Región / JUNIO 14 DE 2021 / 3 meses antes

Gérmenes de acero Tendencias de cambio – parte II

Autor : Luis Guillermo Velásquez López

Gérmenes de acero  Tendencias de cambio – parte II

Nacionalismo y proteccionismo

Comprendimos la fragilidad de la globalización, entendíamos que el mundo era logístico, era movimiento, capas de cadenas logísticas que entramaban una gran red comercial, de transporte, financiera y de servicios, era un mundo robusto y dinámico.

La calamidad mundial superó las barreras de los países y las naciones entraron en paro, no asistimos a una recesión económica, financiera y comercial, estas fueron las consecuencias de haberse cercenado los flujos de la economía de manera fulminante; tan solo bastaron 60 días para pulverizar las economías, con un impacto social demoledor.

Como respuesta de las naciones antes globalizadas, estas recurrirán a los mercados nacionales, aprovecharán los recursos disponibles y las señales del proteccionismo aparecerán como una cobertura a los intereses nacionales.

Como consecuencia, tendremos un mercado internacional más acotado a las necesidades de los países, con un consumo mundial más racional.

Logística y relocalización

Las cadenas de proveeduría, en particular aquellas de múltiples orígenes y redes diversas de transporte, tenderán hacia su relocalización con el objetivo de acortar las cadenas de suministros de inventarios y materias primas.

Los conceptos de ventajas comparativas y competitivas, apoyadas en los principios de menores costos y rentabilidad, se verán complementados con los principios de la oportunidad, en donde la continuidad de las cadenas de abastecimiento serán lo fundamental para la operación de las industrias y el comercio.

El concepto de la oportunidad llevará a la industria y al comercio en general a reconfigurar sus ubicaciones, en búsqueda de acortar cadenas, reducir riesgos en los flujos de materia prima y ejercer un mayor control en las cadenas de los negocios.

Transformación digital - modelos de demanda

Vamos a comprender que la transformación digital no se limita a procesos computacionales e integración de programas informáticos; será de la mayor relevancia entender que la transformación digital será transversal al ser humano y este será el inicio de los nuevos negocios y la adaptación de los actuales. Comprenderán que el mercado va estar regido por los modelos de demanda de parte del consumidor digital, superando la estrategia de las ofertas en línea y el e-commerce.

La estructura pesada de la banca, de los seguros y de las compañías de financiamiento en general, no estarán en condiciones de mantener los excesos de rentabilidad, originado en el diferencial entre las tasas activas de colocación y las pasivas de captación, además de los costosos servicios paralelos y comisiones; todo este modelo será revaluado por la transformación digital. Necesitarán comprender que los productos financieros no serán demandados bajo la sombrilla de una marca y del lado de la oferta; deberán migrar y entender que son los modelos de demanda digital, las monedas digitales y la ciberseguridad, los pilares que regirán el destino de las transacciones.

Reordenamiento urbano

Tomará años la transformación, sin embargo, el camino ha quedado trazado y los cambios serán profundos, continuar la senda de lo recorrido no es una elección racional.

Cobrará fuerza la logística, las ciudades son movimiento, cerca de 150 cadenas logísticas identificadas concurren de manera simultánea sobre las urbes y ese será un direccionador fundamental de la planeación futura. No habrá cabida para todos a la misma hora, es irracional los enjambres humanos tratando de ganar un espacio en una infraestructura inelástica; comportamientos de esta naturaleza carecen de lógica, generando externalidades colosales al medio ambiente y la salud. Nuevas formas de relacionamiento y trabajo aflorarán con ciudades laborando 7 días a la semana por 24 horas. 

Las políticas de planificación apuntarán a la disminución de los viajes, al reordenamiento de los núcleos poblacionales en función de los sitios de trabajo; al paso que el trabajo en casa tomará fuerza.

Las ciudades se tornarán más inteligentes, el big data, la analítica y la inteligencia artificial, con redes de sensores extendidos por las urbes, entregarán información en tiempo real para el manejo de la densidad y los flujos de movilización.

Ciudades inteligentes - identidad interactiva

Lo fundamental es el hombre y la sostenibilidad del entorno, hacia esto apuntan las tecnologías de la información y las comunicaciones. Pensar que las ciudades permanecerán en modo genérico y sin cambios; con el paso de los años serán urbes condenadas a la fatalidad.

La tecnología 5G y las futuras en mayor velocidad y capacidad, las redes globales de comunicación, los sensores, el internet de las cosas, el blockchain, la inteligencia artificial, la realidad virtual y la interactividad, como un principio de participación ciudadana, serán los ecosistemas de las ciudades. La sola construcción de infraestructuras y edificaciones no garantizan el desarrollo sostenible de las ciudades.

Los ciudadanos seremos portadores de información, sobre esto no existirá dilema. Nos convertiremos en datos necesarios para lograr modelos de mejor calidad de vida y optimizar los recursos disponibles cada vez más escasos.

La planificación tendrá como condición crear ecosistemas apoyados en los criterios de las smart cities. 

El control de las emisiones de gases la intervención de los flujos y el control de la densidad vehicular, la provisión de bienes y servicios, el monitoreo de la salud, el control de la huella de carbono, la previsión de consumos, la administración de desechos y optimización de la economía circular, así como la seguridad ciudadana y las alertas tempranas, son una pequeña síntesis de la cotidianidad que nos espera; la sostenibilidad.

