Editorial / SEPTIEMBRE 25 DE 2020

Promesa embolatada

Además de considerarlos héroes y aplaudirlos, a los profesionales de la salud hay que rodearlos de las mejores condiciones laborales para atender la pandemia y cumplirles con lo que se les promete.

Promesa embolatada

Está muy bien la decisión del gobierno nacional de entregar por una única vez un reconocimiento económico al talento humano en salud por sus servicios prestados en tiempo de pandemia, atendiendo pacientes sospechosos de tener coronavirus o diagnosticados con la COVID-19. El virus nacido en oriente ha hecho de los hospitales y clínicas sitios de alto riesgo de contagio y quienes deben atender pacientes con esta patología están arriesgando su vida.

En el momento más aciago de la emergencia, las noches de encierro colectivo se empezaron a matizar con ese aplauso nacional a las 8 p. m. para agradecerle al personal de salud su labor. Floreció en el país un sentimiento de respeto y admiración a quienes tienen como misión garantizar o prolongar la vida de los demás, y esa gratitud quiso el presidente de los colombianos refrendarla proponiendo un bono económico a quienes han estado arriesgando su vida para que la cifra de letalidad del virus no sea tan alta.

Con el tiempo esa admiración nacional, igual que los aplausos se fueron apagando y en sustitución los medios empezaron a dar cuenta de amenazas y agresiones a médicos y personal de enfermería por considerarlos equivocadamente una amenaza para la salud pública. Ingrato e injusto trato para personas que están ofrendado su vida para salvar a los demás. El último boletín del Instituto Nacional de Salud que reporta los afectados por COVID pertenecientes al sector salud confirma, hasta la fecha, 9.811 contagiados y 68 fallecidos.

Muchas han sido las quejas del personal de salud para que por lo menos le dieran dotación para tener mejores y confiables condiciones de bioseguridad. En muchas partes del país el sector privado y algunas ONG terminaron dotando de herramientas de trabajo a los profesionales de la salud, mientras el gobierno nacional decía que esa era responsabilidad de las ARL que a su turno respondían que no tenían la capacidad para hacerlo.

Ya han pasado seis meses desde que el presidente de Colombia anunció la bonificación para los trabajadores de la salud y todavía hay dudas sobre las bases de datos, por supuesto la plata no ha llegado y aunque se aseguró que  comenzando octubre se harían los desembolsos razones hay, y muchas, para dudarlo. Ojalá este no sea otro anuncio que en lugar de reconfortar y premiar, termine, como en efecto ya está sucediendo, generando rabia y un sinnúmero de justificados reclamos.

De momento, el trámite para hacer realidad el pago de la bonificación económica lo que ha hecho es desnudar las terribles fallas e inconsistencias que hay en el país sobre las bases de datos. Por eso no es posible entregar oportunamente y a quién sí lo necesita, por ejemplo, los pagos de Colombia Mayor y los de Ingreso solidario. Las disculpas afloran, el gobierno dice que las IPS no han reportado la información, que hay errores en las bases de datos y que están conciliando los listados, pero los prestadores de servicios de salud confirman que el trámite se hizo oportunamente.

Otro de los asuntos que llama poderosamente la atención es que este bono tenga unos criterios absolutamente discriminatorios para entregarse. La tabla con la que se va a desembolsar, no se sabe cuándo, el reconocimiento económico, le puso estrato al riesgo de morir. Mientras que a los médicos especializados les proyectan una bonificación de $4.389.015, a los médicos les prometieron $1.863.000, al personal de enfermería $1.337.734 y a los auxiliares de enfermería $877.803.

El reconocimiento económico no debería ser proporcional al nivel de estudios, lo que se está pagando es por el alto riesgo de contagio o muerte y éste no pide diploma. Las cifras del INS son claras, a la fecha el mayor número de contagiados, en el personal de salud, lo pone el personal auxiliar de enfermería —3.301 casos— a los que les van a dar un poco más de $800.000; seguido de los médicos —1.528 casos—, a los que les girarán una cifra cercana a $1.800.000 o a $4.300.000 si son especialistas; luego aparece enfermería —1.233 casos—, cuyo personal tendrá casi $1.300.000; después está el personal administrativo —1.097 casos — y de aseo —399 casos— para quienes no habrá este bono.


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