Región / ENERO 26 DE 2021 / 4 semanas antes

Se apagó la voz de quien fuera luz para el departamento del Quindío

Autor : Ernesto Acero Martínez

Se apagó la voz de quien fuera luz para el departamento del Quindío

Con el descanso eterno de Jorge Eliécer Orozco Dávila se va quedando sin nombres la ilustre nómina de quienes forjados en el crisol del empirismo se convirtieron en los padres del periodismo regional. Su producción periodística y su voz hacen tránsito a la eternidad y su ejercicio profesional será, como lo fue mientras vivió, un espejo para quienes quieran asomarse a este bello oficio.

Todo lo que debía y quiso hacer lo hizo en vida y bien. Enarboló la bandera de la independencia y le dio sitio a la noble tarea de informar. Sus consejos siempre fueron buscados por gobernantes, empresarios y líderes y su voz fue un faro para los atribulados ciudadanos. Jorge Eliécer pasó y con gloria por la radio, que fue su gran pasión, la televisión y la prensa escrita. 

Quiso el supremo hacedor ponerle fin a tantos días de dolor y por eso ya descansa en paz; se lo merece Jorge Eliécer que libró y con dignidad mil batallas por su familia, su profesión, su Quindío y su salud. Hasta siempre periodista Jorge Eliécer Orozco Dávila.
 

El hombre

Jorge Eliécer Orozco Dávila murió a los 75 años, había nacido el 1 de agosto de 1945 en Armenia. Sus padres, Jesús María e Isaura, tuvieron 7 hijos: Jorge Eliécer, el mayor de todos; Marleny, la única mujer; Jaime, que vive en Armenia; y Alberto, Óscar, Gustavo y Julio César, todos ya fallecidos. Sus primeros años de vida transcurrieron en los barrios Popular, La Isabela y cerca a la terminal de transportes.

Con Miriam Gutiérrez formó un hogar en cuyo seno nacieron sus hijos César Augusto, ingeniero de sistemas, y Fabián, hombre de radio, realizador audiovisual y presentador. Estudió en el colegio Rufino de Armenia, pero terminó sus estudios de bachillerato en Bogotá. Se casó con la odontóloga Luz Elena Alzate Gutiérrez, quien fue además su confidente, compañera de viajes, amiga y con quien compartió la llama de la vida que se le apagó el pasado lunes 25 de enero a las 11:18 de la mañana.

El artista

Jorge Eliécer fue un virtuoso del canto, la música fue su primera pasión. Dueño de una cautivadora voz, hizo carrera como músico y sin pena recordaba con frecuencia que sus primeros escenarios fueron los cafés de la carrera 18 en Armenia. Participó en varios concursos de canto, incluido el Festival de la Canción Colombiana, en donde ocupó el segundo lugar en el año 1967.

Muchos asociaron su voz y calidad interpretativa a la del ecuatoriano Olimpo Cárdenas. Sin cumplir la mayoría de edad fue contratado por la empresa Bavaria para una gira nacional de conciertos. Su voz es recordada por varias generaciones, no solo por su calidad y por haberla escuchado durante 46 años a través de RCN, sino por ser la voz oficial del himno de Armenia.

El periodista

Nunca RCN en Armenia tuvo tanta audiencia como cuando Jorge Eliécer fue su director. Ingresó a la cadena radial en 1974 y allí permaneció hasta el año 2007, cuando decidió apartarse de esos micrófonos, pero no del todo, porque siguió produciendo su tradicional espacio sabatino de entrevistas La Gran Verdad, que terminó escuchándose a través de La Cariñosa de RCN.

El otro apellido de Jorge Eliécer es RCN, esa fue su casa, que además gerenció y con éxito. Ya retirado del noticiero diario seguía como asesor de la empresa radial y los directores que vinieron después de él, llegaron a esa posición porque recibieron del veterano comunicador el visto bueno. Varias merecidas condecoraciones y reconocimientos recibió Orozco Dávila, pero uno, más que los otros, lo hacía sentir especialmente orgulloso: Micrófono de Oro, otorgado por Radio Cadena Nacional de quien tuvo el honor de ser director nacional durante casi 2 años.

En el canal Telecafé fue director y presentador, desde el año 2000, del espacio dominical Hablemos del Quindío; posicionó el portal web de noticias www.siempreperiodista.co, y hasta el 28 de diciembre del año anterior estuvo activo en su cuenta de Twitter. Escribió 2 libros, uno que tituló Lehder, el hombre, en 1987; y Quindío, apuntes para su historia política.

Desde el año 2008 asumió la dirección del diario LA CRÓNICA DEL QUINDÍO y en este cargo estuvo hasta el 2011. El 22 de febrero de 2012 empezó a escribir para este matutino una columna semanal, su habitual espacio de los miércoles se posicionó como uno de los más leídos, fueron en total 450 escritos los que compartió con  la audiencia de LA CRÓNICA, siempre hablando directo y de forma franca, preocupado por su tierra y denunciando lo que a su juicio le hacía mal al departamento. El 30 de diciembre de 2020 se publicó su última columna en este impreso; a la semana siguiente, el primer martes de este enero, llamó para decir que lo excusaran pero que su salud había empeorado, que debía ocuparse de su tratamiento y que hacía una pausa.

Hoy ya no está entre quienes lo admiraron y se nutrieron de sus consejos y apuntes. Hará falta su voz e ideas en las juntas directivas a las que perteneció y en el Círculo de Periodistas del Quindío, entidad gremial que presidió y a la que mucho cariño le profesó. Se apagó la voz de un gran profesional, un excelente conversador y ameno contertulio, un quindiano de raza, un hombre simpático y conocedor, como el que más, de la historia de esta tierra. Aunque fue concejal, cantante y escribió libros, la región y el país lo recordarán como un gran periodista porque eso siempre fue, siempre periodista.



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