Economí­a / SEPTIEMBRE 27 DE 2020 / 1 mes antes

De la reconstrucción al desgobierno

Autor : Karol Moreno García y Carlos Wilmar López

De la reconstrucción al desgobierno

La crisis económica de la COVID-19, un escenario social similar al originado por el terremoto del 25 de enero de 1999.

Tercera entrega. El diagnóstico está sobre la mesa, a lo largo de los años se han realizado múltiples estudios, pero se requiere de líderes que proyecten a largo plazo y ejecuten.   

Como se mencionó en el informe pasado, la deuda de la reconstrucción de Quindío, tras el terremoto de 1999, fue el tejido social. Las bases de una renovada ciudad se cimentaron sobre lo físico, pero la satisfacción de las necesidades básicas de las familias se limitó a las atenciones inmediatas tras la tragedia, tales como la entrega de alimentos. 

 Los dineros del Forec concitaron el interés de cientos de ciudadanos de otras regiones de Colombia que llegaron en busca de un empleo temporal —mano de obra barata para las constructoras— pero que se quedaron al ver la oportunidad de encontrar un nuevo destino. Los campesinos —otrora prósperos— decidieron dejar sus tierras para buscar una alternativa a la economía cafetera. 

Quindianos y forasteros que llegaron en busca de una oportunidad invadieron las laderas de las quebradas, talaron árboles y construyeron sus aldeas de guadua para lograr ser beneficiarios de las ayudas estatales.

 Entre tanto, una oleada de quindianos decidió irse a buscar una estabilidad económica en el exterior, especialmente Estados Unidos y España, así fue como se originó esa primera generación de ‘huérfanos de padres vivos’: hijos al cuidado de los abuelos, que dependían de las remesas enviadas por el inmigrante. Un aceptable nivel de vida a cambio del abandono.  

 En los primeros años de la reconstrucción, los asentamientos temporales y los subnormales se convirtieron en el ‘caldo de cultivo’ de problemas sociales que persisten en la actualidad como la drogadicción, violencia intrafamiliar y delincuencia común.  

 Por si fuera poco, cuando terminó el proceso de reconstrucción, se acabó la principal fuente de trabajo, provocando el deterioro de los ingresos familiares. La industria turística era insuficiente para abarcar la fuerza laboral no calificada —que durante casi todo el siglo XX sí pudo sostener la recolección del café— elevando así las tasas de desocupación, de subempleo y de informalidad. Sin fuentes de trabajo, los subsidios entregados por el gobierno nacional fueron la única alternativa de las familias.  

 A todo esto, se le suma un elemento fundamental que completa el escenario caótico: la corrupción y el desgobierno. Desde 2001, 6 alcaldes elegidos por voto popular han sido acusados o condenados por delitos relacionados con la afectación al patrimonio público. 

 Mario Londoño Arcila lideró los destinos de la capital quindiana entre 2001 y 2003 y falleció en 2007 cuando tenía varias investigaciones en su contra.

David Barros Vélez, que gobernó de 2004 a 2007, fue condenado a 17 años de prisión por corrupto y está prófugo de la justicia.  

 Ana María Arango, heredera de los votos Londoño Arcila por ser su viuda, ni siquiera alcanzó a terminar su administración, pues en 2011 fue destituida e inhabilitada por 15 años para ocupar cargos públicos.  

Luz Piedad Valencia Franco, hija del caudillo liberal Emilio Valencia Díaz, un año antes de culminar su mandato —en 2014— cambió el plan de desarrollo para revivir la contribución de valorización y así poder adelantar 12 obras viales que, supuestamente, cambiarían a la ciudad, sin embargo, en 2018 fue detenida y condenada a 6 años de cárcel por desviar parte del dinero que pagaron los armenios. En ese mismo caso, fue acusado el exmandatario Carlos Mario Álvarez Morales, cuyo proceso aún no termina.  

 Finalmente, José Manuel Ríos Morales, en junio del presente año, fue suspendido durante 3 meses y medio por la Procuraduría, por presuntas irregularidades cometidas durante la contratación firmada para atender la emergencia sanitaria de la COVID-19. De igual manera, la Fiscalía adelanta una investigación en su contra por los mismos hechos. Desde el pasado 18 de septiembre retornó al cargo.  

Con base en este contexto, LA CRÓNICA consultó a varios analistas que dieron su diagnóstico sobre los desafíos que se perfilan para la ciudad. 

