Historia / NOVIEMBRE 14 DE 2021 / 2 meses antes

Dos recordadas obras escritas en el centenario de Montenegro, Quindío

Autor : Roberto Restrepo Ramírez

Dos recordadas obras escritas en el centenario de Montenegro, Quindío

En los 12 municipios del Quindío, reposando en los anaqueles de sus bibliotecas públicas y escolares, se encuentran todavía algunos ejemplares de obras escritas por cronistas y por ciudadanos interesados en el registro de su transcurrir histórico.

No obstante, en los últimos tiempos, algo viene amenazando la permanencia física de dichos materiales en estos lugares donde se salvaguarda tan importante patrimonio bibliográfico. Es, en primer lugar, la insana costumbre de remplazar las colecciones —algunas de ellas donadas por mecenas o personajes ilustres—, cuando a las instituciones que las resguardan llegan los libros nuevos, bellamente editados y elegantemente plastificados.

En segundo lugar —derivado ello de la pandemia de la Covid—19 y sus consabidas restricciones— se ha emprendido una tarea de digitalización, que mejorará sin duda alguna el acceso más expedito a la lectura colectiva. Pero ello representará la eliminación de libros y revistas antiguas, lo que conducirá a dichos materiales a las bodegas del olvido o  —como ocurre con la primera razón expuesta— los llevará a su venta callejera y comercio descarado.

Afortunadamente, verdaderas joyas bibliográficas se conservan en colecciones particulares. Ellas hacen parte de un recuerdo imperecedero de cientos de bibliotecas personales donde, sin duda alguna, se resguardará la memoria histórica. Ya que en las entidades del sector público, como las casas de la cultura por ejemplo, no existe la mística de custodia de nuestro acervo documental.

En mi caso particular, cuido con celo los libros simbólicos del  departamento, como “Quindío histórico”, de Alfonso Valencia Zapata. O los más representativos de los municipios y hasta de corregimientos y veredas que, por fortuna, se han publicado recientemente.

Entre estos últimos están, por ejemplo, los que reseñan la vida portuaria de una vereda de Quimbaya y la reseña agradable de la cotidianidad de uno de los dos corregimientos de Calarcá. Ellos tienen los siguientes títulos: “Puerto Alejandría, un río, una comunidad, una cultura”, escrito por Hernando Alberto Gómez Londoño, año 2019; y “Barcelona entre líneas. Sueño centenario”, por Fernando Ángel Castaño, año 2015.

El municipio de Montenegro, por supuesto, posee varios documentos, dentro de esta línea documental. El más reciente se titula “Libro de la montenegrinidad”, publicado en el año 2019, y enriquecido por los aportes de tres importantes escritores, Carlos Aurelio González Restrepo, Jorge Lino González Vergara y César Carvajal Henao. Sus páginas recorren la historia, a través de la “compilación y difusión del Patrimonio Cultural” de este municipio cafetero, y tal cual reza en el subtítulo de su carátula.

Los dos textos más recordados —y también los más consultados— de Montenegro fueron escritos por dos notables docentes y poetas, en la época de su primer centenario de fundación, lo cual se celebró en el año de 1990. La primera obra escrita se titula “Montenegro cien años 1890—1990”. Fue la inicial producción bibliográfica de una eximia docente llamada Noemí Pinto Arias, nacida en Cúcuta, Norte de Santander. Fue adoptada por Montenegro como una de sus más dedicadas escritoras. Egresó en 1973 como licenciada en ciencias sociales, área mayor geografía, de la Universidad del Quindío. 

El subtítulo del libro resume el contenido de su investigación monográfica: “Su historia, su geografía, su civismo”. En sus 174 páginas y en los testimonios visuales de 130 fotos a blanco y negro, el lector ha encontrado el mayor acopio de información sobre todas las facetas de Montenegro y donde sobresale la correspondiente al factor humano, pues incluye reseñas biográficas de hombres y mujeres de su vida centenaria y hasta de sus personajes populares, aquellos de la cotidianidad y la alegría callejeras.

El segundo libro es una interesante compilación de escritos, logrados por otro docente de Montenegro, el licenciado en español y literatura de la Universidad del Quindío, César Carvajal Henao. Nació en la vereda El Castillo el 7 de marzo de 1944 y es hoy uno de los más activos y prolíficos escritores de la municipalidad. Se titula “Cónicas del Montenegro Centenario”, editado en el mes de diciembre de 1991.

Las dos obras reúnen una condición simbólica que las hace importantes y trascendentales. Fueron prologadas por un notable y apreciado escritor y quindiano, la primera.

La segunda, por un miembro del círculo familiar del cronista. Son dos detalles que permanecerán en el alma de sus autores, como que corresponden a la dedicación del más famoso poeta de Quimbaya y a la amorosa prosa de una hija, siendo este el mejor recuerdo que pueda tener un escritor para el resto de su existencia.

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Nacido en Quimbaya en 1918, e hijo de uno de sus fundadores, Bernardo Pareja es considerado como de los puristas del lenguaje castellano, acrisolado y elegante como los versos de sus poesías. Murió en el año 2011, el 5 de noviembre, a los 93 años de edad. Por lo que el Quindío está recordando la primera década de su fallecimiento en estos días. La docente Noemí Pinto Arias tuvo el privilegio de contar con el prólogo de su obra a cargo del poeta, de quien se dice “le rindió culto al lenguaje”. Con su prosa de fino ideolecto, así se expresa Bernardo Pareja en aquella obra de Pinto Arias, publicada en septiembre de 1990, un mes antes de la celebración del centenario de Montenegro:

“En la obra de la licenciada Pinto Arias se recrea la concisión analítica receptiva y buída; diafaniza y restaura la irradiante visión de la historia; con novadoras claridades despeja los accidentados cauces de la geografía y señala tangibles perspectivas al civismo, espejo ustorio de la dignidad humana y canon inalienable de los derechos humanos, asaz construidos en nuestro siglo agonizante, depauperado y confuso”.

Con la emoción de una prosa dedicada al padre escritor, la hija de Carvajal Henao —Martha Isabel— y quien se desempeña actualmente como docente en Los Ángeles, California, esto escribió: “Él es un hombre sencillo, que siente y vive algunas veces más de lo normal; soñador y poeta, periodista y además maestro de escuela. Sus poemas expresan el diario vivir del campesino pobre, del hombre trabajador, de las injusticias, como también de las esperanzas, sueños y cosas simples de la vida...”

Ojalá  todos los pueblos de Colombia contaran con la producción histórica, geográfica y de la vida social que estos dos escritores cristalizaron en sus libros. Los primeros años, la vida del siglo XX, las reseñas de las personalidades, las fantásticas crónicas ,la simbología, las citas de otros compiladores de la tradición de un municipio, como el Montenegro de hoy, que tiene el reto inmenso de alimentarse de sus raíces para asumir la llegada del nuevo influjo del turismo. El embate masivo de la nueva tendencia mundial, basada en el disfrute del ocio y el tiempo libre, pero que puede poner en peligro el recorrido histórico y el legado de nuestros antepasados. O la destrucción de un Patrimonio Arquitectónico la poca importancia concedida al Patrimonio Inmaterial, que se desfiguran notablemente y lleva a la degradación de los valores ciudadanos.

La consigna es releer a los escritores locales. En este caso, a Pinto Arias y a Carvajal Henao, los compiladores de la historia más antigua. Y a González Restrepo, a González Vergara y a otros que, en el siglo XXI, vienen propendiendo por el inventario de bienes de interés cultural y la recuperación de las tradiciones, en aras de seguir construyendo la montenegrinidad.



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