General / AGOSTO 28 DE 2016 / 5 años antes

Para qué sirve el ordenamiento territorial

Para qué sirve el ordenamiento territorial

El territorio depende de la interacción entre la actividad económica y la cultura social, es decir, el conjunto de variables económicas, humanas, institucionales y culturales que condicionan las características de la estructura productiva y social.

El ordenamiento territorial es una estrategia de planificación que sirve para ordenar mediante decisiones, consensos y negociaciones –desde la sociedad civil y desde la política– lo que el hombre ha desordenado, poniendo en riesgo el desarrollo sostenible, la calidad de vida, y la vida misma.

El desorden y sus efectos se acentúan desde que la locura de la globalización por la riqueza del suelo, del espacio, de los mares, del mercado, del conocimiento, se apoltronó en la mente humana, convirtiendo el planeta en objeto de feroz explotación.

La ley 1454, dice que el ordenamiento tiende “… a lograr una adecuada organización político administrativa del Estado en el territorio, para facilitar el desarrollo institucional, el fortalecimiento de la identidad cultural y el desarrollo territorial, entendido este como desarrollo económicamente competitivo, socialmente justo, ambientalmente y fiscalmente sostenible, regionalmente armónico, culturalmente pertinente, atendiendo a la diversidad cultural y físico-geográfica de Colombia”.

El ordenamiento debe hacerse participativamente, comenzando por los municipios. 

¿Qué es el territorio?

En sentido elemental el territorio es el entorno donde el hombre se asienta para vivir y para reproducir las condiciones objetivas de la vida. Comprende por lo tanto, el suelo, el espacio, el mar, la cultura, la economía, la política. Y su desarrollo, como lo afirma el italiano Gioacchino Garofoli, depende de la interacción entre la actividad económica y la cultura social (y el sistema de valores locales), es decir, el conjunto de variables económicas, humanas, institucionales y culturales que condicionan las características de la estructura productiva y social, las relaciones entre los seres humanos, las articulaciones entre las empresas, los comportamientos de los sujetos, las capacidades profesionales, los procesos de socialización y las expectativas de las nuevas generaciones.

Es obvio que entre más armónicas sean estas relaciones el desarrollo será más integral y profundo. 

Hasta hace unas cuatro o cinco décadas las posibilidades de desarrollo de una región se determinaban bajo el enfoque funcional y sectorial, en los que el territorio era secundario.

Una de esas teorías fue la del alemán Walter Christaller, quien expuso que los lugares centrales eran los espacios naturales por excelencia, para incubar el desarrollo, dado que desde allí (por su ubicación) se podían prestar –mejor que en cualquier otro lugar– los servicios requeridos por la población.

La tarea del planificador consistía en organizar el territorio bajo ese criterio, cuando no encontrar los lugares centrales, o crearlos. Dicha concepción era propia de los países desarrollados. 

Pero el enfoque funcional que ponderaba, la ubicación, la racionalidad económica, el mercado, la concentración y la eficacia –sobre cualquier otro elemento– debió ceder y compartir su hegemonía ante el avance de otros paradigmas sobre la planificación y el territorio.

Frente a la asepsia de Christaller, donde lo humano y lo territorial eran poca cosa, por el contrario –dice Elies Furió, (1996), “…la planificación regional toma en consideración el conjunto de potencialidades de una región dada. Pero también el conjunto de actores susceptibles de intervenir en el desarrollo”. 

El desarrollo como fenómeno localizado 

Solo hasta ahora cuando Estado, sociedad y ciencia han vuelto la vista hacia la dimensión territorial, hemos advertido los costosos equívocos en su manejo, en el desaprovechamiento de sus potenciales, lo mismo que en la necesidad de repensar el concepto y re-direccionar la acción oficial. 

