Región / DICIEMBRE 13 DE 2015 / 7 años antes

A Ernesto Acero lo volvió a matar la impunidad

A Ernesto Acero lo volvió a matar la impunidad

Ernesto Acero Martínez y Jairo Elías Márquez Gallego.

En la noche del 11 de diciembre de 1977 dos policías golpearon con sus armas de dotación, hasta matarlo, al periodista Carlos Ramírez París.

Este hecho, ocurrido a cien metros del Departamento de Policía de Norte de Santander, fue el primero de 152 crímenes de comunicadores ocurridos entre 1977 y 2015. Ramírez París fundó Radio Guaymaral, fue alcalde de Cúcuta, precursor de varias obras sociales y promotor de gestas cívicas tal como ocurría antes con el periodismo.

1979 fue el primero de varios años negros para el periodismo nacional. Cada dos meses mataron un periodista. En la lista aparece el quindiano Uriel Ríos Tamayo que trabajaba para la cadena radial Súper cuando fue asesinado el 30 de agosto. Su crimen quedó impune. Nunca se conocieron los autores materiales e intelectuales.

La década de los ochenta hizo de Colombia uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo. En 1989 cayeron 14 comunicadores.

Cada mes hubo luto en un hogar colombiano y silencio de un micrófono o las teclas de una máquina de escribir por la violencia ejercida por los narcotraficantes, la guerrilla, el paramilitarismo y los políticos.

En 1986 se imprimió una cinta negra sobre las páginas de El Espectador por la muerte de don Guillermo Cano. Quien fuera director del matutino, y reconocido exponente de las buenas costumbres para ejercer su oficio, recibió ocho impactos de bala sobre su pecho minutos después de abandonar el periódico en horas de la noche. Este caso, atribuido al narcotráfico, permanece en la impunidad. 

El paramilitarismo fue señalado de la muerte del médico, escritor y activista Héctor Abad Gómez, ocurrida el 25 de agosto de 1987.

El libro escrito por su hijo Abad Faciolince, El olvido que seremos, resume en el título lo que pasó en este caso. Jorge Enrique Pulido fue uno de los casos más sonados de violencia contra periodistas en esos tormentosos años.

No pudo una bomba, que destruyó la programadora de televisión que dirigía, hacer lo que sí lograron las balas ordenadas por los narcos de la época cinco meses después de la primera intimidación. Pulido murió diez días después del atentado ocurrido en su contra el 29 de octubre de 1989.

Con la llegada de los noventa Colombia conquistó el título como el país más peligroso para hacer periodismo. La cresta de la diabólica mezcla entre política y narcotráfico tiñó de zozobra las salas de redacción de los medios de comunicación en Colombia. El 11 de agosto de 1998 mataron a Amparo Leonor Jiménez Pallares en Valledupar.

El sicario fue Libardo Pardo, un hombre que el día del crimen debía estar tras las rejas pagando la condena de veinte años que le había sido impuesta y no en la calle esperando a que la comunicadora dejara a su hijo en el colegio para asesinarla.

La periodista de QAP se convirtió en la segunda mujer callada desde 1977, según el libro La Palabra y El Silencio, producido por el Centro Nacional de Memoria Histórica, soportado en la investigación de Camilo Vallejo y María Angélica Nieto, y en el que se cuenta cómo sucedieron los hechos que han teñido de sangre el periodismo colombiano y lo qué ha pasado con las investigaciones.

La periodista Diana Turbay, secuestrada por orden de Pablo Escobar, se sumó a la lista de periodistas inmolados. La comunicadora murió en el operativo de rescate el 25 de enero de 1991. Cuatro miembros de la Policía fueron destituidos por los errores cometidos aquel día en la finca La Bola de Copacabana en Antioquia. El segundo quindiano asesinado de la lista cuidadosamente relatada por el sicólogo Germán Rey, en el libro conocido la semana anterior y auspiciado por el Centro Nacional de Memoria Histórica, fue Jairo Elías Márquez Gallego.

El fundador de la revista El Marqués fue acribillado por dos sicarios el 20 de noviembre de 1997.

Entre el 2000 y el 2010 fueron silenciados 45 periodistas completándose así 146 muertos por ejercer el periodismo. Uno de los casos más lamentados, por las circunstancias que rodearon el hecho y por los múltiples giros que tuvo la investigación, fue el que terminó con la vida del caldense Orlando Sierra Hernández. El subdirector de La Patria fue asesinado cuando caminaba en compañía de su hija.

El agresor, identificado como Luis Fernando Soto Zapata, fue capturado y condenado a 19 años de prisión pero recuperó la libertad, gracias a varios beneficios, cinco años después de haber disparado en dos ocasiones su pistola en la cabeza del santarrosano. Soto, después de salir de la cárcel cometió otro crimen y luego murió en un enfrentamiento con la Policía en 2008. El caso de Orlando Sierra es uno de cuatro, en una lista de 152, en los que se han condenado los autores materiales e intelectuales. 

El último atentado fatal contra la libertad de expresión, narrado en el libro La Palabra y El Silencio, fue el del caqueteño Luis Peralta Cuéllar, sucedido este año seis días después del día del periodista. Este caso, como la mayoría de los ocurridos en casi cuatro décadas está asociado a la corrupción de la política nacional. El 50% de las investigaciones ya fueron dadas de baja.

El 12 de diciembre hace 20 años, a Ernesto Acero Cadena le dispararon en la cabeza cuando caminaba por un andén de la carrera 12 de Armenia a dos cuadras del comando central de Policía y dos cuadras del palacio de justicia. No fueron condenados los autores materiales e intelectuales del hecho. Alfonso José Jiménez, funcionario de la unidad de investigaciones secretas de la policía, le aseguró a la Fiscalía que días antes del crimen el policía Édgar Gamboa le contó que se estaba preparando este asesinado por el que pagarían $40 millones.

El uniformado fue retirado de la institución y lo asesinaron en una discoteca de Bogotá. Este hecho y la libertad del sicario, con la aparente complicidad de un juez, impidió comprobar la participación del congresista Carlos Alberto Oviedo Alfaro quien fuera ultimado en una cafetería del centro de la ciudad el 18 de abril de 2009. La investigación por el asesinato de Ernesto Acero Cadena prescribió ayer a las 12 de la noche.

 

Por Ernesto Acero Martínez
@ernesto_acero



COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

copy
© todos los derechos reservados
Powered by: Rhiss.net