General / ABRIL 16 DE 2017 / 1 año antes

Me encontré en la vida con Ramón Jairo Gómez Jaramillo

Me encontré en la vida con Ramón Jairo Gómez Jaramillo

Ramón Jairo Gómez Jaramillo, ama en exceso su ciudad,

El señorío de Popayán y el arraigo de la bella ciudad colonial, afianzarían  en Gómez Jaramillo su ética intachable que heredó  en el hogar.


Ingeniero intachable, ciudadano  ejemplar, nacido en  Armenia el 22 de octubre de 1936 en el  hogar conformado por Jesús Antonio Gómez Duque  y Graciela Jaramillo. Don Jesús, oriundo  de Granada Antioquía, viene a mi memoria  como el apreciado y recordado secretario–tesorero del colegio Rufino; su figura seria pero bondadosa  que ejercía el notariado de nuestras notas y  al cual era imposible halagar  para saber un resultado urgente; su conducta intachable y su generosidad, simbolizaban  ese fortín moral siempre apreciado por nosotros los alumnos del Rufino de todos los tiempos. La señora madre costurera y heredera de esa costumbre antioqueña, un hermano,  Alberto, ingeniero civil.

Ramón hizo sus estudios de primaria y bachillerato en el colegio San José de los Hermanos Maristas, concluyendo su bachillerato en 1955 pero antes de graduarse permaneció un año en la Escuela Militar de Cadetes. Trabajó cuatro años en la empresa Shell Cóndor de Barrancabermeja pero su hermano Alberto, su eterno mecenas  y padrino,  lo matriculó en la universidad del Cauca, donde  se graduó con honores como ingeniero civil en 1965, un año antes de la creación del departamento. Algunos de sus compañeros de aulas que siguen siendo amigos incondicionales: Samuel Eduardo Salazar Echeverri  y Alejandro Ángel Mejía de Pereira, José Fernando Salazar de Manizales y Fernán Cardona Cardona.
Casado  con la distinguida señora Ligia Arango Mejía, dos hijos:  Ana Milena, sicóloga de la universidad Javeriana, casada con Diego  Parra, economista, una hija, Antonia;  Andrés publicista  y fotógrafo, casado  con Juliana Botero Saffón, una hija, Frida.

Ingeniero , formación y moral

El señorío de Popayán  y el arraigo de la bella ciudad colonial, afianzarían  en Gómez Jaramillo su ética intachable que heredó  en el hogar. Con sonoridad y alegría repite: yo no necesité Código de Policía, fuimos educados. En efecto, su trayectoria de constructor, interventor, gerente  de proyectos, ingeniero residente,  han permitido una vasta actividad profesional, siempre  enmarcada en los más altos cánones  de la ética profesional, una experiencia  en construcción de obras civiles  e interventoría  de proyectos  de acueducto, alcantarillado, pavimentos,  proyectos de acueducto, vivienda, estructuras  de concreto, obras de urbanismo  y vivienda de interés social  en Armenia, Pereira, Cali , Bogotá y Barrancabermeja. Más de 45 años de ejercicio  profesional con su socio y amigo de todas las horas Hernando  Varón Cuartas, igualmente  ingeniero  civil de la universidad del Cauca y señor  a carta cabal.

En suma un profesional intachable  que es un ejemplo para el Quindío y para Colombia, así lo demuestra su extraordinaria hoja de vida y la transparencia  en su vida cotidiana, más  de  45 años haciendo bien las cosas, pero lo más importante, con total y absoluta honradez.

Lo tuve cerca en la remodelación de la Clínica San José,  ahora llamada Sagrada Familia, cuando ejercía como Gerente de los Seguros Sociales; ya sabía de las  excelsas condiciones profesionales y morales y su impecable trabajo en los resultados de dicha remodelación, fueron argumento suficiente para constatar esas condiciones sobresalientes.

Amor por Armenia

Pocos como Ramón Jairo aman  hasta el exceso a su ciudad natal;  con el científico Alfonso López Reina y otros amigos  fundó la Asociación Todos por Armenia y por muchos años se reunieron para idear programas y proyectos para la ciudad de sus afectos. Por las razones propias  de la politiquería,  nunca fue Alcalde  y a estas alturas  del partido  pienso lo bien que hubiera sido una administración bajo su mando. No obstante, No detiene su andar y su aguda observación y  actualmente busca hablar con el actual burgomaestre, Carlos Mario Álvarez Morales, para  entregarle las inquietudes de un  ciudadano que  camina por las calles de la ciudad, que le duelen los problemas de la Ciudad Milagro. Gómez  no es ajeno a la cotidianidad del parque Sucre, Fundadores, el parque El Bosque,  el centro comercial de cielos  abiertos,  el embotellamiento de la ciudad, los estacionamientos, los alrededores del CAM,  la Glorieta de la calle 26 y el vagón del tren, en fin, las basuras, los vendedores ambulantes y  la falta de amoblamiento urbano, para cada caso, con una propuesta atinada y seria.

Líder cívico

El civismo del ilustre cuyabro se manifiesta también  en su participación  en toda clase de eventos que signifiquen  desarrollo comunitario y colaboración social, en tal sentido ha hecho parte  con dedicación de la Junta Directiva del Hogar Anita Gutiérrez de Echeverri, Institución venerable de Armenia, que le ha prestado un servicio humanitario a los más ancianos; así  mismo Gómez fue fundador con Diego Arango Mora , Alberto Montoya Abad y otros ciudadanos, del Gimnasio Inglés, meritoria  entidad educativa bilingüe  que le viene prestando un servicio de excelencia a los estudiantes de la región. No menos importante  ha sido la presencia activa de Ramón en la  cimentación  y consolidación del Club Campestre, una de las organizaciones más bellas de Colombia, en su género.

¡Ángel  de mi Guarda!

La mención de sus padres  entristece su palabra pero cuando hablamos de su hermano Alberto,  brota en su corazón la palabra agradecida  a quién le ha prestado ayuda y consuelo a lo largo de los años. Fue Alberto quién  hizo posible  cursar su carrera de Ingeniero;  un hermano  guardián  de su hermano, en este caso la presencia fraternal  ilumina a Gómez Jaramillo de gratitud y reconocimiento  para su hermano mayor.

Gran ciudadano

Confieso mi desconsuelo con la vasta cadena de corrupción  que ha cobijado el trabajo de una parte de la ingeniería  en Colombia, en palabras de la presidente de la  organización de estos profesionales, un irrespeto para una tarea admirable que construye región y nación; pocos como Ramón Jairo Gómez Jaramillo han permanecido al margen de las coimas y las comisiones  y han ejercido  su profesión con altísimos cánones de ética y moral como un ejemplo de dignidad y decoro paradigmático. Es la condición existencial de un gran ciudadano  educado en el cumplimiento del deber, culto y aplicado  que ha sabido representar  bien la sociedad quindiana. Resalto la alegría personal de  contar entre nosotros personas de la talla moral de Ramón  y creo que ese es el sentimiento colectivo por una misión cumplida.

Gabriel Echeverri González
Especial para LA CRÓNICA



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