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Por Ejemplo / DICIEMBRE 04 DE 2014 / 9 años antes

El grado de Albertico, un logro de superación personal

El grado de Albertico, un logro de superación personal

Cuando Alberto Castro Mahecha nació, fue diagnosticado con múltiples enfermedades y requería una cirugía para implantarle una válvula como tratamiento para la hidrocefalia, una de las patologías que lo aquejaba. Hace 20 años este procedimiento quirúrgico fue posible, en parte por LA CRÓNICA y una mujer que costeó el aparato.

Ayer Alberto Castro Mahecha, más conocido entre sus amigos y seres queridos como Albertico, logró una meta muy importante en su vida. Se trata del diploma de bachiller académico que le otorgó la institución educativa Rufino José Cuevo Sur de Armenia durante un acto cumplido ayer en el coliseo del colegio Sagrado Corazón de Jesús Hermanas Bethlemitas.

Su padre, Alberto Castro, que enorgullecido por este título de su hijo que además vino acompañado por la acreditación como técnico de sistemas que recibió por parte del Sena, dirigió algunas palabras a los asistentes de la ceremonia de graduación, en las que reconoció que nada de lo que han pasado durante los 20 años de su hijo ha sido fácil y que este triunfo fue gracias al sacrificio suyo y de su propio hijo que siempre se esmeró por salir adelante sin dar un paso atrás.

La historia de Albertico comenzó en julio de 1994, cuando llegó a este mundo. Los médicos le diagnosticaron serios problemas de salud.

Los especialistas indicaron que padecía enfermedades como: hidrocefalia -acumulación de líquido dentro del cráneo, que lleva a que se presente hinchazón del cerebro-, Mielomeningocele -defecto en el que la columna vertebral y el conducto raquídeo no se cierran antes del nacimiento-, pie equino varo bilateral -deformidad de este miembro-, luxación congénita de cadera, vejiga y recto neurogénicos, entre otras.

Ante esta situación Alberto Castro Mahecha debía ser sometido de manera urgente a una cirugía para implantarle en el cerebro una válvula tipo Hakim, la cual regula el líquido en el cráneo para controlar la hidrocefalia.

El problema era que para ese entonces esta tenía un precio de 1'000.000 de pesos y sus parientes no contaban con los recursos para costear todo el proceso médico.

Fue así como el 3 de noviembre de 1994, su progenitor acudió al jefe de redacción de LA CRÓNICA -en esa fecha era Miguel Ángel Rojas, hoy director de este mismo medio- para solicitar su colaboración en busca de recursos para operar a su hijo recién nacido y así salvar su vida.

“Al día siguiente en primera página del diario más leído del departamento salió un titular que decía 'Una válvula para salvar a Albertico' siendo este el inicio de muchas cosas buenas para nosotros”, recordó Alberto padre.

Agregó que fue tanto el impacto de esta información y el sentido de solidaridad de los quindianos que a las 6:30 a.m. del mismo día de la publicación, recibió la llamada de la señora Ligia Borrero de Fajardo para informarle que ella donaría la válvula.

De esta manera no había nada más que esperar y se programó la cirugía que de la mano de los doctores Juan Carlos Oviedo Cañón y Luis Bonilla Norato terminó de la mejor manera.

“Este fue el empujón para iniciar una lucha las 24 horas diarias durante los 365 días de año, para que hoy, después tantos esfuerzos, mi hijo escalara ese primer peldaño de su vida que más que un logro académico, es el significado de su superación personal”, agregó.

Por su parte Albertico no ocultó sus emociones y la felicidad que le generó recibir los dos diplomas. “Este es el resultado de mucho esfuerzo y me siento muy orgulloso de mi mismo y de mi familia que siempre ha estado conmigo para apoyarme y darme ánimo de salir adelante. Es algo con lo que desde muy niño soñé y ahora que lo conseguí me siento muy feliz”.

Asimismo, este joven que estudia en la institución educativa Rufino José Cuervo Sur desde el grado primero de primaria, agradeció a sus docentes y compañeros de estudio quienes siempre lo trataron con respeto y confiaron en sus capacidades. “Mis compañeros fueron muy importantes en este proceso, con algunos estudio desde la primaria y nunca me dieron la espalda para hacer tareas o trabajos en grupo”.

Ahora, con el título de bachiller académico y técnico en sistemas, su siguiente meta es continuar el próximo año con sus estudios superiores en la universidad o en el Sena, para sí seguir escalando en su formación y aspiraciones.


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