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Historia / MARZO 17 DE 2024 / 2 meses antes

Los personajes del disparate en Armenia

Autor : Roberto Restrepo Ramírez

Los personajes del disparate en Armenia

Repollito.

Un viaje por la memoria de figuras excéntricas que han poblado las calles de Armenia. Desde Repollito hasta Ratón ¿A quiénes recuerda? ¿Quiénes faltan?

“En muchas ciudades del mundo es frecuente encontrar personajes que por sus excentricidades y ocurrencias, más o menos felices, sirven de diversión a los habitantes y que, por ende, se hacen merecedores de una gran popularidad entre sus contemporáneos. Todos ellos poseen por lo general características muy especiales que les confieren cierto aire de tipicidad, de emblema, de símbolo. Pero, desafortunadamente, muy pocos cronistas y fotógrafos se han preocupado por registrar sus vidas y estampar sus figuras, permitiendo así que el olvido se apodere de ellos”.

La anterior cita se ha tomado del texto titulado “Galería de personajes Bogotá. Locos de pueblo”, publicado en la separata del periódico El Tiempo que, durante muchos años, se llamó Lecturas Dominicales y en esta ocasión, salió a la luz el 31 de julio de 1988.

Es una referencia textual  de carácter intrascendente para muchos, porque se trata de la alusión a las personas que viven el mundo a su manera, en las calles de ciudades y municipios y a quienes también se les llama despectivamente - además de locos, tal cual los tilda el título del artículo - los bobos de pueblo, los alienados mentales o los  personajes típicos. Siendo este último el término más popular y aceptable, yo los he querido denominar, mejor, los “personajes del disparate”. Y es que a los  calificativos endilgados a esas personas, tampoco se escapa el que encontré en el título de uno de los capítulos de la monografía del municipio de Circasia, “bienaventurados los pobres de espíritu”. A continuación, transcribo dos de sus párrafos:

“Cuando pensamos en nosotros mismos, nos sorprendemos e impresionamos casi hasta el horror, al experimentar o tratar de comprender las condiciones en las cuales viven aquellos que no solamente tienen la pena de soportar su propia tragedia, sino también el peso y la mortificación que causan los necios, cuando en palabras hirientes, gestos y malas acciones angustian y aumentan el sufrimiento de estos desventurados…

…Ellos son un patrimonio Natural de los pueblos; testigos conscientes de las obras de varias generaciones en el transcurso de los tiempos. En el fondo llevan consigo su propia historia. Sus hechos, satisfacciones, penalidades y tristezas, forman una leyenda interesante de la cual nadie se ocupa” (En ‘Circasia, corazón palpitante del Quindío’, por Hilmer Giraldo, Editorial Quingráficas, Armenia, 1984).

Reitero, los llamo personajes del disparate, recordando la simpática obra de un recordado cronista, Pedro Claver Téllez (1941 - 2022) quien publicó el libro titulado “Biografía del disparate: personajes típicos de Bogotá” (Editorial Planeta, Bogotá, 1988) y de la cual salió una tercera edición en el año 2014. El disparate se equipara a la gracia que nos regalan los simpáticos personajes. Si se quiere, podemos  llamarlos  “bufones” de las estancias citadinas. Pero, también, los tiernos hombres y mujeres de la escena callejera. Son la singularidad de los convulsionados lugares de su supervivencia diaria.

De varias obras escritas, he tenido en cuenta lo referente a  los más recordados personajes del disparate de Armenia, la capital del Quindío. Es obligado comenzar con los dos más famosos, “Repollito” y el “Doctor Cuajada”( o “Conde del Jazmín”).Y es que los apodos son frecuentes, no solo para llamarnos todos en el ambiente amigable del Eje Cafetero, sino que dichos motes generalizan a los personajes típicos de los diferentes lugares.

Lilia Pérez, mejor conocida como “Repollito”, fue un ser muy conocido entre los habitantes cuyabros. Medía 1 metro con 30 centímetros de estatura y por su pequeño tamaño marcó huella. La recuerdan por su ruidosa risa y su participación en los eventos, como cuando se montaba en el carro de bomberos o cuando posaba en otro vehículo en su condición de “reina” del Atlético Quindío”, la hincha más popular del equipo. Y se emocionaban todos al escuchar de ella su estribillo, “Quindío, papá hijueputa”, en el Estadio Centenario de Armenia” (En: “Reseña sobre Lilia Pérez”, por Johana Marcela López Peña, Universidad de San Buenaventura, Armenia, 2010).

Quién mejor que la escritora Gloria Chávez Vásquez(actualmente residente en el exterior),para citar su impresión sobre otro personaje de Armenia, don Julio César Cardona. Precisamente sobre él se publicó su obra titulada “Cuajada Conde del Jazmín”, año 1989, en la Editorial de la Universidad del Quindío. La autora, muy impresionada por la vida del excéntrico caballero, quien se vestía acartonado (emulando al bogotano estrafalario, conocido entonces como el Conde de Cuchicute), con flores en la solapa, pañuelo en el bolsillo de la chaqueta y portando en sus dedos  anillos de piedras engastadas, expresó:

Doctor Cuajada o Conde del Jazmín.

“Nunca pensé que a partir de aquel día en que le ví por vez primera, vestido con ropa de safari, aquel personaje colorido, exuberante y simpático habitaría en mi imaginación para siempre. Tendría yo unos cuatro años, pero ya para entonces El conde del jazmín era el loco favorito de los niños de Armenia” (En “El Conde del Jazmín: Un Quijote criollo”. periódico virtual El Quindiano, octubre 18 de 2020).

