmente están concertando una mesa de trabajo con el ICA, la CRQ y la Procuraduría Ambiental y Agraria, donde cada mes analizan qué políticas se pueden implementar. “Buscamos que el departamento lidere una ordenanza para proteger a los polinizadores”. 

Manifestó que desde el colectivo la prioridad es luchar para que se logre sacar adelante el proyecto de ley de protección a los polinizadores y estímulo a la apicultura. 

Cabe recordar que esta iniciativa fue radicada en 2017 por el representante a la Cámara Luciano Grisales Londoño y actualmente se encuentra en trámite, según el congresista, este es uno de sus proyectos bandera durante la actual legislatura. 

Jorge Hernán García Sierra, gerente del ICA seccional Quindío, explicó que de manera mensual realizan, desde el mes de mayo, las mesas de trabajo. “Hasta el momento estamos con los apicultores recolectando información sobre censo y rutas de atención”. 

Indicó que el pasado 24 de julio realizaron una videoconferencia denominada Ruta de atención a denuncias por muerte de abejas, en la que hubo 22 participantes, entre los cuales se pudo destacar la asistencia de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales, Anla.

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Sigue muerte de colmenas en Quindío

Fáber Sabogal Martínez, representante legal de Asoproabejas, informó que en los cultivos continúan las fumigaciones indiscriminadas que matan las abejas. 

“En la última semana se reportó el envenenamiento de 12 colmenas en Pijao y 5 en el sector del aeropuerto internacional El Edén. Cada que envenenan una colmena, lo que hacemos es buscar otro sitio para poner un apiario con más colmenas. Afrontamos todo el problema con nuestro capital”. 

El agrónomo Marnix Doorn advirtió, sobre esta problemática, que la base no radica en la agricultura ni en la apicultura, sino en el uso de la tecnología —agroquímicos—. “Tenemos siempre la elección de usarlo bien o mal. Los agricultores tienen herramientas a su disposición, pero dependen del uso que les den. El Estado debe generar política pública para regular el uso de tecnologías. Mientras no existan reglas claras y los conflictos sigan en pie, no se puede avanzar”.

Las estadísticas

Según un informe presentado por Abejas en Agricultura, en países como Chile hay casi 5.000 apicultores y en Argentina existen más de 11.500 productores registrados con más de 2.5 millones de colmenas —21 veces las que hay en Colombia— que generan en conjunto divisas por más de US$180.000.000 anuales. 

“Con este panorama hay que hacer más esfuerzos para incentivar la apicultura a lo largo del territorio colombiano, de la mano de los gobiernos nacional y departamentales, así como con los agricultores, que también se ven beneficiados con la polinización. Si bien el número de colmenas en Colombia ha crecido en los últimos años, pasando de 89.000 en 2010 a 140.000 en 2019, nuestro país puede no alejarse de la realidad latinoamericana donde menos del 40 % de las colmenas alcanzan a ser rentables y producir la cantidad mínima de miel —25 kilogramos anuales por colmena—.

Comercialización, un incentivo

El representante de Asoproabejas, Fáber Sabogal Martínez, dijo que la comercialización de la miel ha sido un gran incentivo en el marco de la pandemia, porque a nivel nacional e internacional ha tenido más demanda con un precio más alto, lo que les ha dejado mejores ingresos. 

“Lastimosamente nuestros apicultores están muy restringidos porque hay pocas colmenas y cantidad de abejas, precisamente por los envenenamientos”. En el departamento se estima que hay 1.500 colmenas. 

Marnix Doorn, director del proyecto Salud Apícola 2020 Latam, relató que en un trabajo que hicieron en Cauca pudieron evidenciar que unas 30 colmenas pueden generar un sueldo suficiente para sostener una familia colombiana “y eso es un impacto social muy grande”. 

Advirtió: “La apicultura puede ser muy rentable. El año pasado estuve en Cuba, donde hay pequeños productores y como país producen 50 kilos de miel por colmena y además muchos tienen producción orgánica, con lo que le dan un plus al producto. Hay mucha demanda y en cierto modo hay escasez y falta de conciencia. Más allá de la miel hay otros productos como el propóleo, que es un antibiótico natural”. 

Por su parte, el presidente de Fedeabejas, Fabio Diazgranados Jaramillo, expuso que en el país se sabe mucho sobre apicultura y que aunque hay miles de familias trabajando en esto, la falta de profesionalización genera que más del 78 % no lleve un registro de su actividad, lo que afecta directamente su productividad.

El papel de los polinizadores en la agricultura

El agrónomo Marnix Doorn dijo que los agricultores tienen que comunicarse con los apicultores. “A veces se olvida que las abejas juegan un papel importante en la calidad de los cultivos y eso se debe aprovechar. Conozco casos de cultivos de café donde la abeja ayuda a que este sea mucho más productivo. Eso está demostrado”. 

Desde Asoproabejas resaltaron que muchas veces no se tiene en cuenta que las abejas ayudan a mejorar la producción de los cultivos. “Implican mejoramiento e incluso repelen el ataque de plagas en los cultivos de aguacate, pero los aguacateros aplican demasiado veneno y por eso no tenemos casi abejas donde hay cultivos de esta fruta”. 

Recordó que en el departamento hace 2 años se adelantaron proyectos de alianzas entre agricultores y apicultores para concertar, pero que no se han tomado en cuenta recomendaciones como usar en los cultivos productos de bajo impacto para las abejas. “Hasta que no tengamos una ley apícola en Colombia, será muy difícil cambiar, porque para el agricultor lo más importante es la cantidad de producción que va a tener”.

Ver también: Manejo sanitario de las colmenas, otro factor que lleva a la mortandad de abejas

 

Labor institucional

Jorge Hernán García Sierra, gerente del ICA seccional Quindío, indicó que desde el nivel nacional se ha formulado un programa sanitario apícola, el cual permitirá realizar el registro de las colmenas y, según resolución 3714 de 2015 del ICA, se establecerán las enfermedades de declaración obligatoria en Colombia.

“Además se está trabajando en la implementación de una resolución para la implementación de las buenas prácticas apícolas y de esta manera realizar seguimiento en lo que tiene que ver con las condiciones fitosanitarias de las colmenas”.

El gerente relató que continuamente trabajan en socializar la importancia de la implementación de las buenas prácticas agrícolas desde todos los programas de sanidad vegetal. “Eso incluye el manejo integrado de plagas con un enfoque al manejo racional de los productos químicos de uso agrícola, el cual debe hacerse siempre bajo la supervisión de un ingeniero agrónomo”.

Así mismo, el ICA cuenta con un programa de atención a denuncias por muerte de abejas que consiste en la recepción de la queja, la visita del agrónomo y veterinario encargados del tema apícola, en la cual se realiza una inspección ocular de las colmenas afectadas para descartar problemas sanitarios. Posteriormente se hace toma de muestra y se realiza una encuesta en los predios aledaños para determinar sistemas productivos. 

Cabe decir que si el apicultor desea hacer la toma de muestra personalmente, puede hacerlo y deberá cubrir todos los gastos de envío y análisis.

Desde Abejas en Agricultura, en conjunto con la cámara procultivos de la Andi, extendieron a las autoridades su colaboración para que se haga la toma de muestras de manera efectiva y así poder determinar qué paso con estas abejas. “La experiencia nos ha dejado ver que la muerte de abejas es el resultado de una mala implementación en los cultivos que, por necesidad, usan agroquímicos”.


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