Región / SEPTIEMBRE 13 DE 2020 / 1 mes antes

Tras las bambalinas de "˜Quindío diverso' [1] 

Autor : Linkterna

Tras las bambalinas de ‘Quindío diverso’ [1] 

Foto : Ilustradora: Carolina Jiménez.

Autora: Evelin Álvarez, Linkterna.

En estos días de sudor y lágrimas, recordemos un hecho que marcó la historia del departamento. Hace poco más de un año fue aprobada la política pública de diversidad sexual e identidad de género ‘Quindío diverso’ 2019-2029, bajo la ordenanza No. 015 del 26 de agosto de 2019. Esta iniciativa, que está en su etapa de socialización e implementación, beneficiará a las 14.834 personas LGBTIQ+ que habitan este terruño y casi que equivalen al número de habitantes de Filandia o a quienes marcharon en Bogotá el pasado 27N. Acompáñenme a pensar estas preguntas: ¿Cómo se gestó esta iniciativa? ¿En qué consiste? ¿Qué sigue en su implementación? 

La homosexualidad ha sido marginada desde los inicios en todo el territorio colombiano. “Históricamente, la población LGBT en Quindío ha sufrido atropellos: discriminación institucional, en escenarios laborales y educativos. Soy muestra incluso de lo mismo: de un rechazo desde la educación superior”, dijo Nathaly Camargo Marulanda, defensora de derechos humanos LGBTl, primera docente trans en la facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad del Quindío y principal gestora de esta política pública. Y no se equivocó: la población LGBTIQ+ —lesbianas, gais, bisexuales, trans, intersex, queer y demás— o personas con orientación sexual e identidad de género diversa —OSIGD—, son aisladas, rechazadas, violadas y asesinadas. 

Cuando Sandra Paola Hurtado era gobernadora del departamento en 2012, creó la secretaría de Familia y generó 5 políticas públicas, entre ellas, la política de equidad de género para la mujer ‘Mujeres quindianas constructoras de familia, paz y territorio’ 2015-2025, según cuenta Alba Johana Quejada Torres, actual secretaria de Familia de Quindío. Así mismo, el papel de Ana María López Castaño, anterior jefa de la oficina de la Mujer y la Equidad, fue crucial y permitió la posterior conformación de las mesas municipales LGBTI en Armenia, Circasia y Córdoba, a través del decreto 058 de 2013 y los acuerdos 004 de 2013 y 012 de 2014. 

En el siguiente gobierno departamental, el de Carlos Eduardo Osorio Buriticá, la formulación de la política pública de diversidad sexual e identidad de género se incluyó en el plan de desarrollo departamental ‘En defensa del bien común’ 2016-2019 en su estrategia Inclusión social y el programa Género, poblaciones vulnerables y enfoque diferencial. Entre 2016 y 2017 se conformaron las mesas municipales LGBTI en Calarcá, Filandia, Génova, Quimbaya y La Tebaida, como también la mesa de trabajo departamental LGBTI, que se encargarían de formular y construir esta política pública. 

Les [2] representantes de las mesas municipales de participación de la población OSIGD fueron Carlos Andrés Tobar Castaño, Andrés Felipe Holguín Campusano, Nora Elisa Vélez Ortiz, Pablo Emilio Corrales Moreno —Armenia—, Brittany de La Vega —Calarcá—, Jorge Mario Sánchez Chávez —Circasia—, Delio Salgado Sánchez —Córdoba—, Luis Gerardo Román Londoño —Filandia—, Valentina Suárez Forero —Génova—, José Élver Giraldo Hernández —La Tebaida—, Emelio Antonio Velandia Vallejo —Montenegro—, Jéssica Alexandra Zuluaga —Pijao—, Carlos Alberto Correa Ríos —Quimbaya— y Carlos Augusto Ortiz Castro —Salento—. Buenavista es el único municipio que aún no la ha conformado. 

Sobre la política pública de diversidad sexual e identidad de género ‘Quindío diverso’, Nathaly Camargo contó que “se construye, en primera instancia, por la necesidad de los sectores LGBT. Empezamos los líderes sociales, los representantes y colectivos de mesas LGBT a recolectar insumos de manera independiente en 2016. Hicimos un sondeo y un recorrido por medio de unas matrices Dofa en todo el departamento, en el que registramos un total de 14.834 personas LGBT que se autorreconocían”. Esta gestión fue nombrada ‘Quindío diverso’.  

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La tenacidad de les líderes sociales logró que Nathaly Camargo, a través de la recolección de 8.700 firmas, fuera la comandante de esta política pública desde la secretaría de Familia, en la que participaron activamente Carmen Aidé Fernández Rincón —docente del programa de enfermería de la Universidad del Quindío— y María del Carmen Aguirre Botero —secretaria de Familia entre 2016 y 2019—, con un apoyo importante de María del Carmen Gómez Aldana en la Defensoría del Pueblo. “Fue ese momento en el que confluyeron diferentes fuerzas, tanto institucionales como fuerzas muy decididas de la población civil, que permitieron y propiciaron que, en efecto, se diera la política pública”, recordó Jéssica Obando, abogada de la Defensoría del Pueblo, docente de la Uniquindío y la UTP. 

