Región / ENERO 15 DE 2016 / 4 años antes

Tras visitar la iglesia del Diablo, joven cuyabro tiene trastornos mentales

Tras visitar la iglesia del Diablo, joven cuyabro tiene trastornos mentales

David Julián Cardona, de 20 años.

El calvario de doña María Gladys Cardona empezó en noviembre, cuando su hijo, David Julián Cardona, de 20 años, inició con las visitas al templo del Diablo, inaugurado a finales del año pasado en la ver eda Aguacatal de Quimbaya, hecho revelado por LA CRÓNICA hace dos semanas.

Desde entonces, la señora, trabajadora de Mercar en Armenia, no ha tenido paz, pues la adoración de satanás terminó en un trastorno mental y una hospitalización del joven en el pabellón mental del hospital San Juan de Dios de Armenia, donde permanece hace 6 días.

Según la madre, los primeros indicios de que algo había cambiado en Julián David fue su ensimismamiento. “Permanecía callado todo el tiempo. No hablaba conmigo, ni con la prima, ni con nadie. Él era muy juicioso, trabajaba en Mercar todo el día y se venía para la casa, pero desde que empezó a ir a ese templo dejó el trabajo tirado y se la pasaba encerrado en el cuarto. Eso fue al principio, luego las cosas se pusieron peores”.

A pesar del cambio tan drástico del muchacho, doña María Gladys siguió con su vida normal, pero la situación se puso cada vez más rara. “Siempre se expresaba con una voz muy bajita, como si susurrara todo el tiempo. No me ponía cuidado cuando me dirigía a él, hablaba con el piso, los espejos y las paredes. Ahí empecé a preocuparme, las cosas no estaban bien y eso se le notaba”.

Según sus familiares, el muchacho seguía visitando la iglesia. “Salía a las 3 o 4 de la mañana en la bicicleta, a mí me dijeron que se iba para allá. Hay rumores en el barrio de que eran varios jóvenes de por acá los que llegaban hasta ese lugar en las noches, pero la verdad el nunca me dijo para dónde se iba”.

Con el pasar de los días, el quindiano empezó a mostrar más comportamientos extraños como apuñalar el colchón y los muñecos, orinar sobre la cama mientras estaba despierto y hacer nudos en cualquier objeto que se lo permitiera. “Un día me preguntó cómo se rezaba el Credo, yo pensé que iba a orar y le entregué un libro donde tenía estos textos, pero después me dijo que en la iglesia donde estaba yendo le habían dicho que se aprendiera la oración al revés. Cada día el comportamiento era más aterrador. A todas las cosas, como las correas y las telas, les hacía nudos, incluso un día lo vi ponerse una cinta en el cuello y amarrarse fuerte, eso me dio mucho miedo. Le gustaba la oscuridad, se quedaba horas hablando solo en medio de una habitación sin luz. Yo ya no sabía qué hacer con él”.

Llena de miedo, la progenitora buscó apoyo de una familiar, quien finalmente decidió llevarlo a donde un profesional. “Ya no aguantaba más sola en la casa con él. Se me metía a la cama a la madrugada y yo no podía dejar de pensar que podía hacerme algún daño,  como lo hacía con algunos objetos. Todo el tiempo decía que oía voces que lo insultaban y le decían que hiciera cosas malas, aún estando internado lo dice”.

Así, el 8 de enero, la prima lo llevó al hospital San Juan de Dios de Armenia, donde luego de unos análisis rápidos decidieron internarlo en el área de siquiatría. “Dijeron que tenía esquizofrenia paranoide. Antes de que él se graduara del colegio, ya me habían dicho que consumía algunas drogas, pero los exámenes de toxicología salieron negativos y él mismo le dijo al médico que hace seis meses no consume. Ahora tenemos problemas con el traslado al hospital mental de Filandia, porque no tiene carné de Sisbén, ni ningún seguro, entonces nos toca pagar $150.000 para llevarlo allá, y no los tenemos. Yo tuve que dejar de trabajar y  no sé cómo conseguir la plata”.

