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Turismo / MAYO 21 DE 2023 / 7 meses antes

Pijao, con las montañas en las manos

Autor : Daniela Garzón

Pijao, con las montañas en las manos

Foto : Angee Taborda Nueva Crónica Quindío

Sobre la Cordillera Central y a 1650 msnm, llegamos a Pijao Quindío, el primer municipio de América Latina en integrar la red internacional Cittaslow. 

A 33 kilómetros de la capital quindiana, entre montañas, se encuentra el municipio “sin prisa” del Quindío, Pijao. Este, el cuarto municipio de nuestro recorrido ‘Ven al Quindío’ fue, a modo personal, el destino más especial. Crecí allí, en medio de montañas, casas de bahareque, café y garzas; eso hizo que fuera inevitable la nostalgia al escribir sobre esta tierra.  

Sobre las 2 p. m., el municipio ‘slow’ nos recibió con el cielo nublado, imponentes montañas, el canto de las aves, el silbido del viento y un café producido por las manos de mujeres. En Pijao el tiempo no corre, los niños todavía juegan rayuela mientras hombres matan el tiempo jugando billar, póquer o tomando café, las señoras vigilan desde los balcones a los niños y los ancianos desde la plaza principal miran la torre de la iglesia, cuyo reloj, al igual que el municipio, se detuvo, a las 7:25 de algún día. 

Elogio a la lentitud 

Hasta el año 2014, el nombre Pijao se escuchaba poco, incluso en el departamento, sus menciones eran para recordar los estragos del terremoto del 25 de enero 1999 o la toma guerrillera del 25 de octubre del 2001; sin embargo, esto cambió en el 2014 cuando logró convertirse en el primer municipio de América Latina admitido en la red internacional Cittaslow -ciudad lenta, en italiano-, una red mundial con sede en Italia que tiene cerca de 248 ciudades que viven en comunión con la naturaleza, la cultura local y la vida sana

“Se logró una imagen positiva de un municipio, ni siquiera los quindianos venían, incluso la gente de Pijao decía que era un moridero; ahora, cualquier municipio quisiera tener el reconocimiento que tenemos a nivel global” nos dice Mónica Flórez Arcila quien lidera desde el 2006 el proyecto Pijao Cittaslow. 

En la casa de Mónica el tiempo también se detuvo, su fachada adornada con un gran mural y flores conocidas como ‘novios’, una puerta de madera con una campana que funciona como timbre, piso de madera y paredes adornadas con fotografías antiguas de su familia y de esa, la casa que la vio crecer y que a pesar del tiempo conserva su arquitectura original; allí junto al patio lleno de flores, plantas aromáticas y verduras, Mónica nos habla de la casa, de su familia, de Cittaslow y del municipio por el que dejó todo.

La vida simple  

“Cittaslow es un movimiento que defiende la tranquilidad, la pausa, va en contra de la vida acelerada de las grandes ciudades, nos dice que hay que proteger el paisaje de cada pueblo del mundo entero, las formas de vida tradicionales en cuanto oficios, la forma de preparar las comidas, las semillas nativas”, relata Mónica mientras caminamos por calles adornadas de murales alusivos a la cultura cafetera, la tradición y la vida en todas sus expresiones. 

Slow significa desacelerado y Pijao, en cada una de sus esquinas, le hace honor a esta palabra. Como si fuera un viaje en el tiempo, llegamos al Patio, un lugar que nos hizo pensar en nuestras abuelas, hace unos años era un parqueadero y ahora es un vivero en el que propios y visitantes pueden ir a tomar aromática, trabajar o comprar  pomadas para los dolores; en el Patio nos recibió doña Ligia, la persona encargada de darle vida y recuperar las tradicionales bebidas de las abuelas.  

Son las mujeres las que se han encargado de mostrar la maravilla de este lugar protegido por montañas, Paisaje Mujer y Café, un colectivo de mujeres campesinas que se levantan a las 4 a.m. para atender las labores del hogar, del campo y producir su propio café e ir muchas veces caminando hasta el pueblo para vender una taza de café especial con inspiración de mujer. 

El lugar en el que emerge la vida 

Mi mamá suele decir, sobre Pijao, que parece un pesebre escondido entre montañas, en el que solo resalta a lo lejos la torre de la iglesia, “pocos pueblos en Colombia tienen en el parque las montañas que, uno casi que las coge con las manos” dice Mónica mientras caminamos. 

Desde que Pijao ingresó a la red Cittaslow, estas montañas se han convertido en el atractivo del municipio, cautivando visitantes nacionales e internacionales; sin embargo, en línea con lo que representa ser una ciudad sin prisa, allí  se hace un turismo consciente que busca hacer educación ambiental sobre el patrimonio de la región y que los visitantes reconozcan los ecosistemas como un lugar “donde emerge la vida”, resalta Kevin Durango, operador turístico y fotógrafo de naturaleza quien además agrega: “ese es el pro de nosotros, la conservación de estos ecosistemas, darlos a conocer desde esa visión, crear un poco de conciencia y hacer un turismo con propósito”.

El objetivo de Pijao Cittaslow es hacer un turismo de calidad y no de cantidad, por esto desde la sociedad civil se consolidó la Red de Viajes Slow “son experiencias de emprendimiento de turismo a nivel de Génova, Pijao, Buenavista y Córdoba, en el que no nos interesa la cantidad sino la experiencia, la cercanía; queremos un viajero que entienda el valor económico, cultural y social” afirma Flórez. 

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Avanzar y conservar 

A las 5 p. m. el cielo del pueblo sin prisa del Quindío estaba un poco más oscuro, caían algunas gotas de lluvias y las garzas comenzaban a llegar al árbol que se volvió su casa, a media cuadra del parque; nosotros continuamos recorriendo las calles y la historia que creía conocer, pensaba que hablar sobre este lugar sería una tarea sencilla, pero la calma es difícil de describir. 

Mónica nos cuenta que algunos todavía ven con miedo las frases “ciudad sin prisa” o “la ciudad lenta”, sienten que estas hacen referencia a un pueblo que se quedó atado al pasado. Lo que propone ser una de las 248 ciudades del mundo en esta red, es integrar las tecnologías de la información y la conservación de oficios de manera que se active la economía local “las economías que hay en Pijao son en un 80 % de habitantes del municipio”, resalta Mónica Flórez, y esto se ve reflejado en la valoración de las casas tradicionales, de la identidad, de todo el patrimonio por el que hoy el mundo habla del pequeño municipio del Quindío. 

Nosotros nos despedimos de Pijao con un pedazo de queso y bocadillo que ‘Taba’ el conductor de la camioneta de NUEVA CRÓNICA QUINDÍO le compró a un campesino, y conservando el sabor del café, la imagen de las montañas, el olor de las aromáticas y el sonido del viento que es posible escuchar gracias a la calma que adorna cada rincón de esa tierra cordillerana. 


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