Otro periódico de Armenia (ya fuera de circulación),en su edición habitual, publicó otras reseñas de inolvidables cuyabros:

Don Antonio Jaramillo Hoyos, llamado el Mocho Jaramillo. Perdió una pierna en un accidente motociclístico cuando venía de Calarcá hacia Armenia. Vivía en la calle 14 con 14, pertenecía a una de las familias más prestantes de la ciudad. Era comisionista, reconocido por todos porque su caballo andaba pintado por la publicidad de los negocios que lo contrataban...

Don Antonio Jaramillo, el mocho Jaramillo.

...Danilo: Anda a paso rápido por las calles de la ciudad. Es asiduo partícipe en las misas de la catedral. Sus manos cargadas de anillos, los pantalones de bota ancha y de colores fuertes lo hacen llamativos y particular”( En: “Personajes típicos que ya son historia”, Diario de Colombia, ejemplar del lunes 14 de octubre de 1996).

A las anteriores dos reseñas, es oportuno añadirle otras anotaciones. El mocho Jaramillo permanecía en el sitio de encuentro más famoso de Armenia, el bar Destapado. Y en el mismo lugar, durante muchos años, otro personaje frecuentaba el establecimiento, tal cual lo referencia en una foto el boletín titulado “Armenia 100 años”, publicado por Lito - Andes Publicidad en el mes de octubre de 1989. La foto referenciada corresponde al otro popular “mocho” del Destapado, llamado Omar Guzmán Amaya.

En relación con Danilo, Armenia tiene hoy otro personaje, un caminante, exagerado hasta el cansancio. Se le ve correr velozmente por las vías urbanas y solo queda la impresión en los ciudadanos que su organismo reventará por la fatiga. Su nombre no importa, su figura es menuda y ya marca una imagen del “correcaminos” humano, como muchos lo llaman.

En otra publicación, el cronista y docente universitario Manuel Gómez Sabogal se refiere a otra simpática mujer del “disparate” cuyabro:

Buche. La viejita era azuzada por los muchachos. Le gritaban y sacaba piedras, las tiraba y perseguía a los chinos un buen rato, hasta cuando se cansaba y se regresaba. Nunca supo para dónde iba, porque siempre andaba perdida. Y como su traje era el mismo, el olor se reconocía a cuadras. Ella era así, pero sus carreras se recordarán siempre” “(En “Personajes en la historia?”, por Manuel Gómez Sabogal, El Quindiano, febrero 23 de 2018.

En la misma publicación, el docente se refiere a otros dos personajes, Chucho, quien caminaba las calles portando un aviso doble, por delante y por detrás, en una forma curiosa de divulgar publicidad. Y El Paraguayo, quien fijaba afiches. Sobre él anota el cronista:”...lo recordamos por su balde con engrudo, su hisopo y los carteles anunciando el próximo partido del Deportes Quindío, una reunión política, un evento social, las rebajas en un almacén...”

El paraguayo.

Las dos alusiones anteriores, aunque no muestran las facetas  extravagantes de otros personajes, son la faz tierna de los que se dedicaban a la publicidad de antaño, pero que adornaron el escenario urbano de la Armenia que crecía en provincia.

Y no podía faltar, en el talante del profesor Gómez Sabogal, otra inquietud, en este caso, con relación a Lilia Pérez. Lo siguiente anotó al final de su columna periodística:

“... Por qué no se le ha hecho a Repollito un monumento?, recuerdo que en la calle quinta de Cali hay uno a Jovita Feijoó”.

La picaresca no podía faltar en las reseñas de personajes agraciados de Armenia. Y ello se encarna en dos pequeños hombres, uno muy diferente al otro en su personalidad. Son “Ave Negra” y Claudio.

Esto dice el primer cronista: “...había otra celebridad, con apodo de mal agüero, “Ave Negra”. Este individuo de estampa menuda y baja estatura, ayudante en la sacristía de la catedral, se mantenía en el atrio, donde buscaba la amistad de los muchachos de ocho a diez años, a quienes ofrecía corozos, que decía tener en uno de sus bolsillos...”meta la mano y saque corozos”, su frase”( En :”Personajes, costumbres y modas de la Armenia antigua”. La Crónica del Quindío”, noviembre 8 de 2015).

De la malicia pasamos a la inocencia, con Claudio el Lotero:

“... Claudio García era un hombre pequeñito, de 1 metro con 40 de estatura...En cierta ocasión llevaba Claudio un billete de la Lotería del Quindío y un hombre caritativo le fue a comprar completo lo que llevaba, pensando en el bienestar del anciano lotero. Ante la propuesta de vender todo el billete Claudio le respondió”. No le puedo vender sino un solo quinto porque si se la vendo toda me quedo sin trabajo y yo no quiero ser un vago”( En: “Claudio busca una medallita”, La Crónica del Quindío, diciembre 28 de 1996).

Claudio, el lotero.

Otros personajes singulares se quedarán en el tintero hasta publicar sus reseñas en nueva publicación. Son ellos Pinga Pérez, don Quintiliano, Carretera ,el doctor Poñuñas, el Profeta, el bobo Picapiedra, Comino y los choferes Marulo, Quiceno y Lotero. Espacio habrá para contar sus historias.

Mientras tanto, hoy, cuatro personajes caminan, cantan o bailan por las calles de Armenia, ofreciendo alegría. Son el hippie eterno Dan Dan Metamorfosis, el dulcero Gabriel Montoya (“Locomotora”), quien vende dulces en su chaza ambulante, el mimo Kukú, Julián el bailarín y el sinigual cantante “Ratón”. Estos tres últimos, se ven, como artistas que fungen con esperanza  de resaltar, en la calle Real.


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