Historia / JUNIO 17 DE 2022 / 1 mes antes

Arriería, el sueño de un arriero y el 14 de junio en el registro histórico

Autor : Roberto Restrepo Ramírez

Arriería, el sueño de un arriero  y el 14 de junio en el registro histórico

El pasado 14 de junio fue el Día Mundial del Donante de Sangre. En el santoral católico esta fecha se dedica a rememorar la canonización de tres mártires, Digna de Córdoba, Anastasio y Félix de Alcalá. En Estados Unidos de Norteamérica se desarrollan actos por el Día de la Bandera y en España es el Día Nacional de las Lenguas de Signos. Dos aniversarios luctuosos de notables escritores se celebran en esta fecha en Latinoamérica. Son los del argentino Jorge Luis Borges, fallecido en 1986, y el colombiano Luis Vidales, quien murió el 14 de junio de 1990. Mientras tanto, en Filandia, Quindío, se determinó que fuera el Día Municipal del Arriero, una fecha que pudo extenderse a la celebración nacional, para rendirle homenaje a un oficio que mucho le aportó a la nación. 

En este día se recuerda también, en dicho municipio, a uno de los 21 arrieros históricos, cuyo nombre quedó grabado en una senda placa de mármol, empotrada en el costado derecho de la entrada principal del Mirador Colina Iluminada, el atractivo más visitado en esta población del Eje Cafetero. Sin embargo, el turista -obnubilado por la imponente torre de madera que va a conocer- pasa rápidamente frente a dicha placa, sin leer el texto de la inscripción. En el centro aparece, en letras grandes, el nombre de José Valencia Naranjo, haciendo parte de la lista de los arrieros locales. Igualmente se leen el de una mujer, María García, y de los 2 arrieros supérstites, don Moisés Castrillón y don Arnoldo Calderón. 

Don José Valencia Naranjo nació en la vereda Santa Teresa de Filandia el 19 de marzo de 1938, como él lo consigna en su reseña autobiográfica, que publicó en un sencillo libro titulado Arriero, pionero del progreso en Colombia, obra que registró en la Dirección Nacional de Derechos de Autor del ministerio del Interior, en mayo de 2012. 

Así como le imprimió tanto cuidado a la diligencia técnica realizada con el libro de su autoría, también ocurrió con la gestión que don José desplegó durante muchos años, en diferentes entidades nacionales y departamentales, buscando se institucionalizara en Colombia el Día Nacional del Arriero, el 14 de junio de cada año. Insistió en el establecimiento de esta fecha pues, según él, se recordaba la muerte de 25 arrieros y de 50 mulas, en una tragedia ocasionada por un alud de tierra que cayó sobre una trocha de arriería de Antioquia en ese día fatídico del año 1925. 

Fueron tan dedicados y especiales los trámites y recorridos, en pos de celebrar eventos, que alguna vez don José determinó reconocer la existencia de sus hijos, con un singular acto, que así describe el periodista Ángel Gómez Giraldo en la crónica escrita de una hoja, publicada en el periódico pereirano El Diario del Otún del domingo 10 de diciembre de 2006:

“...José Valencia Naranjo quiso tanto a sus padres que anduvo detrás de ellos hasta que se casó. Y como el dicho popular dice que quien es buen hijo también es buen padre, fue el primero en exaltar públicamente las virtudes de los suyos, entregándoles un certificado de buena conducta y condecorándolos con la "Orden del Hogar". El acto se cumplió el 16 de febrero de 2006, dando cumplimiento a la resolución número 001, emanada de "las autoridades de la familia", o sea los progenitores. El texto del documento es muy diciente: "Según acuerdo del hogar, la familia Valencia Benítez confiere el siguiente certificado a los señores Edwar Gabriel y José Fernando Valencia Benítez, por sus méritos de ser los mejores hijos del universo, verificado en la obediencia, buen comportamiento, dedicación a sus padres y a la comunidad". El documento aparece fechado en Bogotá e ilustrado con la corona de un rey como símbolo de la mención...”

La tarea más importante de este personaje fue llevada a cabo durante la primera década del siglo XXI. Lo conocieron en el despacho de la ministra de Cultura y en varias gobernaciones y alcaldías de ciudades capitales, buscando su cometido, hacerle un homenaje al arriero colombiano. Se tramitó ello en el proyecto de Ley número 229 de 2005, que se discutió en la Cámara de Representantes y cuyo texto fue publicado en la Gaceta del Congreso de ese año, con el siguiente articulado: “...El presente proyecto busca exaltar la importancia del arriero en nuestro país. Declárase el día 14 de junio de los años venideros como Día Nacional del Arriero. 

El gobierno nacional, por medio del Ministerio de Cultura, como homenaje al arriero durante este mes, programará actividades en donde se difundirá el papel del arriero en la historia del país, para lo cual apropiará los recursos necesarios para tal fin”. 

A pesar de tantos esfuerzos, el proyecto de ley no pasó en el Congreso. 

La alcaldía de Filandia recogió la iniciativa y a instancias del concejal Luis Abel Cárdenas tramitó un acuerdo municipal que recogía el espíritu de la propuesta. Lo cual se cristalizó con el Acuerdo 11 de agosto de 2014, donde se instituía el Día Municipal del Arriero en su tierra natal. El viejo arriero vio su sueño cumplido, pero se lamentaba que no se hubiera establecido el día señalado, sino el 19 de julio, un día antes del desfile del Festival Camino del Quindío. 

Solo después de su muerte, ocurrida en 2016, el Concejo modificó la fecha, mediante acuerdo de agosto. Sin embargo, el soñador no lo disfrutó, pues su iniciativa siempre estuvo centrada en realizar un desfile por las calles del pueblo, en el que se mostraran recuas y boyadas, turegas y una alegoría de las arrierías de antaño, acompañados de los "animales útiles al arriero" como son, según lo describió en una parte de su libro, el buey, la mula, el caballo, el burro doméstico, el perro y el gallo, ave a la que él llamaba "el rey de la hora". También irían en el desfile los arrieros sobrevivientes. 

Un año después de su muerte, la casa de la cultura cumplió otro sueño de don José, la placa donde aparecían los nombres de los arrieros del municipio, acompañada de un mural pictórico. Lo mismo sugirió en muchos municipios de Colombia, en los cuales proponía se alzara también un homenaje a la mula, y el buey, "compañeros inseparables en el arduo trabajo realizado por los arrieros". 

En el acuerdo del concejo de Filandia también aparece la proyección de un museo que enaltezca el oficio de la arriería. 

La arriería es una actividad histórica que no se encuentra mencionada en la sustancia teórica del Paisaje Cultural Cafetero de Colombia. Fue y es la arriería un imaginario que evoca la historia de las colonizaciones y esa ausencia sobre su discurrir histórico influye mucho en la crisis identitaria actual. No existe un museo de la arriería en el territorio del PCCC y eso no contribuye a su apropiación social por parte de la ciudadanía. 

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