Con el mal económico vienen todos los males 

Para Eduardo Mejía Mejía, representante de la fundación Hernán Mejía Mejía, que se dedica a la atención de la población en situación de calle desde 2001, la crisis posterremoto tiene elementos afines con la crisis actual de la COVID-19, de ahí la importancia de tener en cuenta los errores del pasado para no repetirlos. 

 “Después de la reconstrucción, todos hicimos el análisis de que lo que le había faltado al proceso de reconstrucción era la inversión en lo social. La respuesta a unas problemáticas que venían desde antes del terremoto y que se incrementaron por las dificultades económicas de las familias, por las pérdidas de empleo y por la pobreza creciente. En esta pandemia pareciera que fuese a suceder lo mismo, vamos a tener un mejoramiento de la infraestructura física de las entidades de salud, pero lo demás se irá quedando rezagado”. 

 Sin embargo, a diferencia del momento posterremoto, la ciudad tendrá que enfrentar sola su recuperación. “La primera problemática que nos deja la pandemia hace referencia a las dificultades económicas, todos los análisis macroeconómicos nos dicen que hay una baja en el Pib mundial, desde luego una baja en el Pib nacional y, por supuesto, del departamento”. 

 Su análisis da cuenta de que la crisis no es una proyección a futuro, sino que comenzó con el recorte del presupuesto de todos los programas sociales. “Hay unas instrucciones del gobierno nacional para disponer de los recursos sociales y emplearlos en la pandemia, es decir, no habrá plata para la atención primaria en salud, ni para prevención en drogas, ni prevención del embarazo adolescente y preadolescente y menos para la tercera edad”. 

 Desde su punto de vista, la ciudad seguirá estancada en temas coyunturales del territorio, aunque en medio de la crisis habrá que hacer un examen a la conciencia colectiva para aceptar los problemas y así empezar a darles solución. 

“Lo primero que se necesita para intervenir una problemática es reconocerla, dejar de ser tan miopes frente a estas situaciones, sin que nos dé miedo. Esta es la oportunidad para sincerarnos para que salga a la luz la verdad sobre nuestra ciudad, en lo social, en la organización general pública, pero también en lo político y en lo económico”.  

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Inmadurez política  

Por su parte, Juan Carlos Vásquez Sora, magíster en economía, reflexionó sobre el estancamiento económico y social de la ciudad, lo cual atribuye a que ha faltado política pública que desarrolle el territorio coherentemente.  

 “Hay una estructura de gobierno local que es básicamente clientelista, entonces para qué preocuparme por el desarrollo de la región y solo llego a ver cómo me puedo usufructuar de la oportunidad que tengo de estar gobernando. No ha habido una madurez política en donde los que llegan de turno tengan una visión de región, sino que vivimos lo que el país vivió hace 20 años donde todo el mundo trataba de saquear lo que pudiera, pero nunca preocupándose por una región”.  

 Advirtió que esa debilidad económica hoy se ve reflejada en una alta informalidad, alto índice de desempleo, salarios muy bajos —comparados con los niveles nacionales—, iniciativas cuenta propia, es decir, cada uno se rebusca como puede, generando altos niveles de pobreza y dependencia de remesas.  

 “Ese mercado laboral lo está reflejando la estructura empresarial, con empresas que son de un solo dueño, pequeñas, con bajo capital, que se dedican al comercio, pero no hay una producción, no hay un incentivo a generar servicios y productos de mayor valor agregado, entonces se nos convierte Armenia en una economía de bazar, de compra y venta, donde usted pone una mesa con un mantel, un arroz de leche y eso es lo que vende, donde usted lo compra  a $200 y lo vende a $300”.   

Vásquez Sora expuso que si el gobierno hiciera bien las cosas, se reflejaría en la reducción en los índices de desempleo y el nivel de ingresos. “La población quiere trabajar y de manera estable con un ingreso adecuado, que por lo menos le alcance para pagar arriendo, alimentación, salud y algo de esparcimiento. Esas variables en Armenia no se cumplen, con una sola persona que trabaje en la familia no le alcanza para vivir, tienen que ser varios los que están trabajando para completar el ingreso y vivir dignamente”.  

El experto describió el drama muchos profesionales que no se logran ubicar, pierden su iniciativa de seguir formándose porque para qué. “El punto de partida claro es la política pública. Armenia tiene que comprender que el sector público es un gestor, no es ponerse a hacer cosas, es facilitar que se desarrollen proyectos, hablar con la academia, con el sector productivo”.  

