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Por Ejemplo / DICIEMBRE 16 DE 2014 / 9 años antes

Armenia en el recuerdo, un libro con dedicación especial a los jóvenes quindianos

Armenia en el recuerdo, un libro con dedicación especial a los jóvenes quindianos

Esta obra literaria fue escrita por Ramón Gil Bermúdez, un quindiano por adopción que se destacó en el Ejército Nacional, institución en la que alcanzó el grado de general y llegó a ser comandante de las Fuerzas Militares de Colombia.

“Armenia en el recuerdo es el relato de mis experiencias de los años en que felizmente viví allí, correspondientes a los comprendidos entre 1939 y 1955 o sea los años dichosos de mi niñez y mi juventud”

 

¿Qué lo motivó a escribir el libro?

Más que cualquier idea, lo que me inspiró afanosamente fue un sentimiento de gratitud imponderable hacia esta ciudad de mis amores, de mis maestros y sus enseñanzas resaltadas con su ejemplo; y de mis sueños fantasiosos que me pusieron en el camino que emprendí y que finalmente, de la mano de Dios, me trajo hasta donde estoy hoy, disfrutando de mis años postreros rodeado de afecto y fabulosos recuerdos.

Cuando me decidí a escribir la motivación principal que tuve fue la de expresar mi gratitud hacia todos los seres que me dieron la vida y me ayudaron a vivirla: mi Dios, mi familia, mi patria grande y mis patrias chicas, mis maestros, mis amores y mis amigos.

 

Usted nació en Fredonia, Antioquia, ¿cómo llegó a tierras quindianas y por qué le tomó tanto cariño a esta región?

El traslado de mi familia a Armenia obedeció a los deseos de mis padres de buscar nuevos horizontes que permitieran a sus hijos estudiar, prosperar y tener amplias y mejores oportunidades de elección que las suyas, que estaban limitadas a las labores del campo. Por supuesto que se requería mucho coraje y estar imbuidos del espíritu aventurero del que tanto nos ufanamos los 'paisas' y creo, sin presunción, que ellos poseían en forma acendrada tales atributos.

Para que escogieran a Armenia como lugar de destino, sabemos que desde siempre se le ha señalado como la 'Ciudad Milagro de Colombia' y también se han tejido muchas leyendas fantásticas, que han resultado verdades auténticas sobre la hidalguía y hospitalidad de sus gentes, la exuberancia y belleza de sus tierras y el mágico encanto que en conjunto ofrece la naturaleza. Así surgió para ellos la idea de que Armenia era la 'tierra prometida' y así les sucedió.

 

¿Por qué como militar, profesión en la que debió tener muchas experiencias, decidió escribir sobre los recuerdos propios en esta ciudad?

En el retiro, sinónimo de reposo, son frecuentes los espacios de tiempo que nos llevan a la meditación y a traer a rastras los recuerdos de la vida pasada, teniendo de por medio la dificultad que nos opone la falta de memoria. A tal punto nos aficionamos a estos ratos de ensoñación que se convierten en un hábito tan atrayente y pertinaz que termina siendo parte imprescindible de nuestra labor consuetudinaria.

A mí, de pronto, esta práctica me llevó a la idea obsesionante de escribir y dejarle el legado de lo que escribiera a mis hijos y nietos que viven en otros mundos y conocen muy poco de sus antepasados y del medio hostil en que estos vivieron. Para ellos es inverosímil que en el poco tiempo generacional que nos separa, sucedieran transformaciones tan formidables que se creara para ellos un mundo completamente diferente. Así que me pareció que les convenía conocer sus raíces y mirar de vez en cuando al pasado para extraer de él las experiencias y enseñanzas que les fueran útiles y a no envanecerse y preservar la humildad que corresponde a su origen, por más alto que los encumbrara el destino.

 

¿Cuál considera que es la importancia de este libro para la capital quindiana y el departamento?

Yo fui maestro de escuela en el municipio de Génova y fue tal la intensidad afectiva, emocional y experimental de mi vida allí, que de no haber sido porque me declararon insubsistente después de dos años de ejercer el cargo, ese hubiera sido mi destino por siempre. De allí surgió mi afán permanente de enseñar, que fue también lo que felizmente hice siempre en el Ejército; ahora quisiera continuar haciéndolo a través de mis escritos y llegar especialmente a los jóvenes de extracción humilde como la mía, a quienes les quiero mostrar escuetamente mi vida desde su origen pobre hasta la culminación feliz de mis aspiraciones, para invitarlos a que por muchas carencias y limitaciones de que adolezcan pueden con tenacidad y decisión vencer dificultades y realizar sus sueños por eso dedico el libro de manera especial a los jóvenes quindianos.

 

¿Tiene más libros publicados? ¿Cuáles?

He escrito dos libros más dedicados a expresar mi gratitud a los seres que me han soportado y ayudado. El primero titulado Poemario de vivencias está escrito en verso y su contenido se refiere principalmente a mis grandes amores ya señalados; y el segundo es Mi pueblo y esta dirigido a mi patria chica de nacimiento: Fredonia. Todos mis escritos muestran un estilo simple, bucólico y coloquial.

 

¿Hubo alguna vivencia en especial en Armenia que lo influenciara a ser militar?

En mis años de bachillerato, en los que creo que se habla y se piensa con algún criterio válido sobre vocaciones, de vez en cuando sentía el deseo de seguir la carrera militar, pero me desalentaba un poco al considerar que no poseía ni la aptitud psico-física ni los medios económicos que me permitieran costear el equipo de ingreso, la matrícula y la pensión, requerimientos exigidos para llevarla a feliz término. De otro lado, el ambiente del colegio en general no favorecía la vocación por pertenecer al Ejército, pues el espíritu juvenil propende más hacia las profesiones liberales y tiene ínfulas de rebelde y contestatario.

En un momento inesperado se dieron para mi varias coincidencias que me llevaron a decidirme por ingresar a la Escuela Militar: los consejos de mi hermano, el cura Luis Horacio, de aprovechar la presencia en Armenia de una comisión de reclutamiento de esta institución para presentar los exámenes físicos e intelectuales correspondientes y la toma de conciencia de mi propia situación que en ese momento carecía de perspectivas favorables pues andaba un poco descarriado y la consideración de que por tal situación mía, mi familia estaba muy preocupada y temerosa de un desenlace funesto. Además, milagrosamente aprobé los exámenes de admisión y me ofrecieron una beca, lo que en últimas me permitió franquear la entrada a la escuela y después desarrollar una carrera que compensó con creces mis esfuerzos y mis mayores anhelos.


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