Mundo / SEPTIEMBRE 22 DE 2018 / 2 años antes

Generación de empleo vs. desplazamiento de campesinos, posiciones sobre monocultivos

Autor : Brianna Márquez C.

Generación de empleo vs. desplazamiento de campesinos, posiciones sobre monocultivos

Los monocultivos de árboles cubren la demanda de madera en el mundo.

En el Quindío prima la siembra de eucaliptos y pinos. CRQ dijo que son necesarios para suplir necesidades de consumo. 

En el marco del día internacional de Lucha Contra los Monocultivos de Árboles, que se conmemoró este 21 de septiembre, LA CRÓNICA consultó referentes sobre el tema y encontró opiniones encontradas.

Las razones en pro hacen referencia a la generación de empleo, el abastecimiento de las necesidades de consumo de madera y papel y la vigilancia y estudio sobre las zonas.

Los argumentos en contra están relacionados con el desplazamiento de los campesinos, uso de agroquímicos en determinadas plantaciones, pocos aportes fiscales a municipios, afectación en el ciclo hidrológico del cauce en ríos y quebradas, entre otros.

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Jhon Elvis Vera, ambientalista, señaló que dichos monocultivos, llamados ‘desiertos verdes’, agreden el ecosistema local donde son ubicados. 

“En el caso del Quindío, la lucha de los ambientalistas ha sido en contra de los monocultivos de pinos y eucaliptos. Ahora se suma el del aguacate hass, ya que están sostenidos con agrotóxicos para lograr la mayor productividad de los mismos, agravando el impacto sobre su entorno. Hay un problema social, como son grandes monocultivos, ocupan en algunas ocasiones miles de hectáreas y desplazan al campesino raizal de la región, adquiriendo sus fincas y presionando de alguna manera, para que ellos salgan y se avance en dichas plantaciones”.

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Explicó que las siembras deterioran los suelos, y afirmó que el empleo es mínimo. “Son pocos aportadores del recaudo fiscal de las localidades y del departamento. Además, los monocultivos son implantados por empresas extranjeras, cuyas ganancias van a dar a sus orígenes”.

Aseguró: “Según la Organización de Naciones Unidas, ONU, los campesinos con menos de cinco hectáreas son quienes producen el 70% del alimento a nivel mundial, por lo que estas grandes labranzas no aseguran la soberanía alimentaria, porque son cultivos para la exportación, por lo que hay que respaldar a la economía familiar, quienes nos aportan el alimento diario”.

De otra parte, según lo evidenció una caracterización de los servicios ecosistémicos de las cuencas de abastecimiento de los acueductos municipales, realizada por autoridades departamentales, las quebradas Cruz Gorda y Bolivia de Salento tienen en sus alrededores monocultivos de eucalipto, que afectan el ciclo hidrológico del cauce, porque no genera una conectividad entre el bosque natural y el cultivo forestal. (Lea: Quebradas de Salento, afectadas por monocultivos de eucalipto)
 

Generación de empleo

Alexánder Ocampo Sánchez, ingeniero de desarrollo social de Smurfit Kappa zona norte, precisó que las plantaciones de la empresa se realizan donde antes había potreros y que además, no ocupan más de una o dos personas por más de 300 hectáreas. “Por el contrario, aquí se genera más empleo. En el departamento estamos generando más de 100 trabajos directos de calidad”.

Agregó: “Tener pinos y eucaliptos en vez de otros cultivos y potreros, es más benéfico para el medio ambiente por la captura de carbono y la regulación hídrica que aportan los árboles”.

Carlos Humberto Maya, técnico operativo de la subdirección de regulación y control de la Corporación Autónoma Regional del Quindío, CRQ, dijo: “A mí me extraña que se haga oposición a una práctica que ha sido de alto beneficio para las comunidades y los campesinos. Las plantaciones forestales no deberían estigmatizarse, ya que somos altos consumidores de madera y de papel”.

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Indicó: “Hace 20 años, la caña de azúcar se usaba para realizar papel, pero no suplía completamente la demanda, por lo que se vieron necesarios los monocultivos, que atienden las necesidades de consumo de la población. Por iniciativa del gobierno se presentaron incentivos para que llegaran y así mitigar la presión sobre los bosques”.