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Movilidad urbana

En el corto plazo ya se capturan algunas señales, se tendrá una tendencia hacia la movilidad individual, esto en razón a las normas del distanciamiento social y su impacto en la confianza de los ciudadanos al uso del transporte público, aún en la pospandemia. Un camino equivocado que no tendrá sostenibilidad en materia de convivencia ciudadana.

En la actualidad cerca del 60 % de la población mundial habita las urbes del planeta, cifra que para el 2050 se espera que llegue al 80 %, lo que supone una presión enorme a los recursos limitados de las ciudades y un reto de la mayor envergadura a la armonía ciudadana.

Los patrones de la congestión vehicular que reclaman más obras de infraestructura vial para fomentar más circulación de vehículos, sufrirán una gran revaluación. Las políticas de movilidad estarán centradas en las personas y no en los vehículos particulares; centrarse en las obras y los vehículos, no sería inteligente.

Los conceptos de movilidad inteligente constituirán el camino correcto. Los ciudadanos se moverán de manera más eficiente, autónoma, segura y limpia. La movilidad en las ciudades será multimodal, redes de opciones de transporte integradas en busca de flexibilidad y eficiencia en los desplazamientos, promoviendo el uso de tecnologías limpias, serán una realidad. 

Por supuesto, las tecnologías que soportan a las ciudades inteligentes y el reordenamiento urbano, contribuirán a una movilidad más amigable y de mejor calidad.

Comunicación sin fronteras

La digitalización de las comunicaciones, la web semántica, los algoritmos lingüísticos, las múltiples plataformas de comunicación interactiva, la realidad virtual aplicada a los negocios, los catálogos y las vitrinas virtuales apoyadas en hologramas en tercera dimensión, tendrán un gran impacto en las comunicaciones globales y el transporte aéreo en particular.

Los viajes comerciales y ejecutivos se limitarán de manera importante; es la comunicación la nueva viajera sin fronteras, acompañada de transacciones y monedas digitales. Los movimientos estarán centrados en lo físico, empujando de forma importante el crecimiento de las compañías de transporte en sus diferentes modos, aéreo, marítimo, terrestre y fluvial.

Las compañías de servicios anticiparán su digitalización, la virtualidad será la norma y los desplazamientos se limitarán al máximo.

Turismo, ocio y diversión

La innovación y el avance digital entrarán de manera disruptiva a los hogares. Los parques temáticos, los destinos turísticos, los espectáculos, los deportes, la fauna, la flora y las aves, abandonarán sus terrenos para emprender viajes digitales, apoyados en la realidad aumentada, cuyo contexto será toda una experiencia real.

Los parques temáticos, así como las aventuras y la diversión serán ordenadas en la comodidad de los hogares.

El lapso de tiempo que tome la recuperación de la confianza para retornar al desplazamiento de antes, dará origen a nuevas formas de relacionamiento del turismo con el planeta. El ocio y la diversión tendrán un entorno digital e interactivo.

Ecosistemas: hogar-trabajo-hogar

La circularidad hogar, trabajo, hogar; el trabajo en todas partes y la cercanía del hogar al trabajo, harán parte de la cotidianidad que nos espera.

Las formas de vida estarán trazadas por la fluidez digital y virtual soportadas en tecnologías 5G en donde la calidad de las comunicaciones y la respuesta se experimentarán en tiempo real, este será el estándar del servicio, que soportará el internet de las cosas, la inteligencia artificial, la virtualidad y un creciente número de tecnologías nos transportarán a un mundo de realidad volumétrica, de imágenes virtuales y más allá de una dimensión aumentada hasta hoy no conocida.

Esta circularidad demandará nuevas competencias. El trabajo será de mayor analítica y conocimiento, orientado a las soluciones, a la interpretación del consumidor, los mercados y los nuevos modelos de demanda, emanados del big data y la inteligencia artificial.

El teletrabajo se reedificará en todo su contexto. La ofimática será de un gran apoyo, pero estará al servicio del big data y de la interpretación inteligente de la información. Este asunto exigirá un ajuste sustancial en el tratamiento de la información por parte de las empresas y las organizaciones; en particular la memoria histórica de las mismas, las bases de datos conexas y la ciberseguridad.

Esta nueva dimensión de relacionamiento llevará a un cambio sustancial en los horarios, la flexibilización será una condición necesaria, los entornos de trabajo serán compartidos en distintos horarios y los hogares también verán su hábitat redefinido; allí habrá un entorno inteligente en el cual concurren estudio, trabajo, diversión, ocio, esparcimiento y un espacio para el hábitat y la familia.

De igual manera, las ciudades apuntarán hacia una disminución en la movilidad y una mejor distribución de la misma. Las urbes laborarán 24 horas al día los 7 días de la semana. La tecnología y las nuevas costumbres de trabajar y relacionarnos, nos conducirán hacia una mejor calidad de vida y de menor impacto con el medio ambiente.

Normatividad análoga - realidad digital

Las leyes, los decretos y la normatividad son añosas; buena parte de su contenido no se ajustan a la realidad de la transformación digital y los nuevos modelos de negocio; una ruptura ineludible de atender.

Las transacciones digitales y los negocios globales, rebasarán las costumbres mercantiles y serán los modelos de demanda digital, los que presionarán el cambio y los ajustes a las disposiciones actuales, es una realidad que irrumpirá en las relaciones; un desafío cosmopolita para el entendimiento de las nuevas generaciones que circundan el mundo de las tecnologías de la información y las comunicaciones.

 


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