Historia / AGOSTO 08 DE 2021 / 3 meses antes

Los pueblos quindianos de agosto y sus efemérides

Autor : Roberto Restrepo Ramírez

Los pueblos quindianos de agosto y sus efemérides

Antigua plaza Bolívar de La Tebaida.

Conocer la importancia de un municipio o de una persona es algo que se rememora a través de la celebración de su día clásico, lo que señala también las fechas de nacimiento o muerte de los protagonistas de dichas estancias.

Agosto es un mes de amplia connotación festiva en el Quindío en razón a que, en el transcurso de diferentes años, se dieron las circunstancias históricas que marcaron la fundación -o la firma del acta que simbolizaba ese hecho- en cuatro de los doce municipios. Tal acción se dio generalmente cuando en esa época se conformaron las diferentes Juntas Pobladoras. 

Esas fechas son, en su orden de celebración: Quimbaya el día primero, Circasia el día 10, La Tebaida el día 14 y Filandia el día 20. Cada una de estas fechas del octavo mes están matizadas por el recuerdo de los sucesos provincianos que se narran en cada festejo, validado ello a través de la relectura de las obras escritas que las traen a la memoria. También se suceden los eventos que alimentan el alma y la conciencia de sus habitantes, o se realizan los actos administrativos y protocolarios de alcaldes y funcionarios.

Las fuentes bibliográficas que rememoran esos días históricos son variadas. Vienen desde el siglo XIX, a finales, con la obra titulada “Geografía e historia de la provincia del Quindío” -1892- de Heliodoro Peña Piñeiro y con las varias ediciones del libro “Quindío histórico” -1955 y años posteriores- de Alfonso Valencia Zapata. Son estos los dos libros más emblemáticos y, también, los de mayor alcance y consulta.

Mientras tanto, en el plano de cada localidad, sus cronistas y escritores no solo han acudido a las dos fuentes anteriormente citadas, sino que han generado -desde diferentes formas de creación, investigación y estilo- las monografías, ensayos y compilaciones más conocidas entre sus moradores. En el caso de Quimbaya, están los libros titulados “Fundación de Quimbaya” -1985-, de Jesús Alberto Alzate Villegas, y “Quimbaya ciudad farol” -2013-, de Carlos Aurelio González Restrepo. 

Las publicaciones de Circasia provienen de la escritura de Piedad Gutiérrez Villa, con su obra “Circasia en la historia” -1984-, y de Helio Fabio Henao Quintero, con su libro titulado “Diálogo con Simón Bolívar El Libertador” -2016-.

En lo que respecta a La Tebaida, las dos obras más consultadas son las de Francisco Cifuentes Sánchez “La Tebaida Quindío” -1993-, y la de Alejandro Vallejo Betancur “La Tebaida centenaria” -2016-. 

Mientras que Filandia enseña dos libros producidos, uno para el cincuentenario y el otro, para la celebración de su primer centenario de fundación. Ellos se titulan “Reseña histórica del municipio de Filandia” -1928-, de Cornelio Moreno y “Filandia hija de Los Andes” -1978-, de Carlos E. Restrepo Ramírez.

Como complemento necesario, otros textos no menos relevantes han aparecido en el medio regional. La mayoría recogen y divulgan aspectos anecdóticos e historiográficos interesantes. Sobre los cuatro municipios aquí mencionados, están los siguientes libros publicados, entre otros:

 - “Quimbaya: la tribu, la fundación, la ciudad” -1982- de Hugo Galvis Valenzuela.

 - “Circasia corazón palpitante del Quindío” -1984- de Hilmer Giraldo Giraldo.

- “Memorias de mi pueblo” -2016- de Guillermo Valencia Marín.

 - “Filandia cien años” -1978- de Francisco Betancur Ramírez.

En referencia a esta relación bibliográfica, es oportuno destacar dos fechas que aparecen en igual número de libros. Sus apartes escritos tienen incidencia con el año que corre, el 2021. En el primero de ellos, don Alfonso Valencia Zapata presenta la reseña de uno de los primeros pobladores de Armenia, en la página 151 de la segunda edición de “Quindío histórico”, publicada en 1963. Se trata de don Juan Antonio Herrera Gómez, nacido en Salamina en 1821 y muerto en Armenia  en 1925, a los 104 años de edad, y quien parece también fue integrante de su junta pobladora. Son datos que podrían motivar la celebración del bicentenario del natalicio, en este año calendario, de dicho personaje que hizo parte de la historia sencilla de la región.

El otro caso de necesaria y justa celebración corresponde a un escritor de Filandia, el médico Gustavo Ocampo Chica, nacido en ese municipio en 1921 y quien publicó para sus coterráneos otra obra que contiene datos históricos. Se trata de “Filandia historia y humor”, un libro divulgado en 1984, que se ha convertido en una de los más agradables textos sobre el panorama picaresco y anecdótico de este municipio quindiano.