El diagnóstico de Armenia  

A su turno, Uriel Orjuela Ospina, director del programa Armenia Cómo Vamos, señaló que para nadie es un secreto que históricamente la ciudad ha ocupado los primeros lugares de desempleo en Colombia y cada vez se incrementa más ese porcentaje, además del aumento significativo en otros indicadores como la informalidad.  

  “La composición empresarial de nuestro departamento es a través de famiempresas y microempresas, de manera que más del 90 % de nuestra fuerza laboral está allí. La única forma de atacar completamente ese desempleo y la informalidad es teniendo realmente una política de empleo seria, a mediano y largo plazo. Eso quiere decir que tenemos que coger los estudios que ya se han realizado, que demuestran cuáles son las causas fundamentales, y empezar, a través de políticas y programas, a hacer un trabajo de continuidad y de largo aliento que desborde incluso los parámetros del cuatrienio de un solo alcalde”.  

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Retraso en infraestructura pública 

Orjuela Ospina advirtió que en materia de malla vial y de movilidad, se han tenido muy pocos avances en los últimos 10 años. Las mediciones del programa Armenia Cómo Vamos y de los estudios que se han hecho indican que se debieron haber desarrollado obras prioritarias que están incluidas desde el Plan de Ordenamiento Territorial de 2009.  

  “Una política en movilidad implica el manejo de educación, cultura, recuperación del espacio público, recuperación y ejercicio de la autoridad, el manejo que se le va a dar a las motos, la ciclorruta. Tenemos unas deudas grandísimas con otros sistemas de movilidad poco convencionales, funcionamiento del sistema estratégico de transporte en Armenia, el plan de semaforización, las zonas amarillas y azules, el sistema de restricción vehicular que todavía predomina en el centro”.

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La radiografía empresarial de 2020 

Rodrigo Estrada Reveiz, presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Armenia y del Quindío, CCAQ, relató en cifras cómo está el tejido empresarial de la ciudad en medio de la actual coyuntura por la COVID-19.
 
“Contamos con un alto índice de desempleo, en este momento estamos con uno mucho más alto del que teníamos antes de toda esta situación llegando al 30 %, pero menor que 6 municipios que estaban por debajo de nosotros”.  
 
A pesar de que se ha iniciado la actividad empresarial desde el punto de vista de apertura, el panorama económico no se puede igualar con el que se contaba antes de la pandemia, el cual tampoco era alentador.
 
“En septiembre de 2019 se tenía en Quindío 19.475 negocios registrados, mientras que en el mismo mes de 2020 se registraron 16.289, es decir 1.468 negocios menos. No significa que han desaparecido, significa que no han cumplido con la obligación o están cerrados. Creíamos que la cifra iba a ser más alta, que la gente no iba a renovar la matrícula mercantil”, indicó Estrada Reveiz.  
 
Dijo que a pesar de todas las dificultades se han registrado 3.579 negocios nuevos. “No significa que ya estén generando mucho empleo o desarrollo, pero se han registrado. Los sectores a los que pertenecen estos nuevos registros son comercio, restaurantes, construcción, manufactura, publicidad y educación”.  
 
Las microempresas hoy representan el 94 % del tejido empresarial: 16.000 son microempresas, 596 son pequeñas empresas, 150 medianas empresas y 36 grandes empresas.  
 
Con corte a septiembre de 2020 se cancelaron 2.527 negocios, de los cuales 1.066 son del sector comercio; 156, alojamiento y hoteles, y 427, restaurantes.  

La apertura del túnel de La Línea, una oportunidad

Uriel Orjuela Ospina, presidente de la veeduría de las obras del túnel de La Línea, señaló que con la entrada en funcionamiento de la primera fase, y de la segunda fase el año entrante, se viene una serie de posibilidades porque ya hay un desarrollo que ha contratado el Invías para el diseño y la construcción posterior de las dobles calzadas desde Calarcá hasta Armenia por La María, de la carretera del túnel de La Línea a conectar con la autopista del Café por Chagualá y todo el sistema de doble calzada Armenia-Montenegro-Quimbaya para llegar a Cartago.   
 
Orjuela Ospina aclaró que ahora lo importante es que el gobierno de Armenia tome conciencia de la importancia que se tiene, no solo en la construcción, sino de la política a corto, mediano y largo plazo para conectar a la ciudad con una carretera tan importante como la del túnel de La Línea.  
 



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