 

Pidieron una explicación
Con el fin de entender qué era lo que sucedía con David Julián, una familiar, que prefirió mantener su nombre en reserva, llegó hasta el templo del diablo en la zona rural de Quimbaya, donde encontró a su líder Víctor Damián Rozo Villarreal, a quien le hizo varias preguntas que no fueron resueltas. “En ese lugar hay demonios por todas partes, velas negras, cruces al revés y una cantidad de cosas que causan mucho miedo, pero lo que más me impactó fue que los que estaban adentro eran niños de 12 años en adelante. Yo le pregunté si le habían dado algo, de pronto una droga o cualquier sustancia que hubiera causado el estado mental, pero me contestó que yo no era digna de entrar a su templo, me dijo que él tenía mucho poder y que podía hacerme cosas a mí, que no me metiera”, narró.

También en busca de algún dato que pudiera servirle para la mejoría de su pariente, indagó con algunas personas del barrio. “Por ahí nos dijeron que los nudos que hacen es por cada sacrificio, sea humano o animal. Que allá les prometieron mucha plata y que por eso es que ellos iban. Además, dijeron que la inauguración costaba un millón de pesos, y que tenían que reunir muchas almas para el diablo”.

Todavía sin tener claridad de lo que sucedía, también acudió a un líder espiritual que les aconsejó que buscaran un sacerdote católico. “Un pastor nos dijo que buscáramos a un cura. Yo fui hasta una parroquia que queda por acá cerca, pero el padre no atiende esos casos, quedamos pendientes de que nos conectara con la persona indicada, pero con tantas cosas que hemos tenido que hacer se nos ha olvidado volver a averiguar”.

 

Esquizofrenia desatada por experiencias

El siquiatra Roberto Estefan Chehab explicó a LA CRÓNICA que los síntomas de esquizofrenia podrían ser desencadenados por factores en el ambiente o experiencias de vida. “La esquizofrenia es una enfermedad sicótica crónica, pero también existen brotes sicóticos agudos, que se pueden confundir con esta enfermedad sin serlo. Hay pacientes que no han presentado síntomas, sin embargo,  generalmente lo hace antes de los 40 años. Hay que tener en cuenta que hay factores o experiencias de vida que desatan la enfermedad, por ejemplo el consumo de sustancias sicoactivas. Igualmente, en pacientes muy sugestionables, una situación impactante podría iniciar un brote sicótico, lo que requiere de un tratamiento urgente”.

El médico aseguró que los síntomas generalmente se asocian con la pérdida del contacto con la realidad, el delirio de persecución o la idea de que le van a hacer algún daño. “La mayoría de las veces hay un antecedente familiar y los pacientes no lo saben y, como nunca han presentado crisis, le adjudican los episodios a situaciones”.

Finalmente, aseguró que lo primordial es acudir a un especialista, ya que estos casos podrían complicarse a tal punto de ser un peligro para su familia o sociedad.

 

Posible caso de posesión demoníaca

Teniendo en cuenta que los síntomas de David Julián Cardona aparecieron justo después de visitar el templo del Diablo, algunas personas piensan que se puede tratar de una posesión demoníaca, por eso, LA CRÓNICA se comunicó con el padre Fernando Velásquez, de Caicedonia, quien es el delegado de la diócesis del Valle del Cauca para realizar los rituales católicos en contra del demonio.

De esta forma, el sacerdote explicó algunas de las características de la posesión y la manera de combatirla. “Un poseído experimenta un rechazo por el Santísimo, es decir, la hostia consagrada, por el templo y por las figuras de autoridad, en este caso el sacerdote. Además, se puede identificar una verdadera posesión mediante la unción”, dijo.

Igualmente, señaló que los ritos de exorcismo incluyen letanías a los santos, sea en español o en latín dependiendo del ministro, y, acto seguido, las órdenes al espíritu para que abandone el cuerpo en el nombre de Jesús. “Los rituales pueden durar muchas horas, días, meses e incluso años, por lo que se realizan en varias sesiones. Nadie está libre de ser atacado por un demonio, pues él está pendiente de todos nosotros y quiere mirar en que momento somos más vulnerables, pero las personas que lo invitan a que vivan con ellos, indiscutiblemente sufren las peores consecuencias”.

También indicó que estos casos no siempre se manifiestan, pues para Satanás es mejor hacer creer que las personas están bien, por lo que se debe ser muy astuto y combatirlo con ayuno, oración y, a veces, mortificación.

Finalmente, señaló que los posesos son confundidos con las personas que sufren esquizofrenia, porque ambas situaciones producen alteraciones de la personalidad, sobretodo volviéndolas más agresivas.



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