Mundo / MARZO 12 DE 2011 / 10 años antes

El terremoto y tsunami de Japón y los quindianos testigos de la tragedia

El terremoto y tsunami de Japón y  los quindianos testigos de la tragedia

Alejandra Orozco Tabares una quindiana de 23 años de edad llegó con su pequeño hijo Juan David de cuatro años al aeropuerto internacional de Narita en Tokio, hace 21 días. Salió de Armenia el 17 de febrero vía El Dorado en Bogotá y de allí a París.
Como dato curioso, debo contarles el susto que pasó Alejandra cuando se enteró que el avión en el que volaba París-Tokio tuvo que regresar al aeropuerto Charles de Gaulle en la ‘Ciudad Luz’ tres horas después de haber salido con destino a Japón y por razones que todavía no sabe. En el congestionado puerto aéreo de la populosa ciudad de Tokio, Andrés Pineda su esposo le esperaba ansioso. Año y medio sin ver a su esposa e hijo y dedicado al trabajo en la multinacional japonesa Hitachi.

Cuando apenas tenía 10 años, Alejandra vivió el terremoto de Armenia, conoció los efectos de un desastre natural conmovedor y que dejó parcialmente destruidos los municipios del Quindío y a más de 1.200 víctimas mortales en 28 localidades de la región afectada por el sismo del 25 de enero de 1999.

Alejandra es hija de Jairo Orozco Espinosa y Yolanda Tabares —los dos de Armenia—. Jairo es técnico operador de RCN en el Quindío. Trabaja con la cadena radial de la organización Ardila desde hace cerca de 28 años y me correspondió vincularlo en mi condición de gerente de la empresa cuando estaba lejos en el tiempo de pintar las canas que ahora le ennoblecen. Jairo no se las da, pero es un inquieto productor de cositas que no todos los de ahora saben de la radio. Al lado de Jorge Eliécer Tovar Herrera, Orozco Espinosa trabaja todos los días con inmenso amor en los detalles que tiene el oficio de hacer radio.

Desde hace 22 días hoy sábado, no duerme bien. Piensa a toda hora en Alejandra, en su yerno y su nieto Juan David. Su preocupación radica especialmente en el miedo que él le tiene a los temblores. Cuando el terremoto de Armenia fueron muchas las noches en las que muerto del terror se iba a una caseta cerca de su casa. Nunca nos explicamos, sus compañeros, cómo fue que se acostumbró a trabajar en el piso más alto del edificio Cámara de Comercio donde funcionan las emisoras de la cadena.

Alejandra, la niña de la casa de Jairo y Yolanda se encuentra finalmente bien. La familia Pineda Orozco vive en Oyama, a una hora de Tokio, viajando en el tren bala. Está viviendo provisionalmente en un albergue habilitado por los organismos de protección de Japón y aunque a eso de la medianoche del viernes, casi 20 horas después del terremoto y el tsunami que se presentó como primera consecuencia del terrible sismo todavía no había pasado un bocado de comida, se sentía más tranquila. Derramó muchas lágrimas y manifestó en varias oportunidades que quería regresar a su casa en Armenia y reunirse con sus padres y sus hermanos Jonatan y Paula.

Ayer añoré a Juan Gossaín; nos hizo falta a sus colegas y amigos en este trance difícil del país asiático. Con Juan hubiéramos escuchado una enorme y humana transmisión de radio. Desde La Crónica del Quindío estuvimos buscando más informaciones, sobre todo con ganas de saber acerca de la suerte de otros quindianos.

Es así que logramos contactar al sur de Tokio a Marta Ocasiones su nombre en Colombia cuando era soltera hace 25 años y hoy Marta Yosinaga el apellido de su esposo, un ingeniero que trabaja en la Canon. Marta nació en Armenia y en el Quindío vive su familia. “Me encuentro bien gracias a Dios” nos dijo. “Se me quebraron todas las cosas de la casa, pero eso no importa. Estoy lista con la mochila por si hay necesidad de salir corriendo, pero eso sí, siguiendo las instrucciones que nos están dando los cuerpos de socorro. Gracias por llamar” y en ese instante: “Adiós, está temblando otra vez...”. Me quedé mudo… y el resto de las horas del viernes y parte de la noche, viendo imágenes de televisión, leyendo cables internacionales, pegado del internet y escuchando tangos en las voces de los japoneses Iku Abo y Rango Fugisawa a quienes vi con la orquesta típica de Tokio hace cerca de 30 años...

Por: Jorge Eliécer Orozco D.




Alejandra Orozco Tabares se comunicó con su familia en el Quindío y le expresó que se encuentra bien, luego del terremoto y posterior tsunami, con su esposo e hijo en un albergue.



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