Historia / NOVIEMBRE 29 DE 2020 / 1 mes antes

Una pesquisa sobre plazas, casas y moradores del Quindío en sus primeras décadas

Autor : Roberto Restrepo Ramírez

Una pesquisa sobre plazas, casas y moradores del Quindío en sus primeras décadas

Una de las tareas primordiales de los colectivos llamados Centros Locales de Historia, en el departamento del Quindío, comenzó en el año 2019. Se trata de recuperar la información sobre las casas del marco de sus plazas principales, y de sus familias moradoras, durante los 40 años posteriores a la fundación de los municipios. Los Centros Locales de Historia han resultado una experiencia de participación de pobladores, desde la dinámica académica de tertulias alrededor de los temas históricos. No son ellos órganos dependientes de la Academia de Historia del Quindío y tampoco son sus agencias en cada municipio. Son grupos voluntarios de estudiosos de la historia que se reúnen para debatir sobre el transcurrir de sus localidades, desde la época de fundación.

Fue en una de esas tertulias, y luego socializada en reunión de la Academia de Historia, cuando uno de sus miembros, Jorge Hernán Velásquez Restrepo, propuso la tarea de recuperación de datos sobre los primeros años de las plazas principales. En 4 municipios comenzaron el proceso, que se proyectó inicialmente en modalidad de talleres para la recuperación de memoria oral. Igual número de motivantes antecedieron a estas pesquisas y fueron vitales para constituir unos primeros informes que se elaboraron a nivel de modelo de búsqueda genealógica.

Los resultados han permitido, en la medida del avance de indagaciones familiares, encontrar en sus contenidos los siguientes puntos de interés: la disposición de las plazas principales como sitios de encuentro. Sus nombres originales hasta 1910. Patrones comunes y rasgos diferenciales en cuanto a sus construcciones. El factor humano de los primeros pobladores. Las significaciones simbólicas en nomenclaturas de plaza y calles. Los detalles constructivos del bahareque y la tapia pisada. La preponderancia de las primeras capillas y templos. La existencia de toldos de lona y la dinámica del mercado. Las principales características de aquella técnica constructiva que ha sido llamada de muchas formas, las 2 más singulares, “arquitectura temblorera” y arquitectura sin arquitectos”.

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En Armenia se tuvo en cuenta el trabajo artístico del arquitecto investigador Hernando Jiménez Sánchez, quien había elaborado un bosquejo pictórico de la plaza principal, correspondiente a los primeros años del siglo XX, donde la perspectiva y figuración de sus casas de bahareque, incluyendo la desaparecida iglesia de guadua en la esquina suroriental, se muestran con todos los detalles. Para Calarcá, la segunda población del Quindío, se acudió al trabajo de recuperación fotográfica y de información sobre los núcleos familiares de la plaza. Fue realizado por Carlos Alberto Mora Buitrago años atrás, en los ámbitos de la vida cotidiana de las altivas casas.

El bosquejo artístico de Armenia, la compilación de datos familiares y fotográficos de Calarcá, el conjunto de cifras y anotaciones del censo de Salento del siglo XIX y la maqueta de madera que reproduce las minucias tipológicas de las casas de Filandia fueron, entonces, el punto de partida para la iniciación de los talleres y donde se contrastó, con los participantes, la información sobre vida cotidiana y costumbres de las plazas, lo cual se presentó a nivel de ponencias en el XIX Congreso Colombiano de Historia, realizado en octubre de 2019 en Armenia.

Salento es la primera población fundada en el Quindío. Su archivo histórico y documental es bien valioso y además cuenta con los resultados de un censo de 1870, cuyo análisis y resúmenes fueron adelantados por Velásquez Restrepo, como acucioso genealogista que es, además de ser aportante de información sobre el origen de muchos apellidos y troncos familiares de la región. Filandia se convirtió en la segunda población desde su fundación en 1878.Su plaza principal es la que mejor conserva la armonía arquitectónica, luego de más de un siglo de haber sido construidas sus casas. Una maqueta de madera, ganadora del premio al mejor bien local de la Nación en el concurso Crea, reconstruye fielmente las fachadas de las casas de la plaza principal. Fue elaborada por el artesano Luis Peláez en la década de los años 70, siendo pulida por el artista popular Conrado Ángel años después. Ella fue punto de partida para el trabajo de rastreo histórico, indagando con los adultos mayores sobrevivientes sobre las características ocupacionales y sus moradores.