Ocurre, entonces, que el bicentenario de uno de los primeros pobladores de Armenia y el centenario de un escritor de Filandia son dos fechas que deberían conmemorarse, aunque sea en el lapso de los meses que restan, hasta finalizar el año 2021.

Para ordenar el vasto compendio informativo, un profesional -el actual vicepresidente de la Academia de Historia del Quindío- publicó en el año 2019 el libro titulado: “Relatos, fundaciones y primeras descripciones de los pueblos del Quindío”, dentro de la serie llamada Biblioteca de Autores Quindianos. En ella se aborda una tesis bien interesante, a partir de la premisa que se ha convertido en la línea conductora de su presentación:

“...En el Quindío, Antioquia puso la gente, el Cauca la tierra y Caldas la identidad...”.

Desde esta cita contextual, Valencia Barrera se refiere a los procesos fundacionales de los municipios quindianos y, entre ellos, a los de Filandia, Circasia, Quimbaya y La Tebaida. En relación con los dos primeros el autor sustenta las condiciones históricas de lo que fue su poblamiento inicial, considerado como de “clase espontánea, en la que los migrantes se diseminaban y llegaban a motivar la fundación de los pueblos”. Mientras que la fundación de Quimbaya se generó a partir de una mejor opción para la “comercialización de los productos agropecuarios y de abastecimiento de provisiones”. Y la de La Tebaida “fue el ejemplo de un poblamiento comercial inducido”.

Esta lectura, además, nos aclara con suficiencia el porqué de las fechas aniversarias y sus contextos histórico y administrativo. La de Quimbaya, el primer día de agosto, se configuró en la expedición del Acuerdo 15 del Concejo de Filandia, del 27 de julio de 1914, en el cual se erigía el corregimiento de Alejandría, con vigencia a partir del 1 de agosto. En lo que respecta a la fecha clásica de Circasia, ella se establece desde lo señalado en la escritura número 47 del 10 de agosto de 1884, protocolizada en Salento, y que estipulaba varias condiciones de los que allí firmaban, todos ellos miembros de su junta pobladora.

El recorrido para establecer la fecha clásica de fundación de La Tebaida, el 14 de agosto de 1916, se marca desde la “medición del terreno y el trazado de las calles y carreras del nuevo municipio y de sus plazas”, en el predio de la antigua hacienda que era propiedad de su fundador, don Luis Arango Cardona. Este famoso guaquero, en compañía de sus hermanos, había vendido los lotes que a ese gran terreno correspondían. En cuanto a Filandia se refiere, el escritor Gonzalo Alberto Valencia Barrera aclara algo que ya había escrito don Heliodoro Peña Piñeiro en su obra de 1892. Es el hecho de la participación de “cerca de 102 individuos encabezados por el doctor José Ramón López Sáenz, Severo Gallego, Gabriel Montaño, Ramón Peláez, Felipe Meléndez y otros firmantes” en la suscripción del acta en que se declaraba la fundación de este municipio, lo que tuvo lugar el 20 de agosto de 1878. Esta última mención es importante, en razón a que mostraría cómo no fue solo la fundación en la que participara un único personaje -el entonces maestro de escuela Felipe Meléndez-  sino la de más de un centenar de colonos.

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Y es que ambos escritores lo aclaran con fuerza histórica, debido a que en el imaginario colectivo siempre se ha insistido en la versión que apunta a endilgarle solo a Meléndez la constitución del caserío de Filandia. Cuando, en verdad, él fue solo uno de los cuatro “a quienes se concedió la designación del nombre”, que significa “La Hija de Los Andes” -Peña, 1892-. También a Meléndez, en 1880, le había sido otorgada “una extensión de mil hectáreas de baldíos por títulos de concesión” -Valencia, 2019-. Lo que indica ello la enorme incidencia de este maestro en los destinos de la región.

Por último, y también referente a Filandia, este municipio se apresta a celebrar otra efeméride en agosto, el centenario del natalicio de Olga de Chica, la más prestigiosa artista pictórica de su historia.

Doña Olga nació en Filandia el 21 de agosto de 1921 y murió en Manizales el 16 de diciembre de 2016. Lo siguiente aparece en su reseña autobiográfica, escrita por ella el 16 de enero de 1990:

“...Mis padres fueron Juan de la Rosa Alba Restrepo y Pastora Gómez Muriel. Hice mis estudios en el colegio del Sagrado Corazón de Jesús, regentado por las hermanas Bethlemitas. En el año 1938 formé mí hogar con Carlos Chica Piedrahíta y de cuya unión nacieron dos hijas: Eloína y Sonia, residentes en Estados Unidos de América. Desde el año 1974 estoy dedicada a la pintura primitivista...”

Una mayor información sobre esta gran pintora aparece -también a modo de catálogo a todo color sobre sus cuadros- en un libro titulado “El paisaje cafetero” de Olga de Chica- -Hoyos Editores, Manizales, 2017-, escrito por el salamineño Fernando Macías.



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