Economí­a / JULIO 07 DE 2021 / 10 meses antes

“La velocidad con la que suben los precios de productos, no es la misma con la que bajan”

Autor : Alejandro Catillo

“La velocidad con la que suben los precios de productos, no es la misma con la que bajan”

Juan Carlos Vásquez Sora, coordinador del Observatorio Económico y Social de Armenia, dijo que es un problema considerable, porque el aumento queda, pero las familias siguen con los mismos ingresos.

Aunque según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, Dane, en Armenia el Índice de Precios al Consumidor, IPC, registró una considerable reducción para el mes de junio, en comparación con mayo, las personas no perciben esta disminución en uno de los rubros más importantes en cuanto a los productos de consumo diario: los alimentos.

Pese a que en el IPC en la capital quindiana pasó de 1.38 % en mayo a 0.26 % en junio, el ítem de alimentos y bebidas no alcohólicas tuvo una variación de -0,07, la cual resulta mínima en comparación con la cifra registrada en el quinto mes del año, cuando fue de 5.37 %.

“En el rubro de alimentos la variación en junio fue de prácticamente cero, entonces si en mayo se presentó un aumento considerable y se mantuvo en junio, quiere decir que el precio de los alimentos no cedió”, dijo Juan Carlos Vásquez Sora, coordinador del Observatorio Económico y Social de Armenia.

Agregó que en este caso se evidencia un problema típico de la dinámica de precios: “Cuando suben, en este caso por presiones y rupturas de las cadenas logísticas, al normalizarse la situación de dichas cadenas logísticas, los precios no vuelven a su normalidad, es decir, no disminuyen. Por poner un ejemplo, en productos como la carne y los huevos”.

Aseveró: “Cuando uno va a comprar estos alimentos, esperaría que los precios estuvieran normales, pero no, se mantienen. Es muy difícil que ante un aumento de los precios, estos vuelvan a normalizarse, porque la velocidad a la que suben, no es la misma a la que bajan y en economía eso se llama histéresis”.

Relató que en este caso las diferentes cadenas de abastecimiento están aprovechando el incremento de los precios: “Desde el punto de vista social es un problema considerable, porque el aumento queda, pero las familias siguen con los mismos ingresos, por lo que van a estar en problemas para consumir ciertos productos, incluso para seguir ingiriendo el mismo número de comidas que antes. Tendrán que adaptarse a las nuevas realidades”.

Una buena señal

Aunque no haya sido considerable, Vásquez Sora destacó que el hecho de que el rubro de alimentos y bebidas alcohólicas haya tenido una variación negativa, es una buena señal. 

“Esto quiere decir que el efecto del paro se superó, porque se demostró que el aumento considerable que se había presentado en mayo fue básicamente por la ruptura de las cadenas logísticas. Ya el mes pasado vemos que cede”.

Agregó: “Para la ciudad es muy importante porque ese rubro venía mostrando incrementos durante todo el año. En junio tiene una connotación, pues dado que el Quindío es paso hacia el interior, la parte sur del país y los puertos, quiere decir que esa parte de la red logística mostró normalización”.

Destacó: “Una división que mostró incremento, no solo en Quindío, sino en todo el país, fue el de restaurantes y hoteles, obviamente en junio, y lo experimentamos en Armenia, hay un importante flujo de turistas y eso presiona los precios, porque es la temporada vacacional, la cual es aprovechada por hoteles y restaurantes. Hay una presión en los precios que hizo que fuera el rubro que más subió el mes pasado y muy probablemente lo haga en julio”.

Relató que otro ítem que mostró incrementos fue el de muebles, artículos para el hogar y para la conservación ordinaria del hogar, “lo que quiere decir que las personas aprovechan algunos pagos que reciben en junio como es la prima, lo que genera presión en los precios de estos productos”.

Concluyó: “En complemento a lo que ya nombramos, lo que es alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles, también presentó un aumento interesante”.

¿Acaparamiento? La carne, con tendencia a subir más de precio

Si bien la carne de res y de cerdo ha registrado un incremento considerable en el precio en los últimos meses, debido a diferentes factores como el alto costo en concentrados y el aumento de las exportaciones —principalmente de ganado—, el paro acrecentó el problema para los consumidores y este producto tendría tendencia al alza.

Un comerciante de este producto en Armenia, que solicitó reservar su identidad para evitar problemas con sus proveedores, dijo que considera que hay acaparamiento, especialmente por parte de los productores porcícolas.

“Si uno pide 10 cerdos solo llega la mitad y dicen que no tienen más, pero sabemos que sí. Lo que están buscando es que el precio de esta carne suba, para que comience a igualarse con la de ganado. En los últimos días ambas proteínas llegaron más costosas”.

Agregó: “Esto probablemente obedece a las dificultades que los productores tuvieron durante el paro, pues el cuido estuvo escaso y más caro, por lo que muchos animales se atrasaron y esto obviamente genera pérdidas que quieren recuperar, pero los que se ven más afectados son los consumidores y nosotros, porque la gente disminuye su consumo y los propietarios de famas vendemos menos

Al respecto, Juan Carlos Vásquez Sora aseguró: “Creo que es un efecto no deseado del paro, que rompe la cadena logística y los bienes y servicios no llegan a tiempo, y por la presión de la demanda los precios se incrementan. Esto tiene un efecto colateral perverso y es que obviamente la cadena de abastecimiento busca aprovechar la dinámica de los precios”.

Resaltó: “Esto se da porque por el paro, mayo fue un mes crítico, no solo para las familias, sino para los productores, quienes registraron pérdidas importantes y los agentes económicos tienden a buscar compensar lo que perdieron. El problema es que muchas veces ese ‘ajuste’ no es momentáneo, sino que se extiende más en el tiempo, entonces así en junio se haya logrado una compensación, siguen vendiendo a lo mismo y se da una especie de acaparamiento, para que el precio no disminuya a la velocidad que aumentó y así tener ganancias extras”.

Precios en Mercar

Precisamente, cerrando el mes de junio, desde la central mayorista de Armenia, Mercar, se dio a conocer que “una vez superada la contingencia, ocasionada por infinidad de bloqueos en las vías del país, la oferta de todos los productos reporta el 100 % de disponibilidad para los comerciantes del departamento del Quindío”.

Para el sábado 26 de junio, los precios en la central de abastos eran los siguientes. Por bulto: papa $35.000, cebolla de huevo $25.000, cebolla junca $20.000, zanahoria $95.000, pepino cohombro $27.000, habichuela $28.000, y pimentón $32.000. Las hortalizas al por mayor por docena: lechuga batavia $23.000, espinaca $39.000, acelga $28.000, apio $27.000, coliflor $23.000. Por manojo: brócoli $6.000, perejil crespo $27.000 y rábano $17.000. Panela por caja que llega del Valle del Cauca $92.000.

Productos locales por kilo: plátano $900, yuca $800, naranja $1.000, mandarina $1.500, tomate $1.100 y banano $1.000. 


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