El trabajo tiene en cuenta varios elementos desde las ópticas arquitectónica, antropológica y genealógica, como una tendencia novedosa de configurar la historia de una localidad. Tampoco faltaron las consultas documentales y bibliográficas y de las crónicas de los viajeros que trasegaron por el Camino del Quindío, las entrevistas a personas mayores, los conversatorios y sesiones en las que participaron jóvenes interesados en el proceso. Los resultados preliminares arrojan la ocupación de las casas por núcleos familiares vinculados a la fundación y en el transcurso de los primeros 40 años, contribuyendo ello a la reconstrucción de la memoria y los imaginarios de la vida provincial.

La premisa investigativa que enriquece esta indagación histórica parte de 2 presupuestos. “...Redescubrir la simbólica de la casa, que no es solo un conjunto de elementos físicos arquitectónicos, sino que es el reflejo de individualidades, de intimidades de hogares y de historias de casas como historias de vida”1. La plaza como espacio “que tiene que ver con 3 funciones críticas distintas: crear un espacio sagrado, proveer una seguridad básica y albergar un mercado comercial”2.

En la ponencia del municipio más antiguo, titulada “Salento, historias de familias y pioneros fundadores del Quindío”, su autora, Catalina Guevara Carvajal, resalta los 2 momentos de la fundación y presenta los hechos más significativos de las composiciones familiares de su plaza, que acuciosamente un colectivo de jóvenes recogió con la ayuda de miembros de la Academia. Pero el más importante aporte consiste en reconstruir la línea genealógica, desde el soporte que ofrecían los datos del censo.

La plaza de los municipios quindianos también fue el escenario de hechos violentos y todos los que nacieron y crecieron en esas casas de sus marcos recuerdan hechos trágicos y traumáticos. En Córdoba, por ejemplo, la plaza debió soportar, con sus gentes, un encierro en la época de las confrontaciones partidistas. Pero es también la plaza el más importante referente del conglomerado social. Sigue siendo el polo neurálgico de la historia, del civismo y de la fiesta comunitaria. Es la marca mayor de la escena para el poder civil y eclesiástico. Los templos son su mayor referencia simbólica, aunque desaparezcan por casos fortuitos como los de Circasia y La Tebaida.

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Para Filandia, destacada en la cuarta ponencia por Héctor Uribe Saldarriaga, se indagó por una década más de recuentos históricos. Desde 1878 hasta 1928, los sucesos de este municipio presentan acontecimientos que dan cuenta de su dinamismo, pero también del comienzo de su declive en su movimiento comercial. Es un poblado que, como los demás, se mueve alrededor del mercado en toldos de lona. Tal imagen fotográfica es la radiografía de la singularidad de su comercio. Pero también, a través de otra foto histórica, se aprecia la modificación de la fachada del templo principal, en la celebración de su Cincuentenario, como algo que no se ha podido explicar, pues ya era una tercera transformación de dicho monumento religioso.

En las ponencias de Calarcá —fundado en 1886— y Armenia —1889—, sus autores, Carlos Alberto Mora Buitrago, Jorge Hernán Velásquez Restrepo y María Eugenia Beltrán Franco, se refieren a las reseñas de las familias asentadas en los 4 costados de las plazas, mostrando claramente que los primeros 40 años de aquellas localidades no son solo la mención de acontecimientos ni una lista de sucesos políticos y sociales. Son historias de vida de aquellos grupos parentales, que allí crecieron, amaron y murieron y que le imprimieron a sus hijos el apego a las tradiciones y a las casas centenarias, como escenarios que fueron de aquellos primeros 8 lustros de desarrollo poblacional.

No obstante, además del templo, otros elementos las identifican. En Montenegro, la Casa Cadavid y algo muy sencillo “el árbol del totumo”. En Circasia, la fuente de los peces. En Quimbaya, el Cristo monumental. Pijao, con sus recordados y añejos cafés. Génova, con las puertas de bronce repujado en el templo. Igualmente, la plaza es notoria por la extensión, cuyas medidas no aumentan o restan su importancia social. La más pequeña, en Buenavista o la más grande en el corregimiento de Barcelona. Y la más singular, la plaza Luis Arango Cardona, en La Tebaida, que es la única en el mundo que ensalza el monumento a una práctica insana, la guaquería.

1 Restrepo, Roberto. Londoño, Sebastián.”Historias de casas, historias de vida”. En: “Ensayos de Historia Quindiana. Academia de Historia. Biblioteca de autores quindianos.Armenia.2010.

2 Estrada, Fernando”. La ciudad: una forma de construir mundos”. En: Revista Credencial. Mayo 2008. Bogotá.



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