Región / SEPTIEMBRE 17 DE 2017 / 9 meses antes

Don Helio Fabio Henao Quintero, el perseverante mecenas quijote de Circasia

Don Helio Fabio Henao Quintero, el perseverante mecenas quijote de Circasia

Puede contar con la satisfacción de la misión cumplida, actos cívicos y culturales de la “Tierra de Hombres y Mujeres Libres” se llevaron a cabo gracias a su tesón.

Es uno más, junto con el poeta Estrada, el artista Valencia, el humanista Gallego, el pintor Ceballos y otros de esta tierra, que han transformado el devenir ciudadano en este municipio.


En la literatura existen calificativos endilgados a personajes de la historia y de la fábula. Dos de esas menciones están necesariamente vinculadas al mundo cultural y a los hombres y mujeres que lo protagonizan: son los mecenas y los quijotes. Los primeros son los salvadores y promotores de las lides del espíritu, pues gracias a ellos esas empresas son realizables. Mientras de los segundos está pletórico el contexto, pues son los seres humanos que se empeñan en cosas irrealizables.

Esos dos calificativos le caben a un ser humano muy especial. Se llama Helio Fabio Henao Quintero y su vida en Circasia es siempre el centro y foco de interés. Lo conocí en medio de una batalla patrimonial poco usual: evitar la destrucción de los panteones funerarios del cementerio Los Ángeles. Como transcurrió todo en su camino pedregoso de la cultura- y en el que no sucumbe- la última gestión en ese campo fue alcanzada con creces: la escritura y publicación de un nuevo libro sobre historia.

Dentro de lo realizable, don Helio puede contar con la satisfacción de la misión cumplida, pues varias versiones de los actos cívicos y culturales de la “Tierra de Hombres y Mujeres Libres” se llevaron a cabo gracias a su tesón. Lo quijotesco también fue superado por su constancia en la publicación de testimonios que reflejan la juiciosa búsqueda documental de su terruño. Francamente irrealizable, si se tiene en cuenta que la edición textual se viene a menos todos los días por las escasas condiciones de financiación y de apoyo oficial.

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Su hoja de vida es impecable, aunque el mejor aspecto valorativo es el de admirable, ya que recorrió el camino vital respaldado en su empeño por descubrir el proceso fundacional en cada rincón de su localidad, gracias a algo que sirvió notablemente en la superación personal, el amor a la lectura. Por eso, dos títulos deben añadirse a su trayectoria: el notable autodidacto y el lector irredento.

Nació en Circasia el 19 de junio de 1939 y aunque sólo realizó su primero de bachillerato en el Colegio de San Juan Bosco (luego de haber formado sus primeros años en la Escuela Simón Bolívar), don Helio demostró que en esas condiciones se puede llegar muy lejos en las órbitas oficial y cívica: fue miembro de la Junta Municipal de Obras Públicas. Comandante del Cuerpo de Bomberos Voluntarios en dos oportunidades. Tesorero de Rentas Municipales en tres períodos diferentes. Concejal en el período 1984-1986 cuando ser cabildante era un mérito mayor. Candidato a la Alcaldía en 1991. Asesor tributario de varias empresas. Dependiente de almacén y comerciante. Gerente de Transportes Circasia Limitada. Mecánico y pintor automotriz. Deportista en su juventud, del fútbol, la natación y el ciclismo. Estos dos últimos aspectos -sencillos y originales- le han impreso una marca a su existencia, porque ellos muestran la verdadera faceta del personaje común.

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No es esta una lista más de un currículo vitae. Es la real mención de lo alcanzado por un ser humano que se hizo en la experiencia cotidiana, con las herramientas más eficaces de la moralidad y la ética, la honradez y la honestidad en el manejo de los recursos propios y ajenos. Y algo que hemos perdido en el desempeño actual, la versatilidad de sus acciones, virtud que ha sido el motor para lograr lo más loable en el ámbito cultural.

Desde allí ha logrado concitar acciones alrededor del Grupo de Renovación Social y Cultural, lo que ha permitido visibilizar los artistas locales y poner muy en alto la producción intelectual de Circasia. Fue autor de algunas revistas que, como todas, fueron de duración efímera, y de un libro muy singular titulado “Diálogo con Simón Bolívar, el Libertador”.

Ingenioso y curioso estilo de mostrar acontecimientos históricos y locales, como lo aseveraron algunos críticos sobre su escritura. Entre ellos, don José Jaramillo Mejía y su presentador en la obra, el docente, ya desaparecido Arcesio Gallego Ramírez.

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Precisamente, este último resalta una de las mayores fortalezas de don Helio Fabio Henao: “Pasión, en el más noble de los sentidos, es la virtud que aflora a lo largo del libro. Y añadiremos un gran amor por el terruño. Un amor que teje relatos, coloreados de autenticidad sobre el tejido natural de la Historia. Ésta, con mayúscula, la oficial, la que muchas veces pasa por encima de lo humano y socialmente interesante para el individuo del común. Y es aquí donde don Helio Fabio se mueve con la pasión que hemos advertido en él”.

Su última obra escrita, como lo realizó en la primera, es el fruto de una intensa investigación bibliográfica. Y es que éste es el fuerte de don Helio Fabio, que emplea bien su tiempo, robándole dedicación a su familia y sus amigos, para consultar las fuentes. Sus datos son conectados a la reiterada pesquisa, a veces con el sentido crítico que requieren la construcción y el registro de la memoria.

Pero hay algo más que se admira en él. Su templanza ante las adversidades, aunque las enfermedades silenciosas que minan su organismo en los últimos tiempos han tenido que ceder ante sus ganas de vivir, de vivir documentando en el papel lo que puede quedar en el olvido.

Setenta y ocho años bien vividos, que esperamos se alarguen hasta el siglo, son la escena productiva de un ser humano que ha dejado lustre a la vida circasiana. Es uno más, junto con el poeta Estrada, el artista Valencia, el humanista Gallego, el pintor Ceballos, y otros de la palestra de hombres y mujeres de esta tierra, que han transformado el devenir ciudadano en este municipio. Ya lo han mencionado otros circasianos en sus obras y artículos de prensa. José Jaramillo recuerda su apodo, “El Negro”, para destacarlo, y para recordar lo que todos le alaban, la persistencia en la búsqueda de lo identitario. Con estos antecedentes, sabemos que don Helio Fabio estará mucho tiempo con nosotros, porque lo necesita en presencia física el sector cultural.


Roberto Restrepo Ramírez
Especial para LA CRÓNICA





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