Política / JULIO 01 DE 2022 / 1 mes antes

Análisis de los resultados de la elección presidencial 2022

Autor : José Gustavo Hernández Castaño

Análisis de los resultados de la elección presidencial 2022

En las pasadas elecciones presidenciales se introdujeron algunos cambios que estimularon en cierta forma la participación electoral de los ciudadanos aptos para votar. Sin precedentes en la historia política reciente se pasó, de las consultas para escoger el candidato por partido político (solo el Centro Democrático lo hizo mediante encuestas; el partido Conservador claudicó en el intento), a la consulta de coalición de partidos movimientos y personalidades con algunas afinidades ideológicas y políticas. En un proceso de más de un año, se conformaron 3 bloques: 1. El Pacto Histórico, el cual logró nuclear a partidos y movimientos de tendencia izquierdista, en lo fundamental 2. La coalición Centro Esperanza, de tendencia de Centro y 3. Equipo Colombia, en su esencia, de tendencia derechista. Los 3 bloques de partidos y movimientos políticos se nuclearon alrededor de unos mínimos éticos y programáticos, buscando dirimir políticamente la escogencia de su candidato (el del bloque), mediante consulta abierta, la cual, tuvo lugar el mismo día de las elecciones del Congreso de la República (marzo 13 de 2022). Este proceso garantizó mayor exposición pública de los candidatos en los medios de comunicación y en las redes sociales por lo que, en la práctica, se dieron 3 y no 2 vueltas en la escogencia del presidente.   

En la primera vuelta (segunda) cuando las encuestas daban como seguros ganadores a Petro y Fico, los resultados del 29 de mayo, en el país, dieron a Petro ganador (8.527.768 votos), con el 40.32 %, y como segundo en votación a Rodolfo Hernández (5.923.209 votos), con el 28.15 %; una diferencia del 12.17 %. 

En el Quindío la diferencia fue más estrecha, solo el 1.32%. Petro (84.365 votos); Rodolfo (80.780 votos). Fico, tercero en votación, en el país, en el Quindío fue segundo (82.165 votos), el 30.26 %; Fajardo cuarto y los demás con una votación poco representativa. 

 

En primera vuelta, Petro ganó en 2 municipios (Armenia, La Tebaida); Rodolfo en 6 municipios (Calarcá, Córdoba, Génova, Montenegro, Pijao, Quimbaya); Fico en 4 (Buenavista, Circasia, Filandia, Salento). En segunda vuelta, Rodolfo ganó en los 12 municipios del Departamento.

Los colombianos se decidieron por el cambio, se expresaron en contra de la continuidad del Duque - Uribismo en el poder y, en contra de las maquinarias políticas. Su voz fue contundente, se hizo sentir y de qué manera. Más de 15 millones gritaron con su voto por Petro, Fajardo y Rodolfo, candidatos que representaron cambios muy distintos y tras de sí atrajeron electores muy disímiles; mientras que, los votos por los demás candidatos, los candidatos del establecimiento fueron cercanos a los 5 millones. 

En segunda vuelta adhirieron a la candidatura de Rodolfo, los candidatos Fico, Milton, Gómez y casi toda la maquinaria política de los llamados partidos del establecimiento (Centro Democrático, Conservador, Liberal, U, Mira y grupos Cristianos); a pesar de que el candidato los rechazó públicamente y dijo que, el Uribismo se había acabado, que César Gaviria, director del Liberalismo, era responsable de los males del país con su gobierno neoliberal,  y responsabilizó a todas las maquinarias políticas de la “robadera”, todos ellos se le sumaron con el único objetivo: impedir que Petro llegase a la presidencia. Difícil de creer, pero, en política ocurre lo impensable, lo inimaginable. 

A la candidatura de Petro llegaron líderes y dirigentes que estuvieron en primera con Fajardo: el candidato a la vicepresidencia, Gilberto Murillo, Alejandro Gaviria, los exministros: Griselda Restrepo, Guillermo Rivera; dirigentes y senadores de la Alianza Verde, Antanas Mockus, Ariel Ávila junto a Antonio Sanguino y otros 150 integrantes de esa colectividad de todo el país; la periodista, Mabel Lara, del Nuevo Liberalismo. 

La campaña de segunda vuelta, bastante agresiva, se desarrolló fundamentalmente en los medios y sobre todo en las redes; se centró más en la descalificación del otro candidato que en la promoción de sus propuestas. Fue un tanto atípica, uno de los candidatos (Rodolfo) rehuyó al debate, a la confrontación de ideas, y, buena parte de los últimos veinte días se aisló. El resultado final, Petro fue elegido presidente con el 49,77% (11.291.986 votos), Rodolfo, el 46,74% (10.604.337 votos). Una competencia electoral bastante apretada, confirmando el voto finish que registraron las encuestas, desde la primera vuelta.  

Con los resultados de segunda vuelta, Petro desvirtuó el argumento de algunos periodistas y analistas, que vaticinaban haber llegado al techo en la primera vuelta; no fue así, aumentó 2.753.245 votos (9.96%). Rodolfo, a pesar de haber crecido en 4.681.128 votos (19.09 %), no aumentó la votación, de acuerdo con lo que vaticinaban que podría llegar a un número mayor de votos alcanzando cerca del 52 %. 

La participación electoral aumentó en varios puntos porcentuales (3.18 %), 1.240.063 votos, entre la primera y la segunda vuelta; en el Quindío 2.688 (0.55 %) lo hicieron; los nuevos ciudadanos que salieron a votar en segunda vuelta fueron jóvenes y, lo más seguro, lo hicieron por Petro. 

Los votos en blanco, las tarjetas no marcadas y los votos nulos no tuvieron una variación significativa entre la primera y la segunda vuelta. El voto en blanco (2 % y 2.2 %); las tarjetas no marcadas (0.14 % y 0.09 %); los votos nulos (113 %, 1.19 %).

Sobresaltos, movida por los miedos (miedo a Petro y miedo a la continuidad del Uribismo en el poder), se pasó a un ambiente esperanzador y tranquilizador después de la intervención del presidente electo anunciando su propuesta de acuerdo nacional.  

Cuando se pensaba que el triunfo de Petro sería el de un gobierno radical de izquierda, de aguas turbulentas, de profundas transformaciones, todo cambió y dio un giro, en lo político, a un sereno transcurrir, volviendo las aguas a su cauce normal.  

En una semana Colombia viene dando ejemplo de civilidad política, de comprensión y asimilación del momento crítico que vive el país; puede ser el comienzo del fin de una tóxica polarización para unir voluntades frente a los problemas fundamentales del país, tales como, la corrupción, la pobreza, la desigualdad, la generación de empleo, la implementación de los acuerdos de paz es el imperativo del hoy y del futuro inmediato.  

Lo impensable, lo inimaginable, transcurrió en menos de una semana. El presidente Gustavo Petro ha venido demostrando, en muy poco tiempo, su capacidad de liderazgo, la autoridad y el respeto que tiene no solo dentro del Pacto Histórico y en la izquierda, sino también, frente a los otros partidos y frente al país. Con su liderazgo y su tino, distensionando los ánimos, puede lograr unir a la Nación. Unir para cerrar brechas, para cicatrizar heridas, para transformar a Colombia y, para consolidar la paz, colocando por encima del interés particular y partidario, el interés general, de un país llamado Colombia. 



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