Historia / ENERO 23 DE 2022 / 3 meses antes

Crónica del homicidio y robo de un francés en el Camino del Quindío

Autor : Álvaro Hernando Camargo Bonilla

Crónica del homicidio y robo de un francés en el Camino del Quindío

Horrendo crimen, que, por su naturaleza y circunstancias, fue de trascendencia histórica. 

Sin embargo, Honorato Varón, Rufino Díaz, Pedro José Castro, Manuel Velazco y Juan Antonio Solarte fueron condenados por los delitos de homicidio y robo, ejecutados en la persona del súbdito francés Rudecindo José  Stoclest.  

Por más de 300 años, el camino de la montaña del Quindío representaba seguridad para  los viajeros, tanto  para las  personas como para sus bienes, sin que se hubiese presentado, en ese gran trascurso de tiempo, un hecho en el que fuese ultimada una persona, menos por robarle.  

El infortunado ciudadano francés Prudencio José  Stoclest  había  emprendido un  viaje desde Cartago, con destino a Ibagué, en solitario, sin acompañantes. En su periplo, después de recorrer el trayecto de Novilleros, pernoctó en Boquía, para ser asesinado más adelante, en un punto del camino denominado Chuscal-largo.    

A partir del contadero de Novilleros,  Stoclest  se reunió con los sujetos Rufino Díaz, Pedro José Castro, Juan Antonio Solarte y Manuel Velazco, con quienes continuó el viajé hasta Boquía, en donde pernoctaron el 12 de marzo, y el 13 del mismo, el extranjero emprendió la marcha y un poco después, los enunciados individuos lo alcanzaron y lo dejaron atrás.  Volvieron a  unírseles en la subida de  Barsinal, en donde se quedó  Stoclest  componiendo sus mulas y equipaje, y se encontró con los señores, José Pio Duran, Manuel José Feijoo Marisancena, Jesús María Mendoza y Eustaquio Bonilla, que venían de Ibagué, a quienes  Stoclest  les preguntó si había por allí una casa inmediata en donde pudiera quedarse, a lo que  le contestaron  que no, pero que podía hacerlo en una tolda que había en Chuscal-largo, qué estaba cerca. 

Stoclest  les manifestó que no lo hacía porque tenía desconfianza de sus compañeros de viaje. Esa misma tarde, del mencionado día 13, el francés llegó a Chuscal largo y fue convidado por  Varón, Díaz y Castro para que fuese a acomodar las 2 mulas en que conducía su equipaje, y lo llevan por una vía  que, de aquel punto, y pasando por el camino antiguo del  Incencial, seguía a  Boquía, de donde regresan ya bastante tarde los individuos citados, sin el extranjero, que no volvió a verse más.  

El  día  14,  Varón  y sus  compinches, siguieron el viaje y fueron a dormir al pie de San Juan; ahí  Díaz sacó lo que llevaba en los alforjas: 4 paquetes forrados en tafilete verde, los destaparon y colocaron sobre un bayetón, una suma de mil pesos fuertes, que almacenaban en bolsas de tafilete verde, tela que servía de forro a los clarinetes que se hallaron junto al cadáver  Stoclest  y que fuese de la misma tela en que iba el dinero que contaron Varón y Díaz en el sitio indicado, y las que, en  Boquía, habían visto al francés, aunque ignoraba su contenido.  

Vista las pruebas, hallaron mérito para someter a juicio a Honorato  Varón, Rufino Díaz, Pedro José Castro, Manuel Velazco y Juan Antonio Solarte, por los delitos de homicidio y robo. En consecuencia, reducidos a prisión y sometidos a juicio.  

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El inventario y avalúo de los bienes de  Stoclest  fue el siguiente:  

Dos monedas oro inglesas, a 5 fuertes cada una.  

Una moneda de oro francesa de 40 francos, en 8 fuertes.  

Una de oro de la República de Chile, en 4 fuertes. dos id. de oro sardas, a 4 fuertes cada una  

Dos de oro españolas, a 2 fuertes cada una.  

Una de oro granadina, en 2 fuertes.  

Otra de oro en un fuerte.  

Dos águilas norteamericanas, a 20 fuertes cada una.  

Seis onzas de oro de la República de Chile, a 16 fuertes cada una.  

Cuatro id. de oro granadinas, a 16 fuertes cada una.  

50 cóndores del cuño de Bogotá y Popayán, a 10 fuertes cada uno.  

145 monedas de oro francesa, a 4 fuertes cada una.  

Cinco clarinetes, en mal estado, a 5 fuertes cada uno.  

Cinco corbatines dañados, sin valor.  

Dos manillas de cuentas en número de 27, a dos y medio centavos.  

Dos y media docenas botones concha, en diez centavos.  

Una jeringa de inyección, en veinte centavos.  

Un candado con llave, en veinte centavos.  

Una cuchara de fierro, sin valor.  

Una brocha y un cepillo, sin valor.  

Un cepillo, en diez centavos.  

Veinte plumas de metal, sin valor.  

Seis llaves sin valor.  

Una cachucha de género, sin valor.  

Un sombrero de fieltro, sin valor.  

Un  sobretodo  de hule, sin valor.  

Un par de botines carraos, sin valor.  

Una cobija de lana vieja, sin valor.  

Un lazo de fique, sin valor.  

Una cartera, sin valor.  

Dos frasquitos de vidrio, sin valor.  

Unos papeles en francés que contienen facturas y certificaciones.  

De esta forma se publicó el Edicto para los efectos de la sucesión de los bienes citados  de Stoclest.  

Cartago, 17 de agosto de 1857.  

Jesús María Zorrilla, jSuez  

Ramon A. de la Peña, secretario.


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