Editorial / SEPTIEMBRE 27 DE 2020

No hay cama pa’ tanta gente

La apertura de los diferentes sectores productivos y el levantamiento de la cuarentena general no han sido porque el virus haya dejado de circular o de matar.

 

No hay cama pa’ tanta gente

La semana que termina deja, hasta ahora, las cifras más altas en cuanto a contagiados y muertos por la pandemia en el departamento de Quindío. A éstas se suma el porcentaje más alto de ocupación de camas UCI por pacientes positivos para el nuevo coronavirus, ese es el presente de un territorio pequeño, que camina a los meses con mayor número de contagiados y con los guarismos más altos en letalidad y con poco crecimiento de su infraestructura hospitalaria para atender enfermos críticos de COVID-19.

Lejos de ser un terrorismo mediático, las cifras registradas en esta parte del país durante las últimas semanas confirman los pronósticos del Instituto Nacional de Salud y del ministerio del ramo de un pico de la pandemia en los últimos meses del año y comienzos del próximo. La realidad quindiana es tan preocupante como la nacional, el país ocupa el cuarto lugar en Latinoamérica con mayor número de fallecidos por el virus, con una tasa de mortalidad de 49.1 por cada cien mil habitantes, y a nivel mundial se ubica en el preocupante lugar número once con el mismo indicador.

El levantamiento de la cuarentena a nivel nacional, del pico y cédula a nivel local y la autorización para que casi todos los sectores productivos puedan operar, no es una victoria sanitaria ni una celebración por haber controlado y mucho menos derrotado el bicho, no. La desaceleración económica terminó acelerando los permisos para producir y vender a riesgo de multiplicar los contagios como está sucediendo. El gobierno nacional cedió porque se quedó sin estrategias para contener las personas en sus casas y mantener las empresas cerradas, se estaba cocinando un mal incontrolable incubado en el hambre y el desempleo de millones de colombianos.

Dos propósitos tuvo el encierro nacional: retrasar el contagio masivo y fortalecer la red hospitalaria para atender como se debe a los pacientes críticos de COVID cuya cifra crece a diario. En lo primero Quindío estuvo con guarismos manejables durante los primeros meses pero la actualidad es muy diferente, los muertos son diarios y varios y los contagiados se cuentan en docenas. En lo segundo el departamento está en manos del hospital departamental universitario San Juan de Dios y de lo poco que puedan sumar las clínicas privadas. Ningún municipio tiene hoy camas de UCI para COVID.

De las 83 camas de cuidados intensivos habilitadas, 41 están en el San Juan de Dios, 14 en la Clínica Central del Quindío, 10 en la Clínica del Café, 13 en la Clínica La Sagrada Familia, 5 en Oncólogos y pare de contar. Red Salud no tiene ninguna cama UCI para COVID, durante estos meses de preparación no fue posible que allí se habilitaran unidades para tal fin y ni siquiera el recién inaugurado hospital de Circasia cuenta con unidades de cuidados incentivos para enfrentar la pandemia.

Atentos, el autocuidado sigue siendo la única vacuna contra el nuevo coronavirus, está al alcance de todos y además es gratuito. Es eso o rogar por un lugar en una UCI y no es que haya muchas disponibles. El hospital quindiano cerró la semana con 10 camas ocupadas de las 18 habilitadas para cuidados intensivos de pacientes con COVID, de las 23 camas disponibles para atención COVID en emergencias hay 14 ocupadas y las 27 camas con que se cuenta en la zona COVID de medicina interna están todas con pacientes.


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