Historia / NOVIEMBRE 07 DE 2021 / 2 meses antes

El cerro Morrogacho y otros aspectos del Salento Oculto

Autor : Roberto Restrepo Ramírez

El cerro Morrogacho y otros aspectos del Salento Oculto

En una visita reciente realizada al municipio de Salento (una de esas que ya comprende mi cotidianidad), y dentro del marco de reconocimiento de este territorio del Paisaje Cultural Cafetero de Colombia, encontré a un grupo de personas interesadas en mi propuesta de rutas patrimoniales de turismo cultural. En especial, me llamó la atención su estrategia, pensada desde la Institucionalidad. Ellos la llaman ‘Salento Oculto’, y consiste -como la mía- en potenciar aquellos lugares del municipio ‘Padre del Quindío’ al turismo responsable. Hicimos un rápido inventario desde la perspectiva histórica, arquitectónica, arqueológica y la naturaleza. Con el conocedor del ámbito patrimonial, mi amigo y exalumno Sebastián Rodríguez, con Andrea del Pilar Casas, de la Escuela de Aves de Salento, y con Hernando Pino, un caminante y conocedor de la cartografía, perfilamos la siguiente Lista, que es la que corresponde a su importancia: 

  - El nuevo Museo Fotográfico de la familia Franco Briñez. 

- Las fachadas, balcones y detalles patrimoniales de las construcciones civiles y de vivienda, levantadas en la técnica constructiva del bahareque. 

- El cementerio tradicional. 

- El conjunto ferroviario de Boquía, compuesto por el singular puente de La Explanación y la antigua estación del tren. 

  Mi aporte consistió en dar a conocer las evidencias arqueológicas de Salento, que están en el parque principal. Como siempre ocurre -y allí está el asunto de los atributos “ocultos”- es que ninguno sabía que dos piedras antiguas que se han colocado en sus prados pertenecen al ámbito del Patrimonio Arqueológico. La primera tiene una talla redonda, con un agujero central, fabricada a mediados del siglo XIX. Fue utilizada en los molinos históricos de trigo que estaban en Boquía. La segunda piedra es una descomunal laja arqueológica, que en alguna ocasión llamé la “piedra patriótica” porque, en su superficie, el alcalde de 1919 ordenó grabar una inscripción para hacerle un homenaje al centenario de la Batalla de Boyacá. Una historia del cotidiano que, a la luz de la legislación patrimonial de hoy, podría ser considerado un exabrupto. Fue un inocente “atentado” arqueológico que hoy se testimonia en este lugar. 

Recomendado: Volcán Cerro Machín, una amenaza natural con potencial turístico

  La gran piedra de esta descripción perteneció probablemente a un yacimiento arqueológico, que los quindianos llaman comúnmente una “tumba de cancel”. Mientras los arqueólogos la denominan estructura lítica. 

  Su procedencia puede estar relacionada con algún lugar de la cordillera salentina, donde se han saqueado otros sitios. O pudo pertenecer aquella inmensa laja a un vestigio prehispánico encontrado en los alrededores del parque, donde ahora se encuentra y que no fue removido por su descomunal peso. 

  La información más popular sobre “tumbas de cancel” en Salento proviene del hermoso cerro Morrogacho, al oriente. Es una elevación natural, al fondo del valle de Cocora, siendo además uno de los puntos referenciales de la geografía quindiana, pues se divisa desde todas las estancias, especialmente en el trayecto que se recorre en la autopista del Café, entre Armenia y el sitio El Roble. 

  Las primeras noticias sobre hallazgos de estructuras líticas en Morrogacho se remontan  a 1940, cuando un visitante italiano, el ingeniero químico Enrico Turati, las intervino sin el rigor de la arqueología y tomó una excelente fotografía de la configuración de una de ellas, ubicada en las estribaciones de Morrogacho. La referencia de esta información y la foto fueron mencionadas por el abogado y escritor César Hincapié Silva en su libro titulado Inmigrantes extranjeros en el desarrollo del Quindío (Editorial Quingráficas, Armenia,1995). 

  En 1982, el recién creado Comité de Protección Arqueológica del Quindío visitó el lugar y comprobó el saqueo sistemático de las estructuras, en especial la que había sido fotografiada por Turati, que tiene su parte superior en forma de techo de dos aguas. Todas las estructuras halladas en Colombia tienen forma rectangular y se han encontrado en lugares diversos de su geografía, ya correspondan a las cordilleras o las partes bajas. 

  En el año 2000 se hizo la primera intervención profesional al sitio Morrogacho. Los arqueólogos del Centro de Investigaciones Sociales Antonio Nariño (CESAN) y del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH) realizaron el reconocimiento del cerro, el que fue publicado bajo el título “Aportes al estudio de la tradición funérea precolombina de Salento” (Rodríguez, Elkin y Tabares, Dionalver, enero de 2001). Según este informe, en dos aterrazamientos se encontraron, en el primero, dos estructuras líticas totalmente destruidas y en el segundo “se observaron evidencias correspondientes a cuatro tumbas de cancel, que se encontraban distribuidas en el centro y sector sur del plano”. Lamentablemente las dos terrazas habían sido, durante más de treinta años, objeto de acciones de guaquería. Hoy 20 años después de la publicación del estudio, ellas siguen expuestas a la intervención de personas no especializadas.   

La última amenaza a las que  las estructuras líticas están expuestas -y muchos sitios o bienes arquitectónicos y arqueológicos del Salento Oculto- es el turismo masivo y depredador. 

  De las miles de estructuras líticas encontradas en el departamento solo se conservan dos conjuntos que, en este momento son sitios que se encuentran bajo custodia. El primero está en el barrio Montevideo Central de Armenia y el segundo se conoce como las Tumbas de Cancel del Instituto Quimbaya, en esa población limítrofe con Alcalá.   

Si se desea lograr un nivel de apropiación del Salento Oculto, lo debemos ponderar desde los cuatro atributos patrimoniales del PCC de Colombia. Solo así entenderemos el valor excepcional de un puente curvo (el de la Explanación), con su historia bien singular del único paso del tren. Del mensaje antropológico de los panteones del cementerio, y en especial, de dos de ellos, con forma de tronco talado (otro símbolo de la muerte). Del origen tipológico de muchos detalles arquitectónicos de sus construcciones de bahareque. Del tesoro documental contenido en los miles de negativos fotográficos que custodia la familia Franco. Y hasta del valor universal que encierra el Valle antrópico de Cocora y del daño paulatino que le causamos los seres humanos. 


Temas Relacionados: Cerro Morrogacho Historia Salento

COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

copy
© todos los derechos reservados
Powered by: Rhiss.net