“Más que decir una lucha, fue también un trabajo grande de los líderes, lideresas y presidentes de las mesas y de las mismas personas OSIGD de Quindío que ayudaron a aportar, y no solamente a construir. Para mí, siento que tuvo un papel importante la academia y otras instituciones que hicieron parte de esa mesa departamental para la formulación de la política pública”, comentó Carlos Andrés Tobar Castaño, defensor de derechos humanos y activista LGBT, integrante de la mesa LGBT de Armenia. 

A pesar de los dilemas presupuestales y las dificultades que acarrean los cambios administrativos, esta iniciativa logró consolidarse. El presupuesto para 2020 es de $170.000.000, puesto que hubo una reducción del 30 % por ajustes del plan de desarrollo departamental 2020-2023 como consecuencia de la emergencia sanitaria. Hasta el momento, se han diseñado e implementado instrumentos de caracterización de usuarios y servicio al ciudadano para el monitoreo de la atención a población OSIGD y están en proceso la capacitación de los funcionarios públicos y la actualización de los manuales de convivencia de las instituciones educativas, según Johana Quejada, secretaria de Familia.  

Queda un largo trayecto por recorrer: jornadas de sensibilización para los habitantes de Quindío, la creación de una escuela ciudadana para la participación efectiva de la población OSIGD, la conformación de consejos consultivos municipales y un observatorio de género y diversidad. ¿Cuáles serán los resultados que tendrá esta política? ¿Se reducirá notablemente el hostigamiento y la discriminación? ¿Qué tanto impactará la calidad de vida de las personas LGBTIQ+? Mientras abracemos este logro con gozo y encontremos en la diferencia y la diversidad dos pilares fundamentales para tejer redes comunitarias enriquecedoras y sociedades más plurales, ya no tendremos que hacernos estas preguntas. 


 

[1] Los textos, la ilustración y el podcast de esta entrega hacen parte del proyecto Linkterna, periodismo joven cultural y ciudadano, apoyado por el Ministerio de Cultura en su convocatoria ‘Comparte lo que somos’. 

[2] Este artículo pertenece al lenguaje inclusivo de género, que consiste en el uso político del lenguaje para no reproducir los imaginarios heteronormativos.
 

Ilustradora: Carolina Jiménez.

Bibliotecas, calma y ratas 
Por: Valeria Urán Sierra  

La ley versa, proclama y sentencia que toda ciudad y municipio deben buscar un rincón cálido para albergar libros. Un espacio para guardar un trocito de idea, pensamiento y emoción: una biblioteca para el intercambio de la palabra y la creación de comunidad.  

Pero —siempre hay un pero— a veces no son cosa distinta a anaqueles empolvados en el rincón solitario de una biblioteca vacía. A ratos, husmeados por uno que otro par de ojos, que aún anhelan encontrar en aquel lugar la respuesta a la duda. Calmar el hambre que despierta el mundo a temprana edad y encontrar en el silencio “amplitud para la imaginación”, —esto decía la niña pelirroja de la sonada serie Anne con E— cada que termina una historia  y la comparte con otros, quien, en su anhelo por adentrarse a los libros, acudía en secreto al sótano del orfanato donde vivía, buscando no ser descubierta. Porque una huérfana como ella, apenas si contaría con la suerte de que alguien quisiera adoptarla y, sin embargo, lejos de esta idea, buscó educarse y hacer de los libros una parte esencial de su vida. 

Después de haber terminado la serie, tan intensa como cualquier historia en la que existe devoción por las palabras, queda la certeza de que en el lenguaje cabe toda nuestra humanidad y que sin él no seríamos ni recuerdo. Y entonces me pregunto: ¿Cuántos de nosotros, a lo mejor, nos acercamos en el pasado a las letras y a las buenas ideas, a través de las bibliotecas públicas de los pueblos? A ese espacio en el que la mayoría de las ocasiones una bibliotecaria aguardaba a la espera de que alguien se detuviera frente a la puerta y se atreviera a pasar. ¿Cuántos supimos que existía otro mundo tras la espesura de las montañas de la cordillera quindiana, a causa de ellas? ¿Quiénes tuvimos en nuestras manos, gracias a ellas, un libro distinto a la cartilla Nacho? 

Desde la periferia y la cordillera, las bibliotecarias de Génova, Pijao, Córdoba y Buenavista, alimentan las ideas de quienes —por el afán de la cotidianidad o de la lejanía rural— no consiguen acercarse a las bibliotecas de puertas abiertas, llevando la lectura a las zonas donde se dificulta su acceso, en su mayoría veredas y resguardos indígenas Embera. Incluso, han llegado a consolidar clubes de lectura y cine, además de algunos concursos de cuento que también buscan fomentar en niños y niñas el amor por la escritura. 

A pesar de la labor y de las 13 bibliotecas públicas de Quindío, que sin reparo prestan sus libros, hay quienes, descaradamente, también disponen de sus instalaciones y ‘buen nombre’ para dar de comer a las polillas, las ratas y el comején. ¿Por qué arrebatarles a otros como Anne su derecho a leer con apacibilidad?, o mejor aún, ¿por qué no regresarle a la gente la calma y certeza de las palabras y las letras como el mejor antídoto, cuando acuden a nosotros la desesperanza y ese profundo cansancio que enloda al país? ¿Por qué siempre el sector cultural y literario recibe las sobras que caen de la mesa presupuestal? Puede que las bibliotecas sean ahora el único espacio que nos regale la calma. 


 


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