Historia / NOVIEMBRE 15 DE 2020 / 2 meses antes

Montenegro, del muralismo y otros “tesoros culturales”

Autor : Fernando Jaramillo Botero y Roberto Restrepo Ramírez

Montenegro, del muralismo y otros “tesoros culturales”

Barranquismo transculturización en Montenegro, palabra de Efrén Fernández Varón en el parque De la Familia Javier Correa Zapata.

Recorrer las calles de Montenegro ya es de interés cultural, por cuenta de componentes nuevos que han impreso a este municipio quindiano un matiz diferente para el disfrute de locales y visitantes. Son esos aspectos la otra cara de un turismo cultural en esta pequeña ciudad intermedia del Eje Cafetero que, hasta hace algunos años, solo se presentaba como paso obligado para dirigirse al parque temático de la Cultura Cafetera, a escasos kilómetros del perímetro urbano y de su corregimiento llamado Pueblo Tapao.

“Puebliar, el término de la modalidad dirigida al reconocimiento local y regional, nos ha cambiado la noción de pasear, viajar y apreciar los detalles y paisajes circundantes de los municipios del Quindio y departamentos limítrofes. Por lo mismo, nos asoma a la oferta del tan anhelado turismo sustentable, responsable y no depredador. Desde esta perspectiva, decidimos transportarnos hasta Montenegro, utilizando el servicio de transporte intermunicipal, tomando el vehículo en el punto donde estacionan en el sector urbano de Armenia. Nuestro propósito era definir una ruta urbana, que nos trace el sentido de un recorrido lineal. Esto no fue posible porque, desde el primer momento que avistamos un mural pictórico en la fachada de una de sus casas —situada sobre el recorrido de entrada del carro de pasajeros—, decidimos bajarnos para apreciarlo mejor. Estábamos a unas 6 cuadras de la plaza Bolívar, cerca del sector de la antigua estación del tren.

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Si entramos a Montenegro desde Armenia, el vehículo de transporte colectivo gira hacia la derecha para adentrarnos en un sector populoso, que corresponde más bien a otra imagen del municipio tradicional que esperábamos encontrar. Se conoce ese sector como La Soledad, tal vez por una hacienda y sitio turístico cercano, que ha tenido ese nombre desde principios del siglo XX. En 1890, en una explanada del mismo nombre del municipio vecino, y con características topográficas similares, fue encontrado el conjunto de arqueología famoso, conocido como el Tesoro Quimbaya. Tal vez por esa razón, el nombre tan popular de La Soledad recuerda que, en varios hallazgos de tumbas indígenas prehispánicas se han encontrado objetos de oro y cerámica, que tienen la forma de una solitaria y hermosa ave llamada “soledad”, y que además emite un canto melodioso.

 

Al fondo, la casa Cadavid.

Todos los recorridos urbanos de Montenegro, que se emprenden caminando, están matizados por decenas de murales, algunos de ellos concentrados en las 3 paredes externas de una institución educativa cerca de la estación del tren, sobre la carrera cuarta. Las pequeñas obras pictóricas contiguas fueron pintadas por niños, en un singular concurso infantil que allí dejó su marca duradera.

Los murales pictóricos de Montenegro son de temática variada y la mayoría de sus títulos evocan el paisaje y las costumbres cafeteras. Se pueden apreciar sobre muros y fachadas de casas ubicadas a lo largo de sus 3 carreras principales, en sentido oriente occidente y viceversa. También, sobre sus calles intermedias. Son hermosos, sencillos y coloridos. En un plegable titulado Galería de Cielos Abiertos, y realizado por la administración del alcalde Álvaro Hernández Gutiérrez, los turistas y visitantes pueden encontrar la guía de ubicación, sus fotografías de referencia, los nombres de las familias que facilitaron las fachadas de sus viviendas para plasmarlos, con sus nomenclaturas, los títulos y fichas técnicas de algunos.

Otra faceta de los atractivos culturales de Montenegro están en sus parques y la plaza principal. En esta se encuentran los siguientes: En su marco, la iglesia San José, construida en la manzana oriental, como todas las parroquias católicas. En la misma cuadra, enseguida, la imponente Casa Cadavid, el símbolo más famoso de arquitectura de bahareque y con fachada republicana. Dentro de la cuadrícula de la plaza, la estatua de Bolívar, del escultor Pietro Tenerani y la escultura del cacique Cuturrumbí, del artista Gustavo García Páez. En la manzana norte, fachada de la alcaldía, un mural del artista Henry Villada nos recuerda otro aspecto geográfico y cultural de Montenegro, su condición de puerto fluvial sobre el río De La Vieja. La actividad del balsaje se desarrolla en sus aguas. Allí se encuentra el caserío Samaria, habitado por los Embera Chamí y donde, en 1996, se constituyó el primer cabildo indígena del Quindío.