Partiendo del principio de que territorio-desarrollo conforman una unidad indivisible, se advierten alentadores avances en la nueva visión: la experiencia empírica comprueba el hecho de que las actividades económicas, la acumulación, la innovación y la formación de capital social, tienen un carácter localizado; el desarrollo tiene objetivos más amplios que el simple crecimiento o lo macroeconómico; el crecimiento regional tiene una lógica de causación circular, en la que los encadenamientos hacia atrás y hacia adelante de las empresas conducen a una aglomeración de actividades que se auto refuerzan; los factores locales o endógenos dependen cada vez más de la gente, de los empresarios, los trabajadores y las administraciones, y menos de los recursos naturales o de los costos del transporte (Moncayo, 2004) 

La experiencia y la razón imponen actualmente la construcción del desarrollo partiendo de lo endógeno, en lugar de creer que el progreso llegará de fuera a instalarse en la municipalidad. 

Esta idea marcó la pauta de la administración pública durante muchos años, en cambio de fortalecer las políticas tendientes a crear capital social, capital humano, ciencia y tecnología, asociatividad e innovación, condiciones básicas para que el modelo endógeno progresara.

En la situación actual, desde los procesos de OT, en los cuales el municipio es fundamental, se trataría de configurar más sólidamente las dinámicas y fuerzas económicas, sociales y políticas que están en formación, para que impulsen el desarrollo territorial.

Perdimos varias décadas esperando que las industrias llegaran a proporcionarnos empleo, salarios y bienestar. Nadie iba a venir. Ya que lo sabemos hagámoslo. 

El OT en el Quindío

En medio de las necesidades el tiempo corre aceleradamente y pareciera que a medida que avanza, la urgencia de rectificar el manejo de lo territorial nos induce a ser más racionales, asociativos y visionarios.

Ello ocurrirá gracias al impulso de las autoridades, de la LOT, a los avances de la teoría y a la conciencia ciudadana. La LOT esboza un abanico de instrumentos asociativos, algunos de los cuales podrían utilizarse para impulsar proyectos de interés regional, a condición de agrupar la fuerza y la voluntad del departamento, de los municipios y demás actores.

Entre estos mecanismos uno de los más básicos puede ser la asociación de municipios. Quedan en lista las Asociaciones de departamentos, las Áreas metropolitanas, los Contratos plan, y las Regiones de planeación y gestión. Y los demás que se creen. 

Las competencias departamentales en materia de OT son amplias, pero sólo como articulación de los temas supramunicipales: directrices y orientaciones, políticas de asentamientos poblacionales y centros urbanos, localización de la infraestructura, POT para todo el departamento o porciones de él, y planes especiales para la conservación y recuperación del medio ambiente.

La agenda no se agota en estos puntos. Por fuera de los POT municipales quedan problemas comunes por resolver que, conforme los reconoce el DNP, implican la gestión reguladora del departamento. 

Construcción de región

El Quindío participará activamente, por decisión del actual gobierno departamental y del DNP, en el proceso de construcción de Territorios Modernos.

La participación de la ciudadanía será clave para la modernización de los municipios y del campo, (DNP). En la actualidad, en el Plan Departamental de Desarrollo 2016–2019, existen líneas temáticas de trabajo que dan para acordar proyectos estratégicos que involucran todo el territorio: Construcción de Paz Territorial, Quindío Territorio Vital y Paisaje Cultural Cafetero.

Líneas suficientes para fortalecer la política de OT y convertir al Quindío en centro de desarrollo. Lo importante –por ahora– será entrar en dialogo de autoridades y de actores.

En suma, el OT sirve para: ordenar los desórdenes causados por el hombre, fortalecer las instituciones territoriales, reorientar el desarrollo y darle nuevos y definitivos impulsos. 
 

Por Eddie Polanía Rodríguez (*)
*Profesor Universitario, Especialista en Economía Cafetera, y Planificación y Desarrollo Regional. 
[email protected]



COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

copy
© todos los derechos reservados
Powered by: Rhiss.net