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Historia / JUNIO 09 DE 2024 / 1 mes antes

La cerámica del Tesoro Quimbaya: ¿otro regalo para la realeza europea?

Autor : Roberto Restrepo

La cerámica del Tesoro Quimbaya: ¿otro regalo para la realeza europea?

Fotografías del Tesoro (Colección) Quimbaya tomadas en 1890 por el italiano Carlo Vedovelli - Breguzzo para el catálogo de venta Colección Finlandia

La disputa sobre el Tesoro Quimbaya es un tema central en la historia de Colombia.

La discusión sobre el Tesoro Quimbaya -o Colección Quimbaya como ahora se denomina oficialmente- es actualmente el tema más abordado en el plano histórico del país, como ha quedado definido en la posición que asumió el gobierno colombiano, al solicitar a España la devolución de más de 400 piezas orfebres prehispánicas que fueron entregadas en obsequio a la reina María Cristina en el año 1893, por parte del gobierno de la época. Y también generará la escritura de crónicas y reseñas sobre ese acontecimiento, uno de los más vergonzosos de la historia de Colombia. Como trata el que se presenta a continuación, en dos capítulos.

La cerámica del hallazgo y su olvido documental

El Tesoro (o Colección Quimbaya) se discutirá, también, desde los interrogantes que se formularán en torno del ambiente de saqueo (o guaquería) en la región donde se encontró, sobre el ofrecimiento en venta de los objetos arqueológicos, la exhibición de los mismos en una casa del centro de Bogotá y con relación a la compra de ellos, que hiciera el gobierno colombiano, registrada en el mes de agosto de 1891.

También se querrá saber lo concerniente al viaje de la colección a España, para participar en la exposición que celebraría el cuarto centenario del descubrimiento de América y lo relativo a la protocolización del regalo en sí, que se dio en agosto de 1893.

Pero se muestra poco interés en otros aspectos. Ellos son los que se relacionan con el contexto histórico de la jurisdicción donde sucedieron los hechos, sobre la descripción de las piezas y la tipología de la cerámica asociada al ajuar funerario, para sólo mencionar tres tópicos.

Se presume que los objetos de arcilla del contexto funerario pertenecían al llamado Periodo Temprano, que se caracteriza por las urnas cinerarias, comprendidas dentro de un clasificación que se ha llamado popularmente como el estilo marrón inciso. Lamentablemente no contamos con una descripción de la cerámica que acompañaba el conjunto de poporos de oro, asumiendo que ello se dio por la escasa importancia que los saqueadores le daban a la alfarería y a los instrumentos líticos en las acciones de destrucción de las sepulturas. Tal vez la profusión del oro prehispánico que se halló en las cámaras amplias -donde se dispusieron las urnas que contenían los restos humanos- impactó tanto a los guaqueros, que esos testimonios de barro pudieron haber quedado abandonados en el interior de aquellos espacios sepulcrales.

En una de las fotografías que el italiano comerciante de antigüedades Carlo Vedovelli - Breguzzo incluyó en su catálogo de venta titulado Colección "Finlandia”, se alcanzan a ver dos piezas de cerámica. Pero se ha podido demostrar que los dos retablos antropomorfos que allí aparecen no corresponden a la tipología de dicha época, pues esas representaciones son más comunes al Periodo Tardío. Por la necesaria revaluación de los datos cronológicos, los arqueólogos han definido, por lo menos, dos etapas de poblamiento en la extensa región del centro de Colombia en los tiempos prehispánicos. Y es sobre el periodo Temprano, al que parece corresponder la orfebrería de la Colección Quimbaya, del que existe poca información. Solo el análisis comparativo con otros hallazgos de la extensa zona (comprendida por el norte del Valle del Cauca, los departamentos de Caldas, Risaralda y Quindío y parte de Antioquia) ha podido ofrecer un cúmulo de conocimientos sobre quiénes fueron los artífices de tan elaborados objetos. 

Lea también: De la Colection “Finlandia” al Tesoro Quimbaya, en perspectiva histórica y documental

Tal vez, por la premura de ofrecer una visualización del lote en venta, el comerciante Vedovelli - Breguzzo escogió las dos piezas de cerámica, procedentes de otras guaquerías. Además, hay que tener en cuenta que todos los parajes eran objeto de intenso saqueo en la agonía del siglo XIX y los más profusos hallazgos se hacían en tumbas de pozo con cámara lateral del Periodo Tardío, donde, además de los ceramios antropomorfos (o retablos), se encontraban copas, vasijas domésticas, volantes de huso, estampaderas y rodillos, la mayoría de esas piezas con rasgos de pintura. Mientras que las urnas marrón inciso solo presentaban características externas desprovistas de rasgos pictóricos, pero sí de los detalles antropomorfos y fitomorfos, que los especialistas colocan en el plano de un simbolismo relacionado con la fertilidad y otros significaciones.

La cerámica del tesoro Quimbaya, otro regalo "envenenado"

Algunos autores ya se refieren al regalo que el presidente Carlos Holguín Mallarino hizo a la regente María Cristina de Habsburgo con el calificativo de "envenenado", queriendo figurar con ello el hecho de haberse dado un hecho ilícito, desafortunado y violatorio a la soberanía nacional. Algo que nunca debió ocurrir, porque era el patrimonio de todos los colombianos el que se ofrecía, sin tener en cuenta la connotación de tan importante conjunto, sobre todo, desde el panorama del simbolismo religioso de los pueblos prehispánicos.