Manifestó que las especies no se deben estigmatizar. “Con respecto a los pinos y los eucaliptos, no son especies buenas o malas. Lo bueno o lo malo está en lo que el humano hace con ellas y en las zonas que se inciden las siembras. De acuerdo con la tesis de Guillermo Vázquez Velázquez, avalada por la universidad Nacional de Colombia, dichas plantaciones se establecen en suelos degradados y en pasturas, los cuales generaban conflicto ambiental porque no era el uso adecuado para el terreno”.

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Argumentó: “¿Por qué el café no se estigmatiza si es un alto consumidor de agua y contamina la misma?, todo lo contrario, lo convertimos en cultura cafetera. Impactó y no le vimos ningún mal. Con los cafetales llegamos al borde de las quebradas y los ríos y no le vimos nada negativo, pero estamos aprendiendo y en ese proceso no podemos despreciar la historia. Creo que estar en contra de los monocultivos de árboles es más un pensamiento emocional que una situación con coherencia técnica”.

Aseveró que desde la autoridad ambiental se vigila y se hace seguimiento a los monocultivos de árboles en las zonas de rondas hídricas de manera concertada con reforestadores en pro del ambiente.
 

Dentro de plantaciones forestales hay bosques naturales

Ocampo Sánchez dijo que en Smurfit Kappa, las zonas de plantaciones forestales también tiene hectáreas para los bosques naturales.

“En este momento en Calarcá tenemos 234 hectáreas de las cuales 128 son bosques naturales; en Filandia, 205 hectáreas de las cuales 74 son bosques; Pijao 2.400 y 1.340 son bosques, y en Salento 3.600 y 1.600 son bosques naturales, lo que quiere decir, que en el Quindío, el 50% de las áreas que tiene la compañía, están dedicadas a proteger, cuidar, observar y estudiar los bosques naturales que prestan un servicio importante para las comunidades, así como albergamos bocatomas”.

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Aseguró, tienen 31 que abastecen alrededor de tres mil personas, pertenecientes a las mismas zonas antes mencionadas.

“Muchas de las aguas nacen en bosques naturales que desde la empresa cuidamos, conservamos y estudiamos. En asocio con la universidad del Quindío hemos hecho diferentes estudios de fauna y flora”.
 

Génova, Pijao y Córdoba, con plantaciones sin regulación

“En Génova, Pijao y Córdoba tenemos plantaciones de pino y eucaliptos de particulares, donde los dueños de fincas encontraron el cultivo como una opción de tierra productiva porque el café no estaba dando el mismo incentivo económico”, manifestó Maya Tamayo. 

Aseguró que esas personas sí han generando presión por el recurso y han impactado el medio ambiente, pero que además, ya se tienen identificados por la autoridad ambiental y no son empresas organizadas.

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“Los estigmas nos van a matar, lo que debemos modificar son los modelos de consumo, estamos en contra de las plantaciones, pero escribimos cartas, tenemos muebles y techos en maderas”.

El técnico operativo de la CRQ aseveró que una plantación forestal con un adecuado manejo no va a impactar el ambiente y va a abastecer las necesidades del hombre. “Si estigmatizamos ese cultivo, hay que mirar también los otros como cítricos, café, yuca y demás, que abastecen la necesidad de la gente”.
 

“Valle de Cocora, área de protección con potreros”

El funcionario de la CRQ afirmó que aunque el valle de Cocora, en Salento, es una área de protección ambiental y de recarga hídrica, hay potreros.

“Esos espacios en su época fueron bosques y entraron a restaurarse con especies foráneas, debido a que la ganadería generó compactación del suelo y altera los ciclos hidrológicos y de contaminación, pero no se estigmatiza la labor, sino las plantaciones. Para establecer bosques naturales en donde antes había pasto, es necesario preparar los predios, lo que es muy difícil una vez está compactado. El proceso puede durar hasta 50 años”, explicó Maya Tamayo.

Agregó: “Un árbol nativo dura 25 a 50 años en madurar y requiere condiciones especiales del terreno, ¿cómo en suelo compactado se va a plantar? Ahora bien, la plantación forestal productora empieza a ser beneficiosa para la restauración de la tierra”, puntualizó.


Brianna Márquez C.
LA CRÓNICA



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