Montenegro es una de las pocas localidades que encierra el encanto de la cultura tradicional. Porque sus pobladores interactúan todavía en la dinámica de costumbres arraigadas en lo cafetero, lo que se alcanza a apreciar en varios sitios de encuentro, como el contorno y el interior de la plaza de mercado, los bares y cafés donde se puede degustar tinto y pintadito. El lugar más emblemático se conoce como El Totumo, alrededor de un arbusto en su plaza principal, y donde se acondicionaron bancas de cemento para la conversación de los adultos mayores. El resto de aquella plaza principal es también el escenario para la interpretación de música de cuerda, bailes campesinos del fin de semana, ventas de golosinas y helados, trueque de productos y objetos usados. Todo ello para pobladores rurales que allí todavía se dan cita, entre los árboles frondosos, y sentados alrededor de la escultura de Cuturrumbí. Es lo popular, entroncado en la raíz identitaria de las tradiciones de antaño, que invitan también al jolgorio de los turistas. El ambiente de esta plaza es uno de los pocos que refleja ese espíritu del Paisaje Cultural Cafetero.

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Montenegro cuenta con 4 entradas más, además de la principal que parte desde Armenia. Son las que conectan al municipio con Pueblo Tapao y el Parque del Café. Tambien las de Circasia, Quimbaya y Filandia. Turistas y vecinos de estos pueblos acceden a diario al casco urbano por estas vías. Alrededor de dichas carreteras, los guaduales y cafetales sobresalen por su esplendor, además de las depresiones formadas por quebradas o por el río Roble y su profundo cañón.

En varios puntos de la zona urbana se encuentran sitios y aspectos turísticos y culturales, que hemos querido llamar los “tesoros ocultos”. Los de carácter histórico son los 2 cementerios. El Libre, lamentablemente destruido en su interior, y el Católico, que todavía tiene panteones de arquitectura funeraria de principios del siglo XX. 

El “tesoro cultural” más importante se encuentra al interior de una de las vitrinas de la muestra arqueológica de la casa de la cultura. 

Es un pequeño artefacto de piedra, labrado con filo, llamado “punta de proyectil” por los arqueólogos. Estuvo asociado a la cacería de mastodontes y se constituye en la pieza de mayor antigüedad exhibida en museo alguno del Quindío, pues representa 9.000 años de historia de los primeros pobladores del territorio. Fue encontrada esta evidencia en una excavación arqueológica de la zona rural. En esa casa de la cultura, un mural de madera del escultor Orlando Londoño Hidalgo y otra obra pictórica del artista Villada adornan las paredes del primer piso. El mural de Londoño tiene como temática la fundación de Montenegro, con sus personajes sobresalientes.

Otros “tesoros culturales” de su casco urbano se ha colocado en el parque Elías Pérez Sanz. Son algunas lajas líticas arqueológicas de “tumbas de cancel” y varios bloques de piedra con labrado circular, que pertenecieron a molinos de trigo del siglo XIX. Cerca de allí, frente al Instituto Montenegro, en el andén de la tienda Jacabri, 2 curiosas sillas elaboradas de antiguas herraduras de arriería llaman la atención de los transeúntes. A una cuadra, en la antigua vía ferroviaria, el pontón, construido de piedra y concreto en 1929. En el barranco de la estación, el barranquismo del artista Juan Carlos Giraldo García, titulado Estampa Cafetera.

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En la salida a Pueblo Tapao se construyó la Plaza Café, con un local comercial significativo, el Café Mujer María Antonia. Los más novedosos “tesoros culturales” se encuentran en este sector, específicamente al interior del Parque de la Familia. Son la bóveda celeste y una cámara pequeña, donde se exhiben un traje de astronauta y otros aspectos de los planetas. Detalles que trasladan a estudiantes y visitantes al interesante mundo de la ciencia y la tecnología aeronáutica. El Parque de la Familia es un lugar con piscina y recintos culturales y de esparcimiento, manejado organizadamente por dirigentes cívicos de Montenegro. Allí también se esculpió el más hermoso barranquismo de la región, que estimó tanto como su mayor obra, del artífice popular Efrén Fernández Varón. Su título es Transculturización, donde se visibilizan escenas familiares y símbolos indígenas. Con estos componentes, Montenegro se muestra así al Quindío y Colombia como un modelo abierto al necesario Turismo Histórico y Cultural.


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