De lo poco que reseña la historia documental sobre la suerte o características de la cerámica del hallazgo, en el serio estudio que hizo la historiadora Carmen Cecilia Muñoz Burbano se encuentra un hecho que se ha probado desde la revisión archivística, configurando la realización de otro regalo de material arqueológico a un país diferente a España en el año 1892.Y que, probablemente hizo parte del conjunto de vasijas de cerámica del Tesoro Quimbaya. En su trabajo de investigación titulado "El tesoro de los Quimbayas: estudio historiográfico y documental", realizado en 2003, como becaria del Ministerio de Cultura, la investigadora caleña incluye un capítulo interesante, relacionado con la Exposición Ítalo - Americana que, en 1892, la ciudad de Génova (Italia) llevó a cabo, para conmemorar también los 400 años del descubrimiento de América. Según lo encontrado por la historiadora en el Archivo General de la Nación, se sabe que a mediados de 1888, siguiendo a España, Italia decreta celebrar el IV Centenario. Y la Junta Principal de la municipalidad de Génova es finalmente la que realiza dicha exposición, con participación de varios países americanos, como se daba, en ese momento histórico, con la Exposición Histórico - Americana de Madrid, adonde llegaron los objetos arqueológicos y etnográficos de Colombia, y entre los cuales estaban los más de 400 del Tesoro Quimbaya.

Todo indica que Colombia emitió respuesta tardía a la solicitud que había hecho el gobierno italiano, pues otros países habían respondido positivamente desde finales de 1891. También parece que, en mayo de 1892, el Ministro de Italia Pisani Dossi, visitó en Bogotá la exhibición de objetos de oro y cerámica que se enviarían a España y que había organizado en su casa el historiador Vicente Restrepo. Quedó maravillado, como todos los invitados, por la brillantez de las piezas de oro, lo que provocó se enviara una nota diplomática al Ministro de Relaciones Exteriores encargado, Marco Fidel Suárez, referente a la participación de Colombia en la exposición de su país europeo. Así lo expresó el Ministro en la carta:

“…me permito someterle una proposición y un ruego que me sugirió anteayer la vista de la admirable colección de objetos chibchas destinados a la Exposición de Madrid. Ciertamente no me atrevería ni proponer, ni siquiera pensar que uno solo de esos objetos fuese distraído de su primera destinación para figurar en la Exposición de Génova. Una colección, especialmente de antigüedades, adquiere en gran parte su valor de la cantidad de los objetos que formen y de los cuales uno explica y completa el otro. Sacar algunos de ellos sería como borrar páginas o periodos de una historia”. (Archivo General de la Nación - Obras Públicas - Tomo 2016.Folio 318R.Legazione d' Italia II Ministro. Bogotá, 8 de mayo de 1892).

La comprobación de la participación de Colombia en la Exposición Ítalo - Americana - y la lamentable evidencia que dicho envío constituyó finalmente un regalo de piezas arqueológicas a otro país - se da apenas el 24 de junio, cuando se le informa a Pisani Dossi que Colombia estará presente, confirmando el envío de objetos provenientes "de las sepulturas de los Quimbayas". Pero agrega la comunicación que el Gobierno "hace donación de ellos con la esperanza de que el de Vuestra Excelencia tendrá a bien disponer que después de la Exposición de Génova, se destinen a algún museo o centro científico" (Diario Oficial No.8,878 de agosto 1 de 1892). Así anotó sobre su envío, el 21 del mismo mes, este órgano de divulgación gubernamental:

"...salieron de Cartago, Departamento del Cauca, dos cajas rotuladas "Comité Exposición Génova", números 1 y 2, dirigida a Barranquilla al Cónsul de Italia, señor don Federico Vengoechea, con recomendación de tenerlas allí a disposición de Vuestra Excelencia. Contienen dichas cajas treinta piezas de cerámica, dos sartas de cuentas de cristal de roca y varias otras piezas pequeñas".

Fue otro regalo para un país diferente a España, en el año en que ya se tenía planteado hacer el obsequio del Tesoro Quimbaya.

La exposición en Génova se llevó a cabo desde el 9 de septiembre. Lo más lamentable es que, a principios de octubre, el cónsul ad honorem de Colombia en Italia, Ángelo Alberti, y el Ministro de Colombia Alejandro Posada, realizaron una "atenta visita," a la Exposición Ítalo - Americana. Y, como lo anota la historiadora Muñoz Burbano, en el informe que esa delegación diplomática envía a Colombia, “no aparece referencia alguna a los objetos, tal parece que ni siquiera los hubieran visto expuestos".

Más adelante se vuelve a comprobar la desidia y el desinterés del gobierno italiano, con la carta que Alberti envió a Colombia, en diciembre de 1892 desde la Legación de Colombia en Génova:

"Hace unos días el Prefecto de esta rendía informes de unas lozas antiguas que ese gobierno ha regalado a S.M. El Rey de Italia; más después de averiguaciones se encontró que las mismas habían sido recibidas directamente del Comité de la Exposición Ítalo - Americana y puestas en un rincón de aquella Exposición.

En vista del poco cuidado que el Comité ha tenido de esas lozas sepulcrarias el Gobierno ha dado orden favor que fueran recogidas y puestas en el Museo Nacional".

Nunca de supo si esas piezas de cerámica, despreciadas por Italia, volvieron al país. Tal parece que tampoco Colombia se interesó en su retorno.

El destinatario de este otro regalo absurdo de Colombia fue el Rey Humberto I de Italia, de quien se publicará su historia singular en otra entrega. Será una crónica más de la estrambótica andanada de sucesos sobre el Tesoro o Colección Quimbaya.


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