Historia / MAYO 29 DE 2022 / 1 mes antes

La tradicional ‘Calle de Fusa’ de Calarcá

Autor : Álvaro Camargo

La tradicional ‘Calle de Fusa’ de Calarcá

Calarcá fue poblada por disímiles migraciones, principalmente antioqueños. A la par, procedentes del oriente colombiano, por el Camino del Quindío, arribaron migrantes procedentes de los Santanderes, Cundinamarca, Boyacá y Tolima, mixtura cultural que derivó en divergencias socioculturales.

Los antioqueños establecían sus mejoras y plantaciones en la zona rural y sus casas en el perímetro urbano. Los cundinamarqueses, santandereanos, tolimenses y boyacenses plantaron sus mejoras en la vereda Santodomingo y en la parte urbana edificaron sus casas en una sola calle, denominada la ‘Calle de Fusa’ (acceso del Tolima y Cundinamarca), sector de la calle 37, entre carreras 19 a 23, 400 metros de vía pública, donde establecieron sus viviendas y comercios, lugar que se constituyó como “frontera invisible” de distanciamiento étnico–cultural. Sus habitantes, despectivamente denominados “rolos”, fueron laboriosos trabajadores, que en los fines de semana se convertían en fanáticos bailarines y parranderos, que en los jolgorios amenizados al ritmo de tiples y guitarras consumían abundante chicha, sabajón y comida.

Los apasionados antioqueños, parranderos, rascapulgas, y en estado de embriaguez, se entrometían en los bailes y jolgorios de los habitantes de la ‘Calle de Fusa’, embrollo que derivaba en tremendas trifulcas, donde se esgrimían largas y afiladas peinillas que dejaban un buen saldo de heridos y contusos.

El remoquete “rolos”, con el cual se designaba a los colonos que llegaban a la nueva población, procedentes del altiplano cundiboyacense, principalmente de Cundinamarca, derivada de la diferencia de tradiciones, costumbres y hábitos alimentarios y otros aspectos de la vida en social y familiar, propios de su actividad agrícola.

Los “rolos” desayunaban con un plato de “changua” (caldo con papas y cilantro, cominos y cebolla en abundancia), chocolate o agua de panela: el almuerzo era sudao preparado a base de papas, yucas, cubios, hibias, ullucos y cebollas, papas chorreadas, ajiaco y cuchuco de trigo con espinazo entre otros; el “algo” una “totumada” de chicha de maíz bien fuerte o de “guarapo” dulzón; la comida idéntica al almuerzo acompañada de chicha. No consumían la arepa antioqueña, la cual reemplazaban con pan de trigo o pan de queso.

Los antioqueños, desayuno sencillo, agua de panela, café con leche o chocolate; el almuerzo, un trozo de carne asada y una arepa de maíz; un rebosante plato de sancocho, acompañado de deliciosa arepa; la sobremesa, chocolate o mazamorra de maíz con un trozo de panela; la cena, un buen plato de fríjoles con “revuelto” de plátano verde, una “tazada” de mazamorra de maíz con más panela quebrada y a veces un poco de arroz “sudado”.1

1 Rodolfo Jaramillo Ángel, Luis Eduardo Marulanda. Caminando al revés Narrativa. Compilación Anécdotas y Crónicas. Biblioteca de Autores Quindianos. Secretaría de Cultura, Gobernación del Quindío. Universidad del Quindío. Armenia, 2011

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