Región / OCTUBRE 04 DE 2012 / 10 años antes

Polémica ambiental por instalación de subestación eléctrica

Polémica ambiental por instalación de subestación eléctrica

Desde Pereira se ha denunciado que esta obra afectaría muchas especies vegetales y fauna de la zona.

Protestas constantes se han generado a raíz del proyecto para la construcción de una subestación en el Quindío y Risaralda de la Empresa de Energía de Bogotá, EEB, que la han catalogado “una seria amenaza ambiental para el parque natural Barbas-Bremen”.
La iniciativa enmarcada en el proyecto de transmisión de energía eléctrica Armenia 230/115 kilovatios, entraría en operación el 30 de noviembre del próximo año. Este nuevo punto tendrá una inversión de 10 millones de dólares.

Es un proyecto que la Unidad de Planeamiento Minero Energético, Upme, del ministerio de Minas y Energía adjudicó a la Empresa de Energía de Bogotá que consiste en el diseño, adquisición de los suministros, construcción, operación y mantenimiento de las obras.

“La infraestructura representa un nuevo punto de inyección de energía desde el sistema de transmisión nacional para el área operativa Caldas–Quindío–Risaralda”, afirmaron desde el ministerio de Minas y Energía.

Sin embargo, el primero en manifestarse contra esta iniciativa fue el representante a la Cámara por Risaralda, César Augusto Franco Arbeláez, quien aseguró en una reunión con representantes de organizaciones sociales de Pereira que “este proyecto es un atentado al paisaje cultural cafetero”.

Agregó durante su intervención: “Lo que pretende es transformar este singular manto verde por una manigüa de entramado eléctrico de 93 torres de alta tensión en 40 kilómetros que afectará 27 veredas y 120 hectáreas de tierra de un impacto electromagnético mayúsculo que genera una corriente de 230 mil kilovatios junto a otra equivalente a la innegable agresión paisajística a una región cuya mayor fortaleza ecoturística es el paisaje, al efecto nocivo para la flora y la fauna con especies en vía de extinción, sin hablar de los efectos colaterales del deterioro ambiental sobre el agua que abastece a las comunidades de más de 30 veredas conformadas por casi 80 mil habitantes. El costo del proyecto equivale a 10 millones de dólares”, indicó Franco Arbeláez.

Inclusive el tema lo ha llevado a la comisión quinta con el fin de que sea escuchado y que se logre “la protección a la comunidad y salvaguardar nuestro patrimonio ecológico en el parque natural Barbas-Bremen, así como la sostenibilidad del Paisaje Cultural Cafetero como patrimonio cultural de la humanidad, en el que infortunadamente la EEB como entidad ejecutora del proyecto, pretende imponer un trazo a ultranza sin tener en cuenta los reclamos de la sociedad civil, que también se ha manifestado en las reuniones de socialización del proyecto, las cuales simplemente han sido la notificación invariable de un hecho cumplido”.


Encargados del proyecto negaron afectación
Al conocer la queja de muchos sobre “el riesgo” de esta iniciativa al parque natural Barbas-Bremen, el gerente del Proyecto Subestación Armenia de la Empresa de Energía de Bogotá, Mauricio Acevedo Arredondo, negó que se vayan a presentar daños.

“Este es un proyecto del gobierno nacional ejecutado por la Empresa de Energía de Bogotá que pretende mejorar el servicio de distribución de energía para los departamentos de Quindío y Risaralda. Actualmente en la zona existe una subesación 115 kv de potencia y con esta nueva vamos a pasar a 230kv”, indicó el gerente.

Aseveró que se ha detectado que “hay gente inescrupulosa desinformando, por lo tanto ya hemos realizado 43 jornadas de socialización con los habitantes de la zona para contarle lo que se va a hacer. A ellos les hemos llevado expertos para que hablen sobre el campo electromagnético, pues es falso que por las torres se vayan a generar tormentas eléctricas”.

Respecto a los daños ambientales que denuncian por la obra explicó: “El impacto ambiental va a ser mínimo: no va a haber deforestación, ni vamos a hacer brechas o zanjas para dañar los terrenos. De acuerdo con los estudios hemos detectado que el terreno es bastante inestable y hay bastante erosión. Sí se van a hacer excavaciones, pero la más profunda será cerca de dos metros y medio y esto servirá para establecer la estructura, un relleno en concreto”.

Puntualizó: “Efectivamente vamos a pasar por el bosque Bremen, no se va a hacer daño ambiental solo se talarán árboles que impidan la instalación de la torre”.


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