Mundo / MARZO 11 DE 2014 / 7 años antes

Todos somos Venezuela: "Se deben replantear los fines de la protesta"

Yorelis Acosta, psicóloga social y profesora universitaria, se ha especializado en el tema de la protesta, violencia y discurso político. Más allá del fenómeno político que se atraviesa desde hace 28 días, ella aporta la visión de cómo afecta la situación más allá de la calle.

¿Qué diferencia este fenómeno de otras protestas?

 

-Una de las grandes diferencias es la atención que tiene toda la colectividad internacional sobre el caso Venezuela. Les ha parecido que es un momento de explosión de las protestas y de la protesta violenta. Sin embargo, los que hemos estudiado el tema, hemos llamado la atención desde hace muchísimo tiempo en que el número de manifestaciones que se registran todos los años han sido muy altas, en relación inclusive con otros países de América latina. Nosotros tenemos cuatro veces más protestas que Argentina, por ejemplo.

Pero el gobierno como la protesta es pacífica no le ha dado respuesta, la ignora, la criminaliza. La diferencia actual ha sido la respuesta del gobierno, la represión, el tema de los grupos que cierran las calles, que no responden a ninguna afiliación política, no tienen líderes, no tienen caras. La novedad sería la violencia que hemos observado, la respuesta de represión exagerada por parte del gobierno y, por supuesto, el número de muertos que hemos tenido con características muy particulares, el número de heridos que son muy altos y el número de personas detenidas. La violación de los derechos humanos, la activación de la sociedad para tratar de tomar testimonios, fotografías…

 

¿Cuál es el mayor impacto para el ciudadano?
Yo siempre he dicho que aquí estamos perdiendo todos. Venezuela está en un momento de crisis que requiere del esfuerzo y del trabajo de todos los venezolanos y aquí el sector económico es el que más se ve afectado con esta situación. Porque muchas veces no podemos llegar a los trabajos, los centros comerciales, las empresas han tenido que tomar medidas como cerrar más temprano, lo empleados no llegan o se quieren ir más temprano a sus casas. Es muy grave la situación, en 2012 yo hice un trabajo sobre la salud mental del venezolano y en ese momento ya se detectaban síntomas de muchos trastornos psicosomáticos, aumento de las consultas médicas y psicológicas, muchísima emotividad negativa, desolación, depresiones, desesperación. Ahora dos años después, todos esos elementos negativos están presentes en mayor proporción.

 

Mucho se decía que la protesta debía tener fines concretos pues sino podía agotarse en el tiempo. ¿Tiene esta protesta un fin definido?, ¿cuánto más podría durar?
Lo que hemos visto es mucha anarquía en este mes, muchas manifestaciones conducidas y en la noche pasa otra cosa. Estamos en pleno proceso de anarquía, hay grupos de lado y lado que no obedecen lineamientos de los líderes particulares, que han tomado vida propia y que han diseñado estrategias propias en defensa de lo que creen es lo justo. Luego va a venir una gran reconstrucción del país una erogación de dinero que se pudiera usar para los hospitales, para tantas cosas… Se requiere que los grupos políticos replanteen los objetivos de la protesta, llamen a rescatar cuales son los objetivos, los logros, cuáles son las pérdidas y reconducir el esfuerzo porque si no va a venir una gran frustración de parte de las personas que manifiestan.

 

¿Qué pasaría si la protesta terminara sin conseguir mayor cambio? ¿Habría una especie de ‘guayabo’ moral?
Pero es que esa es otra gente. Ha quedado demostrado que Venezuela no son dos grupos nada más. Hay diferentes grupos, unos más radicales que diseñan su propia estrategias, y otros más racionales, apegados más a la institucionalidad.

 

¿Cuál sería la recomendación para seguir con la vida en medio del caos?
Es muy difícil porque incluso los llamados a la calma reciben insultos. Pero la sociedad ha demostrado que somos venezolanos activos políticamente, que hay que estar atentos a lo que está sucediendo. Leer, pero la recomendación sería leer con criterio. Hay personas a quienes no leo porque considero tienen posturas muy radicales, otras que están viviendo en el exterior y se atreven a dar recomendaciones de lo que está pasando, que de por si ya es difícil para quienes estamos aquí. No debemos hacernos eco de esa información que circula y te aturde, que estás con el teléfono o en la computadora y te llega: ‘léela ya’, ‘compártela’. No hacernos eco de esa información que muchas veces es basura, seleccionar lo que se va a leer. He recomendado hacer micro pausas para digerir esa información. Es necesario que en algún momento te despegues de eso que está sucediendo y puedas, en unos minutos, llenarte de aspectos positivos, hacer algo de relajación, escuchar música que te calme. Esas micro pausas te ayudan a que el cuerpo físicamente sufra menos. También hacer un inventario de cuáles son los espacios de tranquilidad que tenemos, poder hacer cosas que te ayuden, te calmen.

 

¿Cómo se afecta la salud del ciudadano que no logre hacer esa pausa?
El mayor impacto no lo vemos ahorita, lo tenemos ya en los últimos años. El gran impacto es la pérdida de tranquilidad, de la salud mental del venezolano. La mayoría de las personas prefieren vivir con mucha preocupación, alteración de su rutina, de sus funciones fisiológicas fundamentales. Hay gente que tiene trastorno del sueño, de la alimentación, mayor incidencia en enfermedades, trastornos del humor… En este momento el Colegio de Psicólogos se ha activado, y ha abierto sus puertas para atender a las personas que así lo requieran, en este momento es totalmente gratis.

 

Publicado el 10 marzo, 2014 por el diario El Universal.

Por: Valentina Ovalles

 





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