Fauna / ENERO 21 DE 2022 / 3 meses antes

Rey del Quindío

Autor : Alberto Gómez Mejía

Rey del Quindío

Foto : Fotografías de Alejandro Grajales, Birding & Herping

Un ser vivo cualquiera puede tener varios nombres comunes, dependiendo de la región donde se encuentre o del idioma que se utilice. Esto hacía muy complejos los estudios de Biología, por lo cual se concibió, por parte del científico Carlos Linneo, en 1731, la idea de utilizar el latín como lenguaje universal para asignarle a cada organismo biológico 2 nombres: uno para el género y otro para la especie, que se denomina Sistema de nomenclatura binomial, que, con modificaciones, se sigue utilizando por todos los hombres de ciencia del mundo.  De esta manera un ave o una planta, por ejemplo, puede tener muchos nombres comunes, pero una sola denominación científica. Eso es lo que los taxónomos hacen con base en la Sistemática, que es la ciencia de la clasificación. Puede suceder que un organismo que ya haya sido identificado y clasificado, los científicos descubran que el género fue equivocadamente asignado, para lo cual presentan y publican su trabajo con el nombre corregido. A veces un taxónomo le adjudica un nombre a una planta porque no sabía que otro ya lo había hecho. Vale entonces la primera publicación y siempre se respeta el epíteto específico, así cambie el género.

Esta explicación es importante para entender cómo esta bellísima ave distinguida en Colombia como rey del Quindío, y que la llaman de manera diferente en Venezuela, Ecuador y Perú, donde también habita, ha tenido una larga lista de nombres científicos. El protónimo, es decir, primer nombre, fue Tanagra albo-cristatus; luego en 1843 el Barón francés Nöel Frédéric Armand André de Lafresnaye la denominó Tangara albocristata, desestimando por inválido el género Lamprotes del ornitólogo inglés William John Swainson, porque ya estaba antes asignado a un género de mariposas; finalmente adoptó el nombre de Sericossypha, que fue propuesto un año después por el botánico y naturalista francés René Primevère Lesson. La palabra fue compuesta de dos vocablos griegos   sērikos, sedoso, y  kossuphos, mirlo, con lo cual Sericossypha significaría mirlo aterciopelado, lo que es curioso porque el Rey del Quindío, aunque pertenece al mismo orden Passeriformes, no es un mirlo, y pertenece a la familia Thraupidae, exclusiva de la región Neotropical de América, diferente a la de los mirlos, que es Turdidae, presente en todo el mundo. El epíteto albocristata se formó de 2 palabras latinas albus, blanco y cristatus, con cresta, por su corona blanca. 

En inglés se llama white-capped tanager, tangara de cabeza blanca. La Sociedad Española de Ornitología recomienda que se le llame tangara coroniblanca. Pero gusta más Rey del Quindío, Sericossypha albocristata.

Esta bella avecilla hace parte de la familia Thraupidae, la misma del azulejo, y a la subfamilia Nemosiinae, endémica de Suramérica, propuesta en 1854 por el ornitólogo francés Charles Lucien Bonaparte, tomada del género Nemosia, a su vez del griego  nemos, bosque. Eminentes ornitólogos como Barker, F. K., Burns, K. J., Klicka, J., Lanyon, S. M., Schultz, A.J., Title, P.O., Mason, N.A. y Lovette, I. J. han realizado recientemente (2013 y 2014) interesantes trabajos de Biología molecular sobre esta subfamilia.

Permanece en el dosel y en los bordes de los bosques montanos, entre los 1.700 y los 3.000 metros. Se observa en bandadas y sus alimentos habituales son insectos, moluscos, frutas y semillas. Se da al suroccidente de Venezuela, en varios lugares de las 3 cordilleras de los Andes en Colombia, en Ecuador y en la zona central de Perú. La deforestación en estos países ha disminuido considerablemente su población. En la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión internacional para la conservación de la naturaleza, UICN, aparece en la categoría de Vulnerable (VU), calificación que contrasta con la lista de las especies amenazadas de la biota colombiana adoptadas en la Resolución 1912 de 2017, donde no aparece.

Colaboración especial del Jardín Botánico del Quindío para LA CRÓNICA.

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