Economí­a / JUNIO 24 DE 2020 / 1 mes antes

Declaran el Willys como patrimonio; se buscará salvaguardar a yiperos

Autor : Karol Moreno García

Declaran el Willys como patrimonio; se buscará salvaguardar a yiperos

Aunque el Jeep Willys no es de Colombia, llegó para marcar la historia, pues se acomodó perfectamente al contexto que se vivía en los años 50s para el transporte rural, principalmente de café, jornaleros y recolectores.

El proyecto de ley está pendiente de sanción presidencial y luego se tendrán que reglamentar medidas especiales para los transportadores.

Preservar la tradición yipera y brindar garantías a quienes hoy mantienen viva la tradición de transportar a los campesinos desde las veredas hasta los cascos urbanos, la carga de productos agrícolas e incluso de mostrar la esencia del entorno cafetero a los turistas, así como dar relevancia a todas las expresiones culturales que reviven al yipao, se contempla a través de la iniciativa aprobada por el Congreso.  

El proyecto número 230 de 2019 Senado – 391 de 2019 Cámara, “por el cual se declara al yipao y a la cultura yipera como patrimonio cultural integrante del Paisaje Cultural Cafetero, PCC, y se dictan otras disposiciones” resta de la sanción presidencial para ser oficialmente una ley. 

Con esta iniciativa, liderada por el representante a la Cámara Diego Javier Osorio Jiménez e impulsada por la bancada del Quindío, se reconoce la importancia de la cultura que existe alrededor del Jeep Willys para regiones como el Quindío y todos los departamentos cafeteros.

A través de 8 artículos se enmarcan puntos como la declaratoria, la inserción del yipao en la política para la protección del patrimonio cultural mueble de la nación, la exaltación de los aportes sociales y económicos; manifestaciones culturales de este medio de transporte y estrategias y políticas para proteger, coleccionar y mantener el uso comercial con fines culturales.

El presente proyecto de ley de igual manera busca generar incentivos de protección y favorecimiento para los propietarios de estos vehículos, lo anterior mediante políticas en materia de tránsito y transporte, cultura, comercio y turismo, esto con el propósito de perfeccionar las condiciones requeridas para prestar el servicio público en la modalidad mixta de transporte.

Además, el gobierno nacional, a través del ministerio de Transporte, implementará la reglamentación que establezca medidas especiales para conductores y propietarios y las empresas de transporte que presten servicio público a través de este tipo de vehículos.

Se modificará el artículo 4 de la ley 1913 de 2018, el cual establece funciones de la comisión técnico intersectorial del Paisaje Cultural Cafetero, que se enmarcan en proponer e impulsar políticas para mejorar las condiciones socioeconómicas de la población, implementar acciones para la preservación de la caficultura, la cultura cafetera, el yipao y la cultura yipera, asegurar la protección, catalogación, conservación y el uso comercial de los yipaos, entre otras. 

Recomendado: Balance del periodo en el Congreso, ¿y la gestión frente a la pandemia?

Dicha comisión deberá, cada año, en el mes de agosto, rendir un informe a la comisión de ordenamiento territorial del Congreso y asambleas departamentales que hacen parte del PCC sobre sus actividades y decisiones, así como de las inversiones, y el estado de los proyectos. 

Yipao: unidad de medida

Con la iniciativa muchos han confundido los conceptos y consideran que al hablarse de declarar al yipao como patrimonio, se está hablando solamente del desfile que se revive año tras años en las fiestas de municipios como Armenia y Calarcá. 

Martha Lucía Usaquén Ramos, presidenta de la fundación Territorio Quindío, explicó: “El  desfile del yipao simplemente pone en escena lo que históricamente ha ocurrido, pero como se llama desfile del yipao a veces se tiende a dividir el tema. El yipao fue una unidad de medida muy importante, en los años 60 se negociaba un yipao de plátano y eso era palabra sagrada, esa unidad de medida corresponde al Jeep al tope”. 

Aclaró: “La ley no se ocupa del desfile del yipao porque entiende la palabra como la unidad de medida que relaciona a ese vehículo que fue tan importante, es una palabra con fuerza cultural, al igual que yipero, que hace parte del lenguaje de los campesinos”. 

Usaquén Ramos precisó que los resultados de la ley tomarán un tiempo, porque hay que reglamentarla y hay que analizar de qué manera  se van a producir esas condiciones. 

“Se necesita mejorar el futuro de esas personas, muchos son muy mayores, que nunca cotizaron una pensión, no tienen seguridad social, tienen que pagar unas pólizas que son altísimas por tratarse de un vehículo tan viejo. Necesitamos que todo ese tipo de elementos mejoren y que tengan trabajo, porque cada vez es menos, pues con el paso del tiempo el campo tiene menos campesinos”. 

La presidenta de la fundación Territorio Quindío narró que han adelantado trabajos con los conductores de Jeep Willys en los que han hecho recorridos en las distintas rutas para ver cuáles son sus realidades económicas y “son lamentables”. 

Dijo que un Jeep puede devolverse desde una vereda lejana con 2 pasajeros. “Eso corresponde a que nuestro campo ya no está dedicado a los cultivos que necesitan mano de obra intensiva, como pasaba con el café. Por eso lo que se debe buscar es la manera de incorporar este medio de transporte en la actualidad, como transporte de carga de un supermercado o de empresas que necesiten llevar elementos de un lugar a otro, por ejemplo”. 

Los yiperos opinaron

Luis Ángel Bobadilla. “Se ha hablado para que nos quiten el abandono de ruta, la planilla de viaje siquiera dentro del Quindío para poder ir a los parques temáticos, al balsaje. También hemos hablado que si hay una forma de bajarle un poquito a la seguridad social, al impuesto del Willys, porque estamos pagando más de $70.000 al año, en Sevilla, por ejemplo, solo se paga semaforización. Con esa ley lo que yo estoy viendo es que eso es como favorecer la leche sin tener la vaca, cómo vamos a hacer yipao sin tener Willys. Un carro está pagando al año más de $5.000.000 en toda la documentación que hay que hacerle y todas las arandelas que pone el gobierno y año tras año eso se va elevando hasta que llegará el día en que no somos capaces de producir para pagar y nos tocará arrumar eso por allá en una esquina en una finca”. 

Juan Sebastián Gallego Lara. “Se está salvaguardando el yipao, más no el Jeep Willys. Nosotros vivimos de lo que se produce en el día. Hay muchas arandelas que hay como la seguridad social, las pólizas son muy caras y ahora en esta época de pandemia estamos afectados. Ya se ve mucho carro arrumado, solo que aquí hay varios que no trabajan únicamente con los turnos, tienen clientela y eso les ayuda. Otro problema es el transporte informal, vienen 2 o 3 personas a preguntar por una carrera y ahí mismo llega el ‘motorratón’ y les dice: yo los llevo en tanto”. 

De archivo: Jeeperos serían incluidos en el piso de protección social

El yipao, pieza fundamental de nuestra historia y desarrollo económico

Martha Lucía Usaquén Ramos, presidenta de la fundación Territorio Quindío, en entrevista con LA CRÓNICA habló sobre la historia del Jeep Willys, desde su llegada a Colombia en los años 40, su papel en el desarrollo económico local hasta la actualidad en donde es incorporado dentro de la promoción turística. 

“El Jeep no es un vehículo colombiano, fue diseñado por los norteamericanos para atender la Segunda Guerra Mundial en los distintos escenarios del mundo en donde el ejército de ese país estuvo. Terminado el conflicto, los norteamericanos de alguna manera se sienten encartados con él, habían producido varios y no les servía, entonces salieron a venderlos a los países en desarrollo y Colombia fue uno de los clientes de esos vehículos”. 

Precisó que estos vehículos comenzaron a llegar a nuestro país en 1946 eventualmente, pero en la década de 1950 ingresó la mayoría porque el gobierno del momento pensó que podría ser útil en territorios como los nuestros, particularmente en la zona Andina. 

“Era de alguna manera un carro diseñado para nuestros caminos difíciles. Se importaron y se facilitó que los finqueros del momento los compraran y en ese momento el carro entró a cubrir una necesidad muy importante de esos territorios campesinos. Como podía moverse tan fácilmente hasta las fincas, se convirtió en el carro para transportar café, los jornaleros y los recolectores”. 

Aunque el Jeep Willys no se originó en Colombia, se convirtió en un elemento clave del desarrollo económico de ese momento —entre la década de los 50 y 70—, en medio de la bonanza cafetera. 

“Este es el vehículo en el que se mueve ese elemento productivo que nos caracterizó y que de hecho nos llevó a ser reconocidos con la declaratoria del Paisaje Cultural Cafetero”. 

Usaquén Ramos acotó que luego los precios internacionales cambiaron y entonces los vehículos, aunque seguían sirviendo a la vida cafetera, empezaron a buscar otros caminos. “Ya no son los propietarios de las fincas, sino los campesinos de las veredas, sobre todo los jóvenes, quienes ven en el Jeep un mecanismo de subir en la escala social, ellos no quieren coger café, quieren manejar Jeep y de ahí surgen los yiperos más famosos, que son recordados a través de las proesas que hacían con sus vehículos transportando cosas entre el pueblo y el campo”. 

“A partir de ahí se deriva un elemento que luego se volvió tan importante, que es recrear el desfile del yipao, haciendo un homenaje a todas las cargas que se movían de café, plátano, naranja o yuca; la carga humana estaba conformada toda por campesinos que se movían entre el campo y la ciudad. Eso ya no ocurre con la frecuencia que se acostumbraba”. 

Con la caída de la cuerda internacional, se disminuyeron los ingresos y comenzó el proceso de transporte público como una alternativa para seguir moviéndose en los caminos veredales. 

“En la década de los 80 se hizo el primer desfile del yipao y eso agregó otra capa a estos elementos. Luego, en el momento de la declaratoria del Paisaje Cultural Cafetero en 2011, dentro de los atributos que se reconocieron está la presencia del yipao, es innegable que hace parte de esa manera de ver el mundo que se constituye desde el cultivo del café. 

Usaquén Ramos anotó que en el tiempo más reciente, el yipao se convirtió en un símbolo turístico que aparece en todas las marcas, promociones de la región, sobre todo en Quindío y en el norte del Valle del Cauca —Sevilla y Caicedonia— donde hay muchos Willys. 

“Nosotros tenemos el agregado del desfile del yipao que no es tan corriente en otros lugares, los más fuertes son los de Quindío. Lo que en este momento tenemos son hijos de campesinos que están dedicados a manejar su Jeep, que lo hacen por esas mismas rutas rurales, que además aspiran a ser reconocidos como un transporte tradicional dentro del proyecto turístico cultural. En muchos lugares del mundo se hacen proyectos turísticos que reconocen un transporte tradicional antiguo como una manera de mostrar el color local y dar cuenta de la historia. Cuando uno mira el Jeep lo que ve retrospectivamente es la historia de todos nosotros, con raíces campesinas muy fuertes”.

 

  •  

Temas Relacionados: Quindío Noticias Noticias de hoy

COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

copy
© todos los derechos reservados
Powered by: